Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



martes, marzo 09, 2010

Chávez y el desplante a Leonel

A Leonel Fernández, el presidente dominicano, Chávez le ha hecho un desplante. Parece que la luna de miel de este matrimonio se acabó hace ratos. Cuando Leonel recibió al presidente electo de Honduras, Lobo, en el Palacio Presidencial de Santo Domingo, ya la cosa andaba mal. Chávez había retirado su propuesta casi cerrada, de comprar la mitad de la refinería dominicana de petróleos, que dejó la Shell, y el gobierno caribeño se quedó en ascuas, con una mano detrás y otra delante.
Los amores estaban fríos. Nadie podría adelantar cuál fue la estocada decisiva que asesinó aquella pretendida armonía. El petróleo venezolano de Petrocaribe dejó de llegar a puertos dominicanos y el asunto pintaba mal.
Ahora, las diferencias se han visto públicas. Fernández, en esa actitud de Mesías regional que le encanta encarnar, decidió por su propia voluntad, desatar sus dotes para lo que el dominicano llama “vocación natural para el allante” y que tan bien define parte de la idiosincrasia nacional y, por supuesto, la personalidad del presidente dominicano. Y se fue a mediar por la disputa entre Hugo Chávez y Alvaro Uribe en Cancún.
¿Quién se lo pidió? En realidad eso no se sabe o si fue cosa de su creativa y propia voluntad. Lo cierto es que, tras salir de Bogotá, Chávez no recibió a Fernández, negó su mediación, la calificó de “unilateral”, dijo que no le interesaba, que no lo atendería y Leonel Fernández tuvo que regresar a Santo Domingo. ¡Qué lástima!, ¡tanto que le gusta pasear!
Ahora, Venezuela a agregado que la visita de su canciller Nicolás Maduro a Santo Domingo no fue para hablar sobre ese conflicto colombo-venezolano, como había anunciado el vocero de Fernández.
Es decir, a Leonel le cerraron la puerta venezolana en sus propias narices, lo desautorizaron, lo mandaron a callar y desmintieron sus pretensiones llamándolo poco menos que mentiroso.
Pero ese ilustre ministro de Estado dominicano, César Pina Toribia ha dicho que “aquí no pasa nada, Dominicana y Venezuela, ra-ra-rá”, tratando de apagar el fuego evidente con argumentos emotivos de latinoamericanismo trillado.
La realidad es que Chávez, que ya sabemos su disposición constante a la grosería, la violencia y el disparate, le hizo un desplante público a Leonel Fernández, a pesar de que se estrenó unos trajecitos confeccionados en París, para la ocasión.

Si Coco Fariñas muere mañana…

A quien no haya sobrevivido más de medio siglo de dictadura en Cuba, puede sorprenderle el artículo que el diario oficial Granma publica sobre el disidente Guillermo “Coco” Fariñas Hernández, en huelga de hambre.
A mi no. Es la razón acostumbrada que con total falta de creatividad para un mentiroso de tal envergadura, vuelven a usar y una y otra y otra vez, ajenos a la credibilidad de los receptores. Es simplemente la argumentación falsa en sí, evidentemente truculenta y falaz para poder decir mañana, cuando Coco Fariñas muera, que ellos lo advirtieron publicando en Granma semejantes felonías.
Ya le achacaron todos los pecados sociales hasta definirlo como delincuente común, loco y mercenario de los EEUU. ¿Es que no han encontrado algo mejor? Siempre los mismos epítetos, los mismos calificativos porque nadie que se oponga públicamente a la dictadura cubana puede merecer el mínimo respeto político, la mínima tolerancia a su conducta, el más pequeño reconocimiento a su condición de oponente. Siempre son locos, mercenarios de EEUU y delincuentes comunes.
En esta ocasión llegan al cinismo más consumado al argumentar que “Existen principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre. Por tanto, de ningún modo puede forzársele a ingerir alimentos, como hacen cotidianamente las autoridades norteamericanas en las cárceles y centros de tortura de Guantánamo, Abu Ghraib y Bagram, en violación de los derechos de los detenidos”.
Resulta indignante ese párrafo que pretende justificar que lo dejan morir en respeto a su propia decisión y al cumplimiento de los derechos humanos cuando la huelga de Coco y el dolor de miles de cubanos presos en cárceles o en la celda inmensa que es la isla, es justamente por la violación constante y total durante medio siglo del más mínimo derecho del individuo, del más mínimo derecho a su libertad y del más mínimo respeto a su vida, metiéndolos en andadas de miserias, guerras mercenarias y la depresión moral y constante de una indigna sobrevivencia bajo la bota física y moralmente de los dictadores en Cuba.
Si Coco Fariñas muere mañana, será responsabilidad absoluta de sus asesinos.

domingo, febrero 28, 2010

Guillermo Fariñas, ¿la segunda avioneta?

Guillermo Fariñas empeora en las mazmorras de Villa Clara, en su quinto día de huelga de hambre. Otros siete presos políticos en cárceles de Pinar del Río, están en huelga de hambre. Zapata Tamayo murió siguiendo la tradición de otros 20 presos políticos muertos en cárceles cubanas.
En estos días, desesperados por una vida de castigos, horrores y golpizas, los presos de conciencia de Cuba han decidido morir hambreados en huelgas desoídas por sus esbirros.
Sin embargo, para el régimen de La Habana eso tiene otra lectura.
Cuando Castro derribó las dos avionetas pequeñas de Hermanos al Rescate con sus Mig de guerra, cerraba el paso a la distensión que Bill Clinton impulsaba desde Washington. Peligraba el sustento emocional de la tiranía cubana y había que tensar las relaciones y reavivar el lenguaje de la guerra. Y sucedió.
Así pasó antes, con Carter y la guerra de Angola. A centímetros de la conversación y el acercamiento, Fidel envió en secreto las primeras tropas cubanas a Angola y Carter cerró el camino.
Ha sido un comportamiento acostumbrado. Los dictadores cubanos se alimentan del discurso guerrero y la tensión.
Ahora vuelven a hacerlo. Obama no responde a los ataques y las negaciones de La Habana. En cambio, manda a sus emisarios en pretendidos acercamientos, cruces de conversaciones. Por su lado, Madrid se atribuye un indecoroso oficio de apaciguador acercando Europa a Cuba.
¿Peligran, para los Castro, las excusas para seguir tiranizando la nación, reprimiendo al cubano, activando sus resortes del totalitarismo dictatorial?
Podría bastar con que Orlando Zapata se muriera de hambre, dejarlo morir en su huelga para que cesaran los ablandamientos externos y regresar a su eterna costumbre de odiar.
Pero si no bastó con Zapata, pueden dejar morir a Fariñas, a los siete de Pinar del Río, a otros más. El problema es alimentar el fuego de la confrontación, espantar a los apaciguadores para seguir tiranizando a Cuba.
Orlando Zapata Tamayo es la versión 2010 de las tropas desembarcando en Angola, de la avioneta tumbada.

miércoles, febrero 24, 2010

Por la muerte de Orlando Zapata Tamayo.

Orlando Zapata, uno de los presos de la Primavera Negra en Cuba, murió este martes 23 de febrero, tras una larga huelga de hambre pidiendo que fuera considerado como preso de conciencia y en contra de los abusos del régimen.
La tiranía de los Castro no le concedió el reclamo. Al cabo de 83 días sin atención, falleció después de que fuera trasladado en el último instante, a un hospital en la ciudad de La Habana.
En 1972, Pedro Luis Boitel había muerto en las celdas de Cuba por las mismas causas, pero entonces los cómplices ciegos y los tontos útiles eran aún demasiados como para que trascendiera la noticia hasta sus reales consecuencias. Hoy el panorama es distinto.
"Ya asesinaron a Orlando Zapata Tamayo, ya acabaron con él. La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado'', afirmó su madre, Reina Luisa Tamayo, a medios de prensa internacionales.
Zapata Tamayo dejó de ingerir alimentos el 3 de diciembre pasado. Las golpizas sistemáticas alimentaron su decisión de permanecer en huelga de hambre. Hoy es un mártir, es la palabra que define su acto de inmolación frente al crimen de los dictadores cubanos. Nadie tendrá hoy el valor de soslayar esta verdad o de atribuirle epítetos miserables.
Acaso en Madrid o en Washington aprenderán una lección certera. Y abandonarán ese rol dudoso que pretende legitimar la dictadura.
Hoy la vigilancia policial está multiplicada en las calles de Cuba. Tienen miedo, como siempre. En la ciudad de Holguín, a donde sus padres pretenden llevar el cadáver, las hienas del régimen están alarmadas, tratando de evitar cualquier conato de libertad.
Pero aún no se sabe si los sátrapas del castrismo cubano le permitirán llevarse el cadáver o si lo tiraran en una fosa desconocida, como suelen hacer.
El odio termina por alimentar el odio. No creo en el perdón cristiano. Quienes mataron a Orlando Zapata Tamayo ayer, algún día han de pagar su muerte, junto al coro infame y enorme de los asesinos que en Cuba han mantenido, a sangre y fuego, la revolución.
Allá Dios si los perdona. Para nuestra honra, nuestro dolor y nuestra historia, están condenados.

martes, febrero 23, 2010

Memorias de una dama… de verdad

Una amiga me dijo, “si quieres el libro yo te lo compro mañana y te lo traigo”. Es fácil, uno de esos vendedores de semáforos ofrece la novela “Memorias de una dama”, perfectamente fotocopiada y encuadernada, al módico precio de 250 pesos dominicanos. Venció las extrañas prohibiciones para que la novela, del autor peruano Santiago Rocangliolo, publicada por el sello Alfaguara, se vendiera en República Dominicana.
La había buscado en librerías y luego traté de adquirirla a través de librerías virtuales, pero los envíos a República Dominicana no procedían.
Finalmente la he leído porque un amigo me prestó el libro original, que había comprado en Madrid antes del show.
Me gustaba la literatura de Rocangliolo. Había leído de él Pudor y Abril Rojo y tiene ese modo de redactar con frases cortas, muchos puntos y seguido y párrafos breves. Pienso que habrá leído mucho a los novelistas norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX y también a sus antecesores, Hemingway por ejemplo.
Hay una dinámica que impulsa su lectura. Se dice que un párrafo periodístico no debe exceder las 100 palabras. Rocangliolo ha aprendido la lección y la llevó a la literatura. Por eso engancha, se lee fácil y le gusta esa trampa sana de los best seller y el modo cinematográfico de contar, obligando a visualizarlo todo.
He disfrutado la novela. Mucho más los bloques de pura ficción en los que el narrador es el protagonista que los que reproducen las memorias de Diana Minetti. Me he reído con ella y he aprendiendo a sortear los cambios de apellidos literarios convirtiéndolos en los reales de la sociedad dominicana, para conocer detalles sacados de la pura historia negra nacional.
La novela lo es en sí. Como La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, se lee como pura ficción sin la necesidad de traducir las referencias disfrazadas. Qué importan las intrigas y los rencores, el miedo a la verdad y los honores de sangre azul dominicana, el libro de Vargas Llosa es una joya universal y eso es lo que le vale al buen lector. Duela a quien le duela. Es lo que pasa con Memorias de una dama, de Rocangliolo, en medida menor.
Lo que sí ha sido un crimen es la prohibición mediante argumentos legales, para que la novela no circule en República Dominicana y la genuflexión empresarial a la demanda de los implicados que ya, gracias al vendedor ambulante en un semáforo callejero, han visto violados sus secretos oscuros, sus miedos al pasado y la negación de sus trampas.

viernes, febrero 19, 2010

Por la muerte de Miguelito, la Uz más querida de Cuba

Ayer me dijo mi amigo Rony, desde Miami, que Miguelito de la Uz había muerto en La Habana. Lo sentí realmente. Recuerdo sus conversaciones en casa de mi familia, su carácter bondadoso y su constante interés por rescatar del tiempo aquellos años de cuartetos vocales que hicieron furor en la música popular cubana.
Conversé mucho con él, sobre todo cuando junto a Lourdes, su esposa, visitaba la casa para rememorar los años gloriosos de los 60 con mis suegros, cuarteteros a su vez. Eran integrantes de una cofradía gloriosa que, como tantas cosas en Cuba, se iba borrando de un tirón, sustituidas por la imposición mediática de otros temas más oportunos para la tiranía.
Miguelito fue siempre el director del cuarteto Los Modernistas. Fue a él que, a mediados de la década del 60, Alberto Pujol, que dirigía el cuarteto Voces Latinas, le envío a Lourdes Torres y, desde entonces, ella se incorporó a Los Modernistas en el escenario y a Miguelito en la vida. Esa es más o menos la historia.
Pero su muerte me ha valido en desde Santo Domingo, donde vivo tratando de rememorar la isleña voluntad de mirar en cada esquina de la ciudad el mar, para conversar con Camilo Venegas, que tengo de lunes a viernes 8 horas sentado a mi izquierda (a la “izquierda”, aunque le duela) sobre esos años dorados de los cuartetos en Cuba, desde Las D’Aida y Orlando de la Rosa, que iniciaron la avalancha, hasta toda aquella legión de cuartetos vocales, de una calidad envidiable, que se impusieron en el gusto popular de Cuba y que, si no trascendieron al panorama internaciona, fue justamente por las tijeras de la revolución cubana que ya estaban podando todo. Absolutamente todo.
Unos días antes de recibir la noticia de la muerte de Miguelito de la Uz, mi amigo de Miami me había mandado un pequeño video de un homenaje que en la televisión cubana le hicieron a Meme Solías. Vaya qué coincidencia. Fue como una casualidad involuntaria para hablar de Los Bucaneros, el Cuarteto del Rey, Los Modernistas, Voces Latinas, Los Meme, Los Brito, Los D’Enrique, una época en que los cuartetos cubanos competían en arreglos vocales, armonías, diseños de trajes, coreografías, tiempos de oro que apenas recuerdan ya en Cuba, con ese afán nacional de ir borrando todo lo que ha valido para quedarse con lo inmediato: conseguir un dólar o buscar qué comer.
Buena eternidad para Miguelito de la Uz; su muerte se niega cada vez que en un viejo video de la televisión, canten Los Modernistas.

jueves, febrero 11, 2010

Hablando se entiende la gente.

Como no soy especialista en la lengua y la lengua es mutante y adaptable, opto por esa versión en la que las terminaciones en “e” corresponden a “ente” que es el participio activo de ser. Por tanto es presidente, como regla, aunque ya sabemos que el idioma lo hace el uso (atención: pero no el disparate por mucho que se use) y puede aceptarse (no obligarse) al empleo de presidenta en vez del académico presidente.
Pero es una excepción, no la regla, porque es bueno leer sin prejuicio este párrafo que nos han enviado: “La pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacantas, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta”.
He leído algo similar y muy bien sostenido, en el Manual de Estilo de El País, que como todos los que hacemos periodismo sabemos, es la Biblia del estilo periodístico en la lengua nuestra, escrito por Alex Grijelmo (Como "El estilo periodístico" entre otras obras suyas obligadas del idioma), en donde se contradice ese afán sexista del idioma que, por demás, es aburrido y feo y que tanto gustan de usar en nuestro país (Rep. Dominciana) desconociendo que el respeto al sexo no se sostiene en decir presidenta, como suelen creer muchos.
Hay una confusión de origen, género no es sexo, y el género humano posee los dos sexos, como los equinos, los vacunos, los simios, etc. Hay otras especies que sólo tienen un sólo sexo, sucede en muchos peces, por ejemplo.
O sea, que somos el hombre, como género, como son los caballos y los perros, y los sexos son hombre y mujer, caballo y yegua, mono y mona.
En el siglo XX se diferencia entre sexo y género; asignando lo primero a una realidad biológica y lo segundo a una creación social. Algunos autores muy recientes han querido desvirtuar el concepto lógico y establecido afirmando que el género en sí no existe y que las diferencia entre hombres y mujeres son sociales.
Si el género fuera hombre y mujer, como ahora se dice, ¿a qué género pertenecemos todos, hombre y mujeres a la vez? ¿Alguien sabe? Es como esa redundancia deliciosa de “la persona humana” que hace pensar que existen otras personas que no son humanas, ¿es que hay rinocerontes humanos? O ponerle el artículo “La” al nombre del país que constitucionalmente es República Dominicana y no “la República Dominicana” como si habláramos de “la república de Colombia”, por ejemplo, insistiendo en que el país, que se llama Colombia, es una república y no una monarquía.
Es el ejercicio al que respondo por encima de las leyes provincianas porque el idioma no lo construyen los parlamentos, es más, suele suceder que son ellos lo que peor lo usan.
No me parece respetuoso que existiendo una academia del idioma, que es internacional y engloba a todos los hispano-parlantes, vengan parlamentarios a fijar normas constitucionales del idioma, porque estaremos construyendo, dentro de un mundo de tendencia globalizantes, pequeños y cerrados círculos babelianos.
No creo que textos parlamentarios traten de oficializar el uso del idioma llenándolo de costumbres locales no sin intereses sexistas y atados, de soslayo, a posiciones políticas.
¿Por qué atribuirse semejante poder sobre una lengua de siglos, si basta con ir a la Academia que, justamente, acaba de publicar un diccionario con sus anexos de dudas, etc, actualizado, moderno y ajustado al siglo en que andamos y a la inmensidad de naciones que usamos el mismo idioma? “Zapatero, a tu zapato”, dice la sabiduría popular.
Respeto el intento de trazar normas “nacionales” al uso del idioma, pero preferiría que decretaran la alfabetización idiomática de la mayoría de los congresistas y diputados, políticos, empresarios y ciudadanos en general.
Entonces daríamos un ejemplo a Hispanoamérica, porque no es cosa de oficializar "dialectos", "lenguas muertas", "localismos errados", "idiomas mediocres", no es caer en la populista demagogia de confundir aún más al mundo con el quechua o el catalán, sino todo lo contrario, universalizar nuestro pensamiento con una comprensión común.

miércoles, febrero 10, 2010

Evo Morales rumbo al mundo espacial

¿Masticaremos coca en Júpiter? Parece que el pronóstico no es del todo absurdo porque Evo Morales, el presidente de Bolivia, acaba de crear por decreto la Agencia Boliviana Espacial (ABE) que se propone poner al primer inca en el espacio sideral.
O quizás, imitando a los rusos, que empezaron con la perra Laica, Evo tenga en mente que al incanauta lo anteceda una llama de los Andes.
El Decreto Supremo 423 promulgado por Morales, señala que para el programa satelital se realizará un primer desembolso de un millón de dólares proveniente del Tesoro General de la Nación, impulso financiero inicial para la fabricación y lanzamiento del satélite Tupac Katari, que lleva el nombre de un líder aymara que dirigió rebeliones indígenas en el siglo XVI.
Pero Evo no tiene nada de bobo.
Un amigo y colega me acaba de pronosticar que el próximo paso del presidente Morales será fundar una Marina de Guerra Boliviana, por si alguna vez logran el acceso al mar y, para integrar en un solo proyecto revolucionario la marina y el cosmos, Evo, tras masticar coca durante toda una tarde de domingo, a intuido que puede haber agua en la Luna y si es así, Bolivia tendrá la primera marina de guerra en el océano lunar.

jueves, enero 28, 2010

Honduras tiene un Lobo en el poder.

Yo creo que la hipocresía debe tener cautela. Está bien rechazar enérgicamente el golpismo que ha desangrado nuestra región y que, penosamente, es parte de la idiosincrasia latinoamericana. Pero todo tiene sus fronteras e insistir en negar el regreso a la normalidad política y social en Honduras es como llover sobre lo mojado. Lo que se logra es hundirse más en la inutilidad de los tercos.
Primero, ese apodo de “gorila” que tan bien rima con los golpistas, como Pinochet, por ejemplo, o como Chávez, por intentona, no creo que, en razón de lo legal, se le pueda seguir endilgando a Roberto Micheletti. Como presidente de la Suprema Corte de Justicia, al caer Zelaya, a él le correspondió el poder. Entonces es un error llamarlo presidente de facto porque, en realidad, fue un presidente constitucional, a pesar de la irregularidad del golpe.
La toma de posesión de Porfirio Lobo como nuevo presidente, fue un acto de esperanza para el segundo país más pobre del continente. La salida de la crisis fue positiva y Zelaya, convertido en un payaso olvidado, se fue finalmente, con el rabo entre las piernas, después de intentar violentar (ahora sí) la constitución de su país y pulsear con la oposición, la justicia y la ley, tratando de modificar la Carta Magna en sus afanes de permanecer en el poder al más puro estilo de Hugo Chávez. ¿Y es que alguien aún se atreve a negarlo?
Leonel Fernández, el presidente dominicano, fue a Tegucigalpa a llevárselo a Santo Domingo, suerte de mediador inútil que nada de lo que dijo durante la crisis fue tomado en serio y ahora asume el rol del “salvador” ante los ojos de Caracas, ¿o es que aún apuesta a que Venezuela le compre la refinería que se ha quedado al pairo en su país?
Fernández fue abucheado por los hondureños que celebraban la elección con record histórico de asistencia a las urnas. Apenas unos grupos dispersos de simpatizantes de Zelaya, algunos por convicción, otros por simpatía, otros para cobrar las bonanzas del petrodólar venezolano, se situaron en el recorrido de Zelaya desde la embajada brasileña hasta la base aérea contigua al aeropuerto de Toncontín, de donde salió, para darle un adiós definitivo a este clown de sobrero de alas grandes que dijo “Volveré”. ¿A qué, Mel, a jugar debajo de la cadena en la frontera nicaragüense sin valor para dar un paso en el interior de tu país, a refugiarte en una embajada ajena, a violentar la constitución?
Si no fuera por el clientelismo político, la injerencia venezolana y la ignorancia que nos entierra, Mel Zelaya fuera aún más cadáver político de lo que es, que, con la ayuda de Lula Da Silva, quedó enterrado por 129 días entre cuatro paredes diplomáticas, olvidado, inútil y ridículo hasta su final.
Hubo dos grandes errores en la crisis hondureña. Uno, que lo militares sacaran a Zelaya en pijama y lo desembarcaran en Costa Rica. El otro, no sentar al general Romero Vásquez en el banquillo de los acusados.
Lo demás fue un manejo valiente y sagaz de la crisis. Micheletti, tildado de torpe, con pocas luces y poca convicción, en realidad venció a sus más severos contrincantes y echó por tierra las aseveraciones de los más avivados especialistas. Salió de la presidencia en estricto apego a la ley (lo que no hubiera hecho Zelaya) y obvió todo tipo de exposición durante el cambio de poderes. Contó, ha sido evidente, con el mayor respaldo popular y, cuidado, Michelettí no es aún una posibilidad política vencida.
Mucho más peso que el rechazo de la comunidad internacional, que aún exhibe muestras de la terquedad irracional del perdedor, la tiene el control que Micheletti ejerció en su país bajo un bombardeo de inconsecuencias y alevosías con la complicidad de muchas naciones y la penosa conducta, ya tradicional, de la OEA.
Lobo ha comenzado con un espíritu de reconciliación y unidad y esa estrategia es positiva. Tiene frente a sí, un país económicamente diezmado, limitado por una comunidad internacional que lo mismo envía ayuda millonaria a Haití que mata de hambre a los hondureños. En medio de este panorama complejo, este lobo deberá demostrar que sabe aullar más fuerte que los demás.

miércoles, enero 27, 2010

Brownstone, el galerista de los esbirros.

Gilbert Brownstone lleva 39 años visitando Cuba. No le han importando las restricciones del Departamento de Estado de EEUU y cada vez que ha podido toma un avión y se va a La Habana, donde ha hecho costumbre elogiar el trabajo cultural de la revolución de los Castro, coquetear con los poderes y ofrecerle a los artistas un soplo de oxígeno en moneda dura, comprándole cuadros en dólares a las nueva generaciones de pintores cubanos.
Ahora, Brownstone, presidente de la fundación que lleva su nombre, ha querido devolverle a las instituciones culturales de la Isla, toda esa felicidad que le han dado durante casi cuatro décadas dejándolo andar como un mesias, suerte de Rey Mago, por las calles de La Habana con todos los derechos, poderes y virtudes que le niegan a los ciudadanos.
El galerista estadounidense acaba de donarle al Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, 120 piezas originales que incluyen obras de Pablo Picasso, Andy Warhol, Joan Miró, Marcel Duchamp, André Masson, Camilla Pisarro, Edouard Vuillard y Roy Lichtenstein.
Pero Brownstone, no satisfecho con su gesto de bondad, ha declarado a la televisión cubana que va a seguir comprando cuadros valiosos y regalándoselos a las arcas del Museo Nacional.
El gesto le ha valido recibir de las autoridades culturales de la Isla, una medalla como agradecimiento por su dádiva, en un acto celebrado por el Consejo de Estado a pedido del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y en el que estuvo presente el ministro de Cultura, Abel Prieto.
Pero lo que ignora o disimula ignorar el bueno de Gilbert Brownstone, es que desde hace más de 30 años, el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba se ha dedicado a vender en el mercado internacional del arte, a través de testaferros, a coleccionistas privados e instituciones públicas, cientos de obras de arte pertenecientes a los fondos nacionales, de la autoría de los más importantes pintores cubanos de la primera mitad del siglo XX como Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Amelia Peláez, Servando Cabrera, Fidelio Ponce, Wifredo Lam, René Portocarrero y la mayoría de las piezas de una importante colección que poseía del pintor español Joaquín Soroya.
Brownstone finge no saber que con ese dinero procedente del tráfico de obras de arte, el gobierno de la Isla ha financiado planes terroristas, armas para subversivos, espías en el mundo, prebendas para sus dirigentes, sobornos y extorsiones a políticos, equipos para la represión, la vigilancia y todos los ardides de la dictadura.
Que no se asombre Brownstone cuando vea uno de sus cuadros donados a Cuba, en un remate de la galería Christie’s, porque esta ha sido su contribución al financiamiento de la tiranía.

martes, enero 26, 2010

Obama un año después, ¿sólo los teleprompters?

El presidente estadounidense Barack Obama y su secretario de Educación, Arne Duncan, visitaron el 19 de enero pasado el Graham Road Elementary School en Falls Church, Virginia. Allí se reunieron con los alumnos de sexto grado para conversar animadamente y, luego, se fueron a un aula en la que el presidente habló a los muchachos sobre la expansión del programa Top para mejorar las escuelas y bromeó sobre los periodistas, sentados escolarmente en las pequeñas sillas del aula.
La noticia sería irrelevante a no se por lo que constituyó el blanco de ironías en los medios de EEUU. Y es que Obama, incapaz de improvisar dos líneas con coherencia, hizo uso de dos teleprompters para ofrecer una diminuta declaración a los reporteros y dos párrafos infantiles a los alumnos.
A un año de su llegada a la Oficina Oval, Barack Obama tiene pocos éxitos que mostrar. Su programa de campaña se ha convertido en un camino tortuoso por el que transita a duras penas, dando dos pasos atrás y uno adelante.
Banderas como el cierre de la cárcel de Guantánamo ya se han ido alejando hasta que, finalmente, con la intentona de ataque terrorista a un avión en la Navidad pasada, amenaza con distenderse por un largo tiempo más.
La modificación al sistema de salud pública ahora es una caricatura de lo propuesto y, ni aún así, parece obtener un triunfo legislativo luego de las derrotas demócratas en New Jersey, Virginia y ahora Massachusetts.
La guerra de Irak ha sido sustituida por la de Afganistán, el mismo perro con distinto collar, dice el refranero popular. Y, aún así, es la razón la que obliga, porque el error no está en enviar tropas a Afganistán sino en haber prometido irresponsablemente, terminar con esa costumbre no bien se instalara a la Casa Blanca.
Por último, la crisis económica ha sido superada por el propio renacimiento cíclico de la economía estadounidense, un show que se repite periódicamente y siempre regresa a la misma cura. Sin embargo, ni los programas de creación de empleos, ni las riendas a los bancos, ni la prohibición de las prácticas de regalías desmedidas o la llamada de cordura a Wall Street han surtido el efecto que se esperaba.
Si algo ha definido el estilo Obama, sin dudas, es ese afán de exponerse a los medios, de protagonizar en el escenario, de brillar con los resortes del star-system. Y, por supuesto, su diestro manejo del teleprompter, que no le puede faltar ni frente a un grupito de escolares.

jueves, enero 07, 2010

"Señor dictador"

Reproduzco la carta que el expreso político cubano Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, que vive en su pueblo natal de Placetas tras 20 años de presidio de conciencia, envió al presidente cubano Raúl Castro, y que es una muestra del valor y la desesperación que provoca el régimen de La Habana a quienes llevan más de medio siglo aplastados por la tiranía.

Señor Raúl Castro:
Mi nombre es Jorge Luis García Pérez “Antúnez” –ex preso político– y de nuevo le escribo, no porque pretenda enterarlo de algo que lejos de ajeno es cotidiano en Cuba, por el proceder y política de su gobierno:
Desde hace varios meses soy mantenido junto a mi esposa Yris Tamara Pérez Aguilera en una extrajudicial reclusión domiciliaria por parte de su policía política. Un alto oficial de la Seguridad del Estado la semana antes del concierto de Juanes en La Habana luego de arrestarme me comunicó que en todo el territorio nacional habían emitido una orden de arresto en mi contra y que todos mis pasos tendrían seguimiento en lo adelante. Desde la fecha he perdido la cuenta de las detenciones, en su mayoría violentas.
Señor dictador, permítame unas preguntas que posiblemente le ayuden a aclarar dudas a aquellos compatriotas míos que en algún momento estuvieron esperanzados en que con su gobierno disminuiría la represión, o que incluso pudieran efectuarse aperturas democráticas:
¿Con qué derechos unas autoridades sin previa comisión de un delito pueden impedir el libre movimiento de sus ciudadanos violando así un derecho universalmente reconocido?
¿Qué sentimientos pueden mover a hombres como el capitán Idel González Morfi al golpear con tanta brutalidad a mi esposa –una indefensa mujer– ocasionándole secuelas óseas por el sólo hecho de llegar hasta una emisora de radio para pedir que se le diera curso a una denuncia sobre probadas torturas que su hermano recibía en una prisión de Cuba?
¿O es que sólo para ustedes existen en nuestro país cinco familias con derecho a protestar y pedir justicia para sus familiares encarcelados?
¿No le avergüenza que sus corpulentos gendarmes permanezcan apostados durante días en las esquinas de una vivienda para impedir que salgamos, incluso monitorear los movimientos dentro de nuestra propia ciudad?
¿Dónde está la ética y profesionalidad de sus subalternos, cuando con sus ridículos operativos provocan la burla de la población casi a diario?
¿Qué siente usted cuando alienta o permite que personas que se dicen hombres golpean y arrastran por las calles a mujeres como Damaris Moya Portieles, Marta Díaz Rondón, Ana Alfonso Arteaga, Sara Marta Fonseca, Yris Pérez y ahora más recientemente a la bloguera Yoani Sánchez?
¿Cómo puede dormir usted tranquilo y sus subordinados después de atropellar con saña en más de una oportunidad a Idania Yánez Contreras mientras se encontraba con varios meses en estado de gestación?
¿Cómo puede usted y su gobierno hablar de batalla de ideas, cuando constantemente reprime las ideas con golpes y arrestos y años de cárcel?
Quizás sus seguidores no encuentren o no se atrevan a la respuesta, pero yo que me encuentro entre la larga lista de los que no le temen, y le respondo.
Usted actúa así porque es un hombre cruel e insensible al dolor y sufrimiento ajeno, porque fiel a su vocación antidemocrática y dictatorial está convencido que las dictaduras como la que usted preside sólo pueden sostenerse bajo el temor y la tortura, y que la más mínima apertura puede dar al traste con lo que más y único le interesa, mantenerse en el poder.
Finalmente –y retomando mi caso en particular– le voy a responder sin antes preguntarle los motivos concretos de tanto ensañamiento y represión contra mi persona.
Su gobierno y lacayos cuerpos represivos no pueden perdonar mis dos grandes y únicos crímenes. Primero que casi dos décadas de tortura y tratos crueles durante mi injusta y severa sanción no pudieron quebrar mi dignidad y posición como preso político. Segundo, porque a pesar del acoso y hostigamiento –y sobre todo el riesgo de regresar a la cárcel– tengo la decisión de no abandonar mi patria en la que continuaré luchando por un cambio que considero tan necesario como inevitable.
Desde la ciudad de Placetas,
Jorge Luis García Pérez “Antúnez”.
Martes 8 de diciembre de 2009.

Galeano a pesar de los tiempos

A propósito de una entrevista a Eduardo Galeano

Lo que más curiosidad me causa de Eduardo Galeano, es esa capacidad para el discurso poético propio de los talleres literarios municipales. Esa inmadurez del adolescente snobista en apariencia geriátrica. Un error de ubicación temporal que lo ha hecho repetir los mismos argumentos políticos, de manera que nunca sé si han sido producto de la ingenuidad o de la idiotez.
Es como un juego de actitudes, ni él lo dice en serio ni uno se lo puede leer en serio.
Lo peor del mundo es que un amigo, al que no ves hace 20 años, te lo encuentres de nuevo y te diga, "pero si estás igualito". ¿Es que no te ha pasado el tiempo, que no has cambiano, no maduraste, aprendiste de virtudes y fracasos, nos ha evolucionado, no repiensas lo que alguna vez estableciste, no pusiste en duda verdades viejas?
Ese estaticismo tiene su genio y figura en Eduardo Galeano quien, como mismo se mantiene con sus camisas azules de jean desde los años 60, repite el discurso anacrónico e inmovilista de los 60. Nada ha pasado por él y, por supuesto, él no pasa por nadie. Qué pena.
Es un tipo marcado por el cliché y las poses fotogénicas. Qué importa que se aventure a una opinión distinta, si siempre regresa a lo mismo.

jueves, diciembre 17, 2009

Al final, Marx es quien tiene la culpa

A propósito de la polémica sobre un artículo de Carlos Alberto Montaner titulado “La culpa fue de Marx”.
La teorización abstracta siempre me ha parecido coja, le falta la pierna de la realidad, de lo absolutamente concreto y vivencial. Cuando a inicio de la década de los ’90, Fidel Castro dijo que “Ahora sí vamos a construir el socialismo”, luego de 4 décadas de descalabros generales bajo un rótulo igual, confirmaba la abstracción de un concepto indefinible justamente por su inconsistencia práctica.
Hoy, apenas hace unos meses, Hugo Chávez ha repetido más o menos aquella frase asegurando que en Venezuela “Ahora vamos a construir el socialismo del siglo XXI”.
Lo trágico es que quienes se embroman en teorizaciones puras, terminan perdidos en los mismos laberintos de los constructores de todos esos comunismos y socialismos que se constituyeron en el cáncer político, humano y social del siglo XX.
Antes de Marx, (casi)ningún teórico se empeñó en decretar verdades absolutas. Es, justamente, la diferencia de Marx con quienes fueron sus puntos de partida, Adam Smith primero y David Ricardo después. Mientas que ellos plantearon propuestas económicas interpretadas desde sus ámbitos históricos (revolución industrial, nacimiento del capitalismo, etc.), Marx se instituyó con una suerte de filosofía político-económica (o al revés, de acuerdo al libro que leas primero) de planteamientos ineludibles, poseedor de la verdad total. Y ese es, justamente, su descendencia real, la de todos quienes quisieron llevar a la práctica una teoría incomprobable.
Y como muchos tomaron de Marx justamente eso, la verdad absoluta, sin sostén concreto, pues lo aplicaron desde sus propias perspectivas creando binomios como el marxismo-leninismo, que, a la postre, fue el más reconocible de todos y, por ende, la única acepción tangible y comprobable de una teoría abstracta.
Entonces, luego de casi 120 años, cuando se habla de marxismo, si no se limita la conversación al imaginario insostenible y se quieren poner los pies sobre la tierra, no queda más remedio que identificar tal teoría en la realidad histórica del siglo XX, desde la revolución rusa del 1917 hasta el siglo XXI. Lo demás es jugar a la sapiencia escolar.
Quisiera proponer el rol que jugó Marx y sus antecesores en la evolución general de la historia y las sociedades. Si algo me asustó del discurso electoral en la campaña de Barak Obama, fue, justasmente, la palabra cambio, y fue porque me rememora otra peor: revolución. Quisiera seguir confiando en que los procesos positivos, y sobre todo, perdurables, son evolutivos. Confío en la ascensión hacia estatus superiores a través del tránsito por una escala evolutiva. Compulsar ese desarrollo natural (y antropológico) con el rompimiento irracional de la revolución (o del “cambio repentino”) genera traumas sociales y, al final, implantación de sistemas insostenibles. Voto por la evolución, no por la revolución, y por el mejoramiento, no por el cambio, porque ambos toman lo mejor de lo creado para subir a un nivel superior.
Esa fue la diferencia que implantó Marx, la propuesta de un sistema político (era un activista además) y económico sin cuestionamientos, variables ni alternativas. Sus antecesores del capitalismo del siglo XIX, no se sostuvieron en esa premisa y está por comprobarse sin la propuesta marxista tuvo una real repercusión en la humanización del capitalismo decimonónico, creo que no, colocándonos en el entorno histórico, no creo que con la incapacidad de las comunicaciones y el empuje de la industria y la mano de obra de Inglaterra y las sociedades capitalistas de entonces, la limitada acción marxista haya podido pesar, sino que esa humanización paulatina (como la que ha sucedido luego de 1989, sin que Marx contara en ello) son productos de lo que hablaba, de la evolución propia de la estructura social.
Y es que esa identidad marxista fue, precisamente, la que generó a los llamados “burócratas del socialismo (o del comunismo)” que no son, en verdad, nada más que la continuidad interpretativa de un planteamiento que provocaba esa conducta y esa aplicación.
Por tanto, los “burócratas comunista” sí fueron y son, el ejército constructor de la propuesta marxista y, en la misma medida que sus aplicaciones fueron erradas, absolutas, retrogradas, antihistóricas y traumáticas a lo largo del siglo XX, en esa misma medida Carlos Marx tiene que asumir la responsabilidad paternal y generadora de ese horror del socialismo real. Digo, si es que reconocemos la valía del realismo histórica y dialéctico.
Por tanto, confirmo, quizás por caminos distintos a veces, iguales otras, que Marx sí tuvo la culpa y que el marxismo (con y sin apellidos) fue el razonamiento cardíaco del desastre del comunismo real que conocimos y sobrevive, aún peor, en Cuba o en Corea.