Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



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martes, octubre 16, 2012

Lo claroscuros de una nueva ley de emigración en Cuba


En su polémico poemario Fuera del Juego, Heberto Padilla decía en uno de sus versos en los que hablaba del “hombre nuevo”: “… dar un paso al frente y dos o tres atrás, pero siempre aplaudiendo…” Y es que esa ha sido la estrategia de la dictadura cubana que ha justificado su devenir histórico durante estos 50 años y pico.
Ahora lo vuelven a hacer.
Las nuevas modificaciones a la ley de emigración cubana abren ventanas tibias y necesarias mientras mantiene cerradas las puertas.
Es un espejismo más, como el de los 10 millones de toneladas de azúcar en 1970 o la desecación de la Ciénaga de Zapata ara sembrar arroz.
Pero esta de ahora tiene sus propias explicaciones.
Presumo que con Obama no han surgido presiones suficientes entre EEUU y Cuba como para tomar decisiones drásticas. Obama no las ha provocado, más bien ha ido enfriando las existentes unilateralmente. Y aún así, dentro de la isla crecen las inconformidades, la desobediencia civil, las manifestaciones y el malestar. A esto se suman cosas como el empeoramiento de la economía, el millón de trabajadores despedidos y el deterioro en suministros de alimentos.
Cuando surgieron las crisis anteriores, Fidel Castro amortiguó la presión interna con la salida masiva por el Mariel, la embajada de Perú, la crisis de los balseros, etc. Poniendo a los Presidentes demócrata estadounidenses de entonces, en ascuas y a la defensiva.
Con Obama no ha podido ser, Obama no ha dado motivos. Y por ende, Raúl no puede aliviar la presión interna y el crecimiento de demandantes (la población) con un salida masiva tal. ¿Cuál es la solución? Tratar de descontar unos cuantos cientos de miles de cubanos facilitándoles el escape hacia otra nación cualquiera, porque se irán a EEUU, Madrid, Afganistán o Moscú. Al final, no importa el destino si enviarán remesas a quienes se quedaron en la Isla.
Ha quedado demostrado que un emigrante da más dividendos que un balsero y no precisan de mojarse o secarse los piés para no ser deportados a Cuba.
Otra razón es oxigenar la mortificación que muchos tienen con la llamada Ley de Ajuste Cubano. Es muy posible que las modificaciones que ha anunciado Cuba aceleren los cambios propuestos a esta Ley que privilegia a los cubanos.
¿Por qué el régimen de Raúl Castro quiere terminar con la Ley de Ajuste Cubano? Muy fácil, por la misma razón por la que aumentó los aranceles portuarios para quienes viajan a Cuba, limitó las entradas de paquetes, el costo de los impuestos, el envío de medicamentos, alimentos, de todo.
Hace 53 años que el peor enemigo de la dictadura cubana es la felicidad. Todo lo que les proporciona un ínfimo espacio de felicidad a los cubanos hay que fusilarlo, y ya sabemos la propensión a los fusilamientos que tiene esa dictadura.
Felicidad puede entenderse por bienestar económico, unión familiar, libertad de cualquier tipo, creencias, filosofía, logias, uniones, grupos de amigos, pescar, fumar, jugar dominó, coleccionar sellos, militar en una ideología distinta, hablar hasta por los codos de lo que nos de la gana.
Ahora habrá que esperar a enero de 2013 para saber cuánto de lo que anuncian hoy, es verdad. Porque no renunciarán a las muestras de odio y poder, al control  y la determinación suprema sobre las vidas ajenas. Ellos seguirán decidiendo, censurando y permitiendo o negando todo lo que han permitido o negado hasta hoy.
La verdadera corrección a una ley dictatorial migratoria como la que ha impuesto Cuba a lo largo de este medio siglo, es la única vigente en los países democráticos alrededor del mundo. Una ley libre, de respeto a la determinación individual de cada persona, respetuosa de los derechos humanos. Pero esa es la ley de los países libres y democráticos alrededor del mundo, y Cuba es una dictadura a la que los dictadores nunca van a renunciar.

sábado, agosto 11, 2012

La resurrección de los prohibidos. ¿Willy Chirino en Radio Rebelde?


El general Antonio Maceo, héroe de la libertad de Cuba, de quien no soy un devoto (suelo no idolatrar ni a generales ni a soldados), dijo alguna vez que “la libertad no se mendiga, se conquista con el filo del machete”. Más allá de la gravedad de la frase, lo que me hizo recordarla es la realidad de que mendigar derechos es una conducta vil.
Tres generaciones de cubanos crecimos sin escuchar a los artistas cubanos que negaron la revolución y es fueron al exilio y, aún peor, que fueron sacados de Cuba cuando apenas eran niños.
Los grandes años de Gloria Estefan y Miami Sound Machine o la gloria salsera de Willy Chirino no existieron en Cuba, a no ser por la clandestina costumbre de pasarse casetes de mano en mano, como quien reparte proclamas subversivas.
Para la oficialidad cubana, Paquito D´Rivera fue grande sólo mientras vivió en Cuba, luego de exiliarse dejó de existir. Olga Guillot nunca influyó en Cuba ignorando su legado a u estilo muy singular de la cancionística nacional; ni la gran Elia Cruz, proclamada Reina de la Salsa en todo el mundo, se escuchó una sola vez por la radio y la tv cubanas desde que, desde México, se fue a vivir a Nueva York, en 1960.
La intolerancia dictatorial de la revolución cubana no soportó jamás una disidencia por pequeña que fuera y todo, absolutamente todo, ha estado condicionado a la simpatía y el apoyo incondicional al sistema político que desangra el país desde entonces.
Fuimos amputados de una parte importante de la cultura nacional e impedidos de disfrutar los más sonados éxitos de artistas cubanos alrededor del mundo.
Ahora, más de cinco décadas después, los “despenalizan”, los sacan de las mazmorras culturales, los desempolvan de viejos archivos policiales, los asoman a la realidad musical cotidiana como si fueran novatos de estreno y debut, ya en el ocaso de sus carreras artísticas.
Y el anuncio conmociona a muchos que lo asumen como guiños de cambio, de renovación, de minúsculas libertades. Los viejos dinosaurios de la revolución, aún ostentando el mismo poder con el que durante 50 años reprimieron, abusaron y asesinaron, han decidido ponerlos en la radio cubana, con la misma ligereza con que, hace cinco décadas, decidieron prohibirlos. No hay explicaciones, nos hay disculpas, no se asume el error.
Creo que más que alegrar, la noticia indigna; más que regocijos implica rabia; más que celebraciones y optimismo, produce vergüenza e indignación; más que en darnos pequeños espacios de libertad, nos convierte en mendigos.
Festejar lo que nos han prohibido y ahora nos devuelven tímidamente, lacerando nuestra dignidad, no es una señal de giros positivos, sino otro capítulo de la imposición del poder y la intolerancia dictatorial. Otra muestra totalitaria de que nos reconocen como manada que arrean hacia cualquier dirección.
Prefiero seguir esperando el día en que en una tribuna pública y multitudinaria,  junto a Willy, Gloria y toda esa legión de prohibidos por la dictadura cubana, podamos corear a viva voz los cantos de dolor y esperanza que los hicieron famosos, cantar con ellos, no que la libertad de Cuba “ya viene llegado”, sino que llegó definitivamente para asumir la vida y la cultura nacional, inclusiva, total, sin policías que la tamicen, como un ente libre y feliz propiedad de todos.

martes, marzo 27, 2012

Ismael Diego, otra vez contra la estirpe de los Diego en Cuba


El hijo de Rapi Diego, el joven Ismael de Diego, desapareció en La Habana sin dejar señales. Fue esta mañana cuando iba a comprar cigarrillos.
Ismael, con 33 años de edad, dejó la cocina encendida, el café a medio hacer. Eran las 8 y 30 de la mañana cuando salió sin regresar.
Su prima clama preocupada. “La visita del Papa se lo ha llevado”, dice, pero ella sabe que no se fue al cielo del Señor, sino, posiblemente, a una mazmorra de la Seguridad del Estado, la policía política cubana que ha desatado una furiosa persecución a los desafectos de la dictadura, metiéndolos en los rincones sombríos de las tétrica policía revolucionaria.
“No sabemos nada de él, mi familia ha ido a las estaciones de policía y cuerpos de guardia en los hospitales, pero nada”, escribe su prima María José de Diego.
Ismael estudió música y pintura en Cuba; cursó un año en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños; ha participado en talleres de edición fotográfica en Cuba y, en México, ha cursado estudios de foto fija.
Lo tuve, cuando él era un niño, jugando casi todos los días en la escalera a la entrada de mi edificio. Ahora es un hombre rebelde, contestatario, suele publicar en Internet textos muy críticos con la dictadura cubana, mantiene una cercana vinculación con conocidos críticos del gobierno tiránico de los Castro que se manifiestan con la música, el arte, la pintura. Ismael carga con el estigma de los Diego, su abuelo poeta eclipsado oficialmente por su fe cristiana, su padre Rapi y su tío Lichy, que vivieron en México hasta sus muertes.
De los Diego tiene también la capacidad creadora.
Ahora ha desaparecido, nadie sabe de él, no hay información. Nadie responde.
¿La represión del gobierno lo ha incluido entre los cientos de encarcelados por motivo de la visita del Papa a Cuba?
Su familia, su prima María José, su tía Fefé, una familia que honra la cultura cubana, pide un clamor colectivo por el regreso de Ismael. 

viernes, marzo 23, 2012

El Papa en Cuba: Dios y el diablo en la tierra del sol

A nadie le sorprendió ver al cardenal de Managua sentado en el altar mayor de la política nicaragüense cuando Daniel Ortega retomó la presidencia. A la iglesia de Nicaragua la estamos viendo siempre confirmando a los dictadores desde Anastasio Somoza hasta hoy.
Lo hizo en Argentina, en Chile. En Latinoamérica ha sido casi tradición desde Cristóbal Colón. No se por qué, pero así ha sido salvo grandes excepciones individuales, no de la iglesia cólica, apostólica y romana como institución.
Fijemos que el Papa no es Dios, que el Vaticano no es el cielo y que los templos no son de la paz divina, sencillez y caridad.
Todavía recuerdo el Noticiero ICAIC mostrando al comandante Ramiro Valdés entrando a la iglesia de San Francisco para atrapar a Angel Betancourt, tras su frustrado intento de desviar un avión hacia La Florida en 1966. Ramiro y su segundón, José Abrahantes, entraron al templo ignorando al Padre Miguel Loredo, y atraparon a Betancourt en un “curioso y dudoso” caso de piratería aérea.
No nos asombremos entonces de que el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, comulgue festivamente con Raúl Castro y se haya negado a recibir a Las Damas de Blanco; de que haya llamado a la policía política cubana para que desalojara a los opositores refugiados en una iglesia, y de que haya ignorado a las fuerzas opositoras pacíficas cubanas que reclaman un espacio legítimo ante la visita papal.
No creo que exista una sola razón vertical para alinearse a la defensa de este hombre. Ni religiosa, ni humana, ni patriótica. No desde el escenario terrenal, ni del celestial. No hay que traicionar a la iglesia para condenar la posición irresponsable y alevosa de este siniestro personaje que ostenta el poder eclesiástico en la Isla, capaz de sonreír mientras profesa los más atrevidos cinismos.
Ni tampoco hagamos escándalos por la visita del Papa a Cuba. Su negativa a recibir a los perseguidos políticos, a los agredidos opositores, a los siervos de una iglesia que, como institución, le da las espaldas declarando sin tapujos que no tienen un minuto para escucharlos y apoyarlos, contrasta con su disposición incondicional a entrevistarse con Fidel Castro, el viejo dictador que ha sido excomulgado por Roma.
Ya sucedió cuando la pasada visita de Juan Pablo II en 1998. Una visita que sólo se justificó en una frase burlada por la realidad: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Pues bien, no sucedió.
Ahora, ante la repulsa internacional por su cómplice viaje a la Isla, el secretario del Estado Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, ha asegurado que la visita de Benedicto XVI "ayudará al proceso hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y de actividad”.
¿Cuáles espacios? Los genuflexos con el poder tiránico de Cuba o los caritativos con la pobre población católica de apenas un 10% de la población. ¿De qué democracia habla Bertone cuando el Papa y su lacayo habanero comienzan por negarle todo derecho a la disidencia?
Seremos testigos del final infeliz de este viaje del Papa, confirmando que la libertad de Cuba no pasa por el reclamo a la iglesia, quizás a Dios, pero no a sus legiones de súbditos desprestigiados. Quizás pase por la solidaridad de esos sacerdotes y misioneros que, en calidad de hombres, se suman al recamo de los derechos y las libertades para las que fuimos creados, pero no a una institución que cada día, durante más de XX siglos, nos ha ido decepcionando más y más.

domingo, enero 29, 2012

Saladrigas se sube de nuevo al tren de los cambios

No es primera vez que lo leo y me hace pensar en lo mismo, que Carlos Saladrigas hierra al segmentar la realidad y tomar solo la porción que le interesa, dejando fuera tantas cosas fundamentales que no se solucionan con permisos para poner negocios, y que diseñan un camino hacia la libertad con demasiado obstáculos como para llegar a serlo.
Partir del púlpito católico cubano no me parece una buena idea. Es lo primero. Lo otro es declarar que no se ha reunido en La Habana con representantes del gobierno deja la sensación de que está “tirándole piedras al Morro”, clamando contra la invisibilidad y, a la vez, ignorando a quienes en Cuba llevan el peso de la batalla y que, más que su pasado Peter Pan, se conocen al dedillo una realidad compleja que no se resuelve con mil cafeterías de esquina en manos de los cuentapropistas.
El problema de Cuba en estos cincuenta y pico de años no se puede abstraer de la política, sobre todo en un sistema en el que todo esta primado por ella. Si la economía ha sido secundaria en este medio siglo porque todo se subordina a la política, no puede pretender, creo yo, afrontar el dilema justo desde la perspectiva secundaria de la economía. Porque el problema del gobierno cubano no es económico, por muchos discursos de Raúl Castro que me contradigan, sino político.
Puede que para Saladrigas la economía sea primario, para él lo es indiscutiblemente, pero ha pecado de soslayar el resto de los factores que sí son fundamentales para alanzar cualquier cambio en el país, que es lo político y lo social.  A Saladrigas no le importan mucho las libertades siempre que no sea la económica, pero es que la economía es consecuencia de la existencia, no al revés, y él ha evitado tratar los temas humanos que aplastan al cubano de a pie.
Otra cosa es esa insistencia, que me suena inconsecuente, sobre la reconciliación. Primero deberíamos definir de qué se trata esa reconciliación entre los cubanos. Bajo mi punto de vista, no hay divergencias. Yo, que no soy Peter Pan sino que viví en Cuba hasta 1996, nunca experimenté esa división moral, ideológica y emotiva entre cubanos, bajo mi experiencia no existe. No hay que reconciliar nada entre cubanos. Saladrigas no es enemigo irreconciliable de su vecino, su primo, su tío, su viejo amigo del barrio que dejó en Cuba, Saladrigas es enemigo irreconciliable para el gobierno cubano, y eso no se dialoga con gente común, sino con aquel gobierno que comienza por, ni tan siquiera, recibirlo en casa.
Exitoso empresario, se ha empeñado quizás en transportar su experiencia de negocios al dilema cubano. Hay otras realidades concretas que aliviar primero y quizás se lo pudieran contar en La Habana los disidentes, los grupos de oposición, la gente que sufre esas presiones día a día. Pero Saladrigas parece que no trató de dialogar con ellos, sino con los sordos estratos del poder que lo ignoran. Y de paso con una iglesia católica profundamente cuestionada en la Isla.
Su visión está limitada, sus fuentes son tendenciosas, sus parámetros prejuiciados. Sin querer pecar de extremos, cosa que no me gusta pero que tampoco me importa, la solución cubana está por cambiar, no con pequeñas libertades económicas limitadas, sino lo sustancial. Es un problema de ideologías y, por ende, de política. Si no existe una plataforma conceptual, racional para desarrollar espacios económicos, no se puede construir en el aire. La autopista es demasiado resbalosa, insegura, alevosa. A no ser que Saladrigas opte por un remedo criollo del tergiversado sistema chino, notable por su enriquecimiento bajo preceptos alevosos como un paisaje aterrador a tres kilómetros fuera de Pekín y un acoso sin tregua a la dignidad y las libertades humanas.
Yo, personalmente, no quiero eso para Cuba. Tampoco me entusiasma ponerle mi otra mejilla a la dictadura cubana. Para intentar cualquier cambio real hay que empezar por lograr que salgan del poder los responsables del horror nacional. A quien Saladrigas debería pedirle montarse el tren de los cambios es a ellos y no a una diáspora (para mi exilio) apartada por la “revolución” de sus derechos de patria, expulsada de su tierra y privada de todo en Cuba, con la fuerza de los fusiles.

sábado, noviembre 26, 2011

Remake de Dios en La Habana

Ahora nos queda la nueva visita del Papa a Cuba en 2012, que podría ser una útil toalla tirada al ring del perdedor cuando ya ni España será un aliado en la contienda cubana. Lo del PSOE fue lo habitual, y sucede como con la mayoría de los demócratas en EEUU, que acaban huyendo por la puerta del fondo y dejado un marabuzal incorregible por años.
Pero la iglesia, si en algo es experimentada, es en ese histórico “floting”, como el corcho en todas las aguas. Fue penoso ver al cardenal de Nicaragua sentado a la izquierda de Daniel Ortega durante la última toma de posesión  en Managua, aprobando el respaldo eclesiástico al violador  (en todos los sentidos).
La visita de Juan Pablo II a Cuba terminó en una tomadura de pelo al Vaticano. En la Plaza de la Revolución acuñaron una frase lapidaria y con eso engañaron a medio mundo. Todavía hay quien repite aquello de “que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, una tontera tal que hasta al gobierno cubano le vino como anillo al dedo.
Ahora le toca el turno a Ratzinger, este alemán de dudosos antecedentes. Esperemos que su papelazo en La Habana sea menos grave, aunque sea menos dañino para el dolor nacional que el causado por su representante en la Isla, Jaime Ortega. Segundas partes nunca fueron buenas y si el original fue fatal, ¿qué nos ha de esperar? Dios nos coja confesados.

sábado, octubre 15, 2011

Laura Pollán. Cronología de un crimen

Sé que "morir por la Patria es vivir", entonces
¿por qué a tan pocos les interesa la vida?
 Angel Santiesteban

Cuatro días después de que las turbas castristas la acorralaran en la puerta de su casa, la empujaran y la atropellaran tumultuosamente, Laura Pollán, la líder del movimiento de resistencia pacífica Damas de Blanco en Cuba, entró gravemente enferma al hospital Calixto García de La Habana. El extraño diagnóstico le dictó, de repente, extraños virus, desde un raro dengue 4, una infección respiratoria propia de niños pequeños, agudización de su diabetes que mantenía siempre absolutamente controlada hasta, finalmente, en apenas una semana, un paro cardiaco.
Desde antes de su muerte, ocurrida cerca de las 9 de la noche del viernes14 de octubre, Laura estuvo vigilada y aislada por la policía política. Cuando murió, el régimen se llevó su cadáver impidiendo que lo acompañaran en la ambulancia, sus familiares, incluyendo su esposo. Tras ser llevada, pocas horas después a la funeraria de la calle Infanta, fijaron su cremación para las 3 de la madrugada. En la mañana del próximo día (sábado 15), nadie conocía del destino de sus cenizas. Con ello terminó cualquier vestigio de un crimen posible.
En todo el país, la Seguridad del Estado prohibió la asistencia de los demás opositores y del resto de las Damas de Blanco al velatorio de Laura. Sólo unos pocos familiares allegados pudieron acompañarla el cortísimo tiempo en que su cadáver estuvo en la funeraria antes de la apurada cremación del cuerpo, por determinación inconsulta del Gobierno.
La conducta de las autoridades cubanas hace presumir el crimen. Todo parece indicar que aquel día del atropello en la puerta de su casa, a Laura Pollán le fueron inoculados los virus que la llevaron a la muerte.
El método no es novedosos. Desde la antigua URSS, fue utilizado por los regímenes comunistas para quitarse estorbos políticos. Ahora ha renacido en La Habana de Raúl Castro, luego de ser una práctica continuada dentro de las cárceles en el presidio político y de conciencia cubanos.
No hay pruebas, evidencias, investigaciones, autopsias posibles. Nada. El hermetismo revolucionario es parte fundamental en el jugo de las mentiras, los crímenes y las trampas del gobierno cubano. La otra parte, es la debilidad moral de gobiernos cómplices, de artistas cómplices, de simpatizantes inescrupulosos y tontos. Y de tantos cubanos que van a rendirle pleitesía al régimen de La Habana, disfrazados de turistas neutrales, apolíticos, indolentes. La escoria histórica de la nación cubana.
Apenas comienzan las sospechas. Han pasado sólo 14 horas desde que Laura murió.  Es necesario generar un boicot moral al criminal gobierno cubano. Exigirle declaraciones éticas a esos artistas hollywoodenses, músicos y literatos que siguen aliados a la dictadura de Cuba. Reclamarle a los gobiernos e instituciones internacionales respuestas contundentes, a la Comunidad Europea, al vacilante gobierno de EEUU, a las personalidades culturales, política científicas del mundo que son voz y conciencia de la humanidad.
O resignarnos a que nos maten más valientes y dignos cubanos, uno a uno, respaldados por el silencio, la indolencia y la complicidad de tantos.

lunes, agosto 29, 2011

Carta abierta de Pablo Milanés a Edmundo García


(Tomado de"Caféfuerte") El cantautor cubano Pablo Milanés, de visita en Miami, ha decidido responder con esta carta abierta a un artículo publicado la semana pasada por el comentarista Edmundo García, en el cual cuestionaba el comportamiento del artista y sus declaraciones a la prensa en Estados Unidos. A continuación, las reflexiones de Milanés en respuesta al conductor del programa radial “La Tarde se Mueve” en Miami.
(En respuesta a su artículo del 26 de agosto de 2011)

Edmundo,
Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.
En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:
1. Pelo ralo
2. Baja estatura y canijo
3. Cara pálida
4. Barba por parroquia
5. Manos blandas, húmedas y frías
6. Mirar huido
7. Voz atiplada
8. Pijo flácido y doméstico
9. Avaricia
Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.
Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; coges a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.
Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.
Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.
A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.
Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.
También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.
Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.
Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.
Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.
En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.
Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.
Pablo Milanés

Miami, 29 de agosto de 2011

Pablo en Miami: “piedras para el más chiquito”


La policía de Miami ha dado, según dijo Oscar Haza esta mañana, la cifra de 3000 a 3500 asistentes al AA Arenas para disfrutar del concierto de Pablo Milanés. La cifra es muy baja y parece que su presentación resultó un negocio fallido para Hugo Cancio, el productor que lo trajo a Miami, cuando este enorme escenario ha sido capaz de meter más de 17 mil asistentes en conciertos como los de Shakira, Luis Miguel, Juan Luis Guerra, etc.
Pero artísticamente fue grande, Pablo sabe hacerlo valer. Y su presencia en un escenario miamense ha sembrado un antecedente importante en este dilema bipolar de los cubanos.
El primer resultado es la libertad de los asistentes y de quienes protestaron la presencia del cantautor en la acera de enfrente. En naciones en las que la libertad individual es vital para su prevalencia global, cosas así lo reafirman.
Como reafirman la diferencia tangencial entre la dictadura y la democracia. Son argumentos que permiten confirmar que eso jamás pasará con Cuba en manos de los tiranos, echando por tierra de inicio, el ardid del “intercambio cultural” que se define como un “intercambio unilateral”.
Lo saben asistentes y protestantes, lo saben Pablo y sus músicos, y lo sabe Hugo Cancio, que opera entre productor artístico y mercenario de una política dudosa en la que se le tienden puentes de flores a cambio de que los Castro agudicen sus golpizas.
Sin embargo, las declaraciones de Pablo Milanés y su concierto, en el que apenas habló sino para elogiar a Miami y a su comunidad cubana, y solo cantó canciones de temas amorosos y humanos, demostraron un ajuste importante de su credo y su actitud, tal como ha sucedido con generales, agentes de la seguridad, esbirros, chivato y altos funcionarios de la revolución cubana que han pedido asilo en EEUU y se han cambiado de bando en apenas un par de horas y ahora desayunan en el Versailles de la calle 8, junto a los veteranos de Girón y las figuras de la contrarrevolución, en plena comunión, demostrando que la “mafia de Miami¨, como gustan llamar en Cuba a este exilio, es más bien un ejemplo de tolerancia y olvido, de reconciliación y convivencia civilizada.
¿Por qué no a Pablo? Tolerar con respeto  a Pablo en Miami abre el camino para otros miles de temerosos de dar el salto en Cuba. No hay riesgo de hacerlo para los artistas, como no lo hubo para el militar o el agente secreto cubano que se quedaron en el exilio. Aquí la cuestión es sumar a esta causa vital de los cubanos en contra de la dictadura. Adjudicarnos ejemplos, ideas y comportamientos mejores.
Yo no fui al concierto, tampoco a agitar carteles en la acera de enfrente. Fue mi decisión y quienes asistieron esa noche al AA Arenas o a las protestas contra Pablo, también ejercieron su derecho y tienen mi respeto. Mi furia está guardada para los dictadores. No me gusta, como decían en mi infancia, “coger piedras para el más chiquito”.

martes, mayo 31, 2011

Saladrigas en el filo del contrapunto

He coincidido con Carlos Saladrigas en dos o tres ocasiones durante eventos convocados por la Unión de Trabajadores Cubanos en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. En una de ellas, escuché con atención su exposición sobre las ventajas de promover la microempresa en Cuba, lo que me pareció una estretegia positiva y capaz de activar resortes de independencia individual y desarrollo de las fuerzas económicas en la sociedad cubana actual.
Si algo puse en dudas fue la metodología. Sugería promover esa posibilidad a través de la internet. Primer error, Cuba es el país con menos acceso a internet en occidente.
Otra cosa era que, para activar el desarrollo de la microempresa, sería imprescindible la colaboración del Estado con la creación de un marco legal propicio. No lo hay y si aparciera ahora, tras la resurrección del “cuetrapropismo”, faltarían aún las garantías de su cumplimiento. ¿Cómo se logra eso?
Viviendo en República Dominicana, un país de economía de mercado y con un sistema democrático (a lo latinoamericano), se originó una gran polémica cuando la embajadora española criticó las seguridad legal dominicana para la inversión extranjera. Esa realidad limitaba la inversion foránea directa en el país y provocaba el retiro de algunas empresas euorpeas instaladas desde hacía tiempo.
Si esta crisis generó acciones urgentes por parte del Gobierno dominicano para revertir esa percepción, me pregunto qué podría pasar en un país como Cuba donde la falta total de transparencia, la debilidad de los compromisos legales, las desobediencias contractuales y la intolerancia han identificado por décadas, el comportamiento frente a las inversiones.
Hoy, aparece en los medios de Miami la propuesta de Carlos Saladrigas, al frente de un grupo de empresarios cubanos residentes en EEUU, de invertir en la isla si el gobierno de Raúl Castro adopta “reglas universales” sobre este tema.
Para Saladrigas, el aporte de los empresarios cubanos del exilio, tanto en inversiones como en experiencia de negocios, puede asimilarse como una fuerza determinante en el cambio económico cubano lo que conllevaría, sin que él lo diga, un proceso de cambios socio-políticos.
Creo que coincido de nuevo con Saladrigas. Luego de medio siglo de intoleracian y odios no sería desafortunado explorar vías alternativas. Si la montaña no viene a ti, ve tú a la montaña, reza el antiguo axioma oriental. Pero, para ello, Saladrigas precisa de que el gobierno cubano garantice un marco legal claro, un sistema judicial efectivo y libre, un riesgo político moderado y un clima laboral justo y equitativo.
Ese es el primer síntoma de escepticismo. Si por 50 años el gobierno cubano ha subsistido sin tener que garantizarle eso a nadie, ¿qué probaría que esas condiciones se garantizarían ahora? y, aún más, luego de creadas, aprobadas y puesto en práctica, ¿quién garantiza que una mañana todo no se caiga, se borre de un plumazo y la orquestación vuelva a dacapo?
Si en Dominicana ese marco legal existente fue questionado porque su incumplimiento provocaba la huída de capitales, ¿cuál será esa garantía absoluta que promueva invertir en Cuba corriendo todos los riegos? No existe, no existirá. Sólo es posible si está sostenido por un historial de cumplimientos constantes, de ética comercial y de negocios, de un Estado que, por tradición e institucionalidad, exija el cumplimiento de los marcos legales existentes bajo sanciones y condenas insobornables. Y, no lo olvidemos, en una sociedad donde hay derechos plenos de asociaciones, de expresión y se practique un periodismo independiente.
En su fundamentación, Saladrigas plantea la necesidad de que las autoridades cubanas reciban al empresario como “salvadores, no como un mal necesario”. Y exige lo que llama “un cambio de filosofía” que elimine “el deseo frenético de controlar toda la actividad humana”, dijo.
Lo que pasa es que esas dos condiciones no son parte de la periferia estatal, sino de la esencia del sistema. Si el gobierno de Raúl Castro es capaz de adoptar esas dos condiciones que pide Saladrigas, cae en una autonegación básica, deja de ser el gobierno al que se acude en auxilio, para convertirse en otra cosa, que por su propia identidad, permitiría la libre inversión externa bajo reglas universales de respeto y legalidad, además de derechos fundamentales y no, para cada individuo.
Saladrigas le pide peras al olmo. Lo que quiere, en realidad, no es una transformación del gobierno en Cuba, no un cambio de actitud, no una apertura comercial, sino una sustitución radical que implica el cambio filosófico. No sé si es consciente, pero hay una doble oposición entre sus planteamientos y sus condiciones, entre su llamado y su cautela, entre el ideal propuesto y la realidad que implica.
Finalmente, aunque la posibilidad se torna difícil, supongamos que sucede. Entonces quedaría lo demás, poner en orden esa comunión cristiana entre los inversionistas del exilio y sus verdugos. 

domingo, mayo 08, 2011

Soto, otro crimen de la revolución

Poco se ha hablado del llamado de Raúl Castro durante su discurso de cierre del VI Congreso del PCC, en el que exige al pueblo revolucionario que no permita a la oposición tomar las plazas y las calles.
Apenas a dos semanas de decirlo, en un parque de la ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla, el opositor Juan Wilfredo Soto fue esposado y llevado a la unidad de la Policía donde, tras ser golpeado brutalmente, murió de una supuesta ¨pancreatitis¨, según la version que la policía cubana dio a sus familiares.
En Cuba la fiesta de los tiranos continua. Fidel Castro se atreve a calificar de asesinato cruel el ajusticiamiento de Osama bin Landen en sus reflexiones de periódico Granma, justo en el momento en que sus esbirros le daban la mortal golpiza a Soto. Es la realidad que ignoran unos y dismulan otros, o que muchos comparten cuando descargan sus envidias y resentimientos en las redes sociales.
Una victima más de la revolución, un nombre más a los miles y miles de muertos de 50 años de odios revolucionarios, de intolerancia y de esa inseguridad criminal que los hace matar ante la duda y el miedo

martes, abril 19, 2011

Da capo; el Congreso de la reiteración

Fidel no dijo una palabra, con su uniforme deportivo, suerte de versión postmoderna del chal verdeolivo que lo identificaba, levantó la mano victoriosa de su hermano Raúl cuando fue proclamado Secretario General del PCC.
Es una puesta en escena muy vieja, la hemos visto durante más de 50 años una y otra vez, porque lo que mejor identifica a la revolución cubana es su incapacidad de sorprender.
Para probarle la reiteración revolucionaria a los esperanzados y optimistas, este 6to. Congreso confirmó que nada nuevo hay ni habrá sobre el tapete y que la solución ha de ser la paciencia hasta que esa generación de ancianos héroes, generales y todopoderosos criollos, pase a mejor vida.
Decretar que los altos cargos directivos del gobierno cubano no sobrepasen períodos de 10 años de ejercicio oficial, fue el más reciente cinismo de los Castro, lo que resulta también una costumbre que todos toleran impotentes.
Resulta que el Congreso fue aprovechado para que el justiciero Raúl propusiera esa norma. Nada menos que 10 años, pero 52 años después. Con tal disposición, aún les queda a las vacas sagradas de la revolución, que rondan todos los 80 años de edad, hasta 2021 para ejercer sus caprichos dictatoriales mientras ven a los cubanos abrir y cerrar “paladares”, vender café o cogerle ponches a la bicicletas.
Cuba sería un circo si no fuera por lo trágico del espectáculo. De todos modos, siempre habrá en las gradas un público que aplaude.

martes, febrero 08, 2011

Bilbao y López Levy en CNN: La dudosa comunión

Cada vez me convenzo más del divorcio entre la percepción y la realidad que provoca la distancia. No porque lo vea desde la óptica ajena, sino porque yo mismo, 15 años después, he perdido ciertas perspectivas sobre Cuba.
Eso le pasó a Tomás Bilbao, del Grupo de Estudios Cubanos, y a Arturo López Levy, de la Universidad de Denver, que fueron los invitados ayer (7 de febrero) al programa EEUU Directo, que transmite CNN en Español desde sus estudios en Washington.
Para ellos, el “intercambio cultural”, las modificaciones de la política de EEUU sobre Cuba que ha dictado en los últimos tiempos Barack Obama, y el complicado manejo del caso Alan Gross son tema que, bajo sus análisis, constituyen una política acertada.
No lo dudo. El problema está en la lejanía, repito, en la percepción tras décadas de distanciamiento y una fundamentación acodada en opiniones ajenas.
Afirmar que la excarcelación de lo presos de conciencia de la primavera negra es un gesto de conciliación y apertura del gobierno de Cuba, o que los movimiento económicos anunciados por La Habana constituyen una disposición explícita al cambio,  me parece que son aseveraciones demasiado riesgosas, sobre todo porque dan la idea de que a Bilbao y López Levy les ha faltado justamente lo que se presume al ser invitados por CNN: agudeza crítica.
Sus opiniones las interpreté como tendentes ha ofrecer un paisaje optimista de la política cubana de hoy y una solución para el saneamiento de las relaciones entre EEUU y Cuba bajo la responsabilidad unilateral de Washington.
Y ese es, en mi opinión, el inmenso error, no asumir la responsabilidad compartida, igualitaria y desde las dos orillas. A no ser que Bilbao y López Levy entiendan que los tibios movimientos de Raúl Castro son indicadores de confianza que meritan una respuesta enérgica de EEUU, reeditando el error que siempre he creído, el de tratar de quitar la paja del ojo ajeno antes que del nuestro cuando, en verdad, como cubanos, las exigencias y los cambios tenemos, en primer lugar, que exigírselos a Cuba por su responsabilidad total, única y directa con la dignidad y la vida de un pueblo y no a una potencia vecina que puede y debe aplicar su política exterior como le de su gana. Lo otro es dependencia y subordinación.
Pero el problema vuelve a ser la distancia, el divorcio de una realidad nacional que se ha desvanecido con los pensamientos y la acepción de criterio importados.
Cuando el Grupo de Estudios Cubanos empujó su punto de vista sobre el peso y la responsabilidad de la microempresa en Cuba como motor posible para un cambio, lo creí muy acertado. Pero el éxito de la cordura no debe implicar aventurarse a una suerte de “revisionismo” a ultranzas.
Y eso me pareció del programa de CNN en Español, que le faltó la posición disidente que nos brindara a los televidente un paisaje completo y democrático, más allá de la rima consonante con que versaron estos dos invitados.

lunes, febrero 07, 2011

El Internet acosa a la dictadura cubana

Acabo de ver con sorpresa, un video colgado en la web por Café Fuerte, sobre la conferencia que ofreciera un agente de la inteligencia cubana a los oficiales de su entidad, en relación con el tema de los blogueros, el uso de internet, etc. y el peligro que representa para Cuba la “nueva arma del enemigo” que son las redes sociales.
Lo que me ha sorprendido no es la paranoia manipuladora de la inteligencia cubana, porque llevo 52 años conociéndola. Ni el lenguaje guerrerista lleno de  epítetos y calificaciones hostiles. Ni la propiedad con que ha aprendido a mentir. Lo impresionante es la ignorancia, la distancia abismal entre el supuesto “especialista” cubano y la acepción universal de las redes sociales.
Es penoso que la alta oficialidad de la inteligencia de Cuba tenga que reunirse a finales del 2010 a escuchar un discurso manipulador que acomoda la percepción del Internet y las redes sociales porque ninguno de ellos, generales que ganan sus grados en acciones dudosas como las competencias de comer chicharrones, tiene la menor idea sobre el tema y hay que explicarles elementalmente cómo funciona twitter, Facebook o qué es You Tube, porque jamás, en sus viles existencias, le han puesto una mano al mouse.
Otro elemento de vergüenza extrema es ese power-point que usa el conferencista, propio del los tiempos del MS-Dos. Primario, obsoleto y aburrido.
Tengo una percepción. Enclaustrados en su espiral descendente, cerrados al mundo y cortándole las manos a cualquier atisbo de libertad, la tiranía cubana esta frente a un oponente superior que se les cuela por debajo de las puertas, en silencio e invisible, imposible de fusilar, su más viejo y amado hobby.
El Internet y las redes sociales que convocaron a los colombianos contra los crímenes de las FARC y que ahora sublevan a los egipcios es el monstruo de mil cabezas contra el cuál no sabe qué hacer. Y no basta un power-point ridículo, una discurso de sandeces y un sabio conferencista que hierra con tanta facilidad.

miércoles, noviembre 03, 2010

Más cubanos al podio estadounidense

No puedo negar mi satisfacción porque ahora, como nunca, los cubanos tenemos una alta representación en las dos cámaras del gobierno de los EEUU. Creo que se debe, principalmente, a dos razones, por un lado la vanidad nacional, por el otro el interés que el tema cubano mantendrá en la política doméstica y diplomática de ese país.
Tras el final de las elecciones de medio término realizadas ayer en EEUU, los representantes del exilio cubano en las dos cámaras son Marco Rubio, David Rivera, Ileana Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart, Bob Menéndez y Albio Sires.
Además, con la reconquista de la Cámara de Representantes por el partido Republicano, todo indica que Ros-Lehtinen presidirá la poderosa e influyente Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, lo que les atribuye una importancia mayor.
Rubio, por su parte, joven, enérgico y carismático, ha acaparado la atención nacional e internacional y muchos analistas se aventuran, creo que a destiempo, a catalogarlo de “presidenciable”.
El panorama pinta bien, sobre todo porque le devuelve al asunto cubano, el lugar justo en la cuestionable política exterior que hoy desarrolla EEUU.
Exiliado desde hace años en República Dominicana, he aprendido la importancia que tiene para un país tener influencias y decisiones en la política interna de los Estados Unidos. Se pierden los prejuicios históricos, las taras inducidas, los complejos nacionales. Tener representatividad para discutir los problemas nuestros frente a las más altas instancias políticas de esa potencia global, es un valor inapreciable para una nación necesitada. Los dominicanos lo saben y lo alientan.
Para el drama cubano es también así, por más que se desgañite la dictadura de la Isla con sus griterías sórdidas, sus manipulaciones y su rencor.

martes, agosto 31, 2010

Fidel y la homofobia: “Si alguien es responsable, ése soy yo"

Fidel está lúcido. Hay quien dice, medio en broma, medio en serio, que es un doble de 30 años que han colocado en su lugar. Pudiera ser. El misterio que rodea la cúpula revolucionaria cubana es así de impredecible. Es el gran olimpo de los dioses revolucionaros al que no accedemos el resto de los mortales. Lo sabremos alrededor de 50 años más, cuando este doble cumpla los 80 y comience a “cancanear” públicamente un Fidel con 160 años de edad.
Lo cierto es que a Fidel le ha dado por reaparecer. Ahora nos llega por capítulos, con suspenso de telenovela, en la entrevista que le hiciera el diario mexicano La Jornada.
Acabo de leer la segunda entrega en la que Fidel asegura que “soy el responsable último de la persecución que sufrieron personas homosexuales en la isla a comienzos de la Revolución”. La Jornada agrega que, según Fidel, “la persecución de homosexuales ocurrió en momentos de ‘una gran injusticia’", mientras que el dictador recordó que, desde el poder (“absoluto”, agrego), él no le prestó "suficiente atención" a aquel hecho.
Fidel lo reconoce en un alarde de sinceridad revolucionaria. “Si alguien es responsable, ése soy yo", dice el comandante con la seguridad del autocrítico rampante.
Después habla de la guerra bacteriológica de EEUU contra Cuba y la introducción por el Aeropuerto de Boyeros, en las afueras de La Habana, del virus II del Dengue Hemorrágico. “En la Cuba prerrevolucionaria no se conocía ni el I. Aquí nos apareció el II”, dice Fidel.
Lo que el comandante no apunta es que en la Cuba prerrevolucionaria ya no existía tampoco la lepra, la retinosis pigmentaria, el beriberi, la malaria, la encefalitis equina, la leptospirosis, la poliomelitis, la meningitis meningocócica, la neuropatía epidémica cubana y que el país no había experimentado la alarmante vergüenza de mantener por 16 años consecutivos (1980/1995) una tasa de suicidios de 20 por cada 100 mil habitantes. Han sido pandemias que regresaron a la Isla de manos de la mala alimentación, el deterioro social, la insalubridad, el descenso dramático de los niveles de vida y la desesperanza, causados todos por la ineficiencia de la revolución.
Como mismo se olvida Fidel de recordar que, justamente él, su hermano y su cúpula octogenaria, que arrastran medio siglo de vilezas, siguen ostentando el poder de la tiranía. Y que aquellos homosexuales excluidos de la vida en Cuba, vilipendiados y apestados socialmente por decisión revolucionaria, han arrastrado durante este medio siglo el peso de su descuido, de su complicidad y de su culpa, asumida ahora con la impunidad que él mismo se atribuye, al confesarlos como un cínico ejercicio de recuerdos y divertimentos.

martes, agosto 24, 2010

Fidel, de regreso a la provocación nuclear

Fidel Castro recupera espacios en la actualidad política cubana. A apenas unos meses del próximo Congreso del Partido Comunista de Cuba, no sería una sorpresa ver al mayor de los dos hermanos retomar su supremacía en la dirección del país ante la pasividad de un hermanito menor que nunca ha dado mucha leña para arder.
Hace sólo un día, Fidel demostró su estado revitalizado, ave Fénix a la criolla, al argumentar sobre la guerra mundial en una reunión bien publicitada en la Isla.
Lo digo porque, para quienes lo hemos sufrido durante más de medio siglo, tejer ardides alevosos, desvirtuar la anécdota histórica y decir Diego donde dijo digo, es una práctica habitual en la tramposa conducta manipuladora del tirano capaz de convertir, por pura retórica inmoral, sus enormes derrotas en falsas victorias.
Ayer, Fidel aseguró, hablando de su anunciada confrontación atómica global que, a pesar del fin de la Copa de la FIFA, continúa pronosticando, que cuando en 1962 los cohetes nucleares soviéticos se instalaron en territorio cubano y pusieron al mundo al filo real de la tercera Guerra Mundial, él lo aceptó por “internacionalismo”, dijo, y agregó que "A nosotros no nos interesaba tener cohetes aquí, ni tener una base. Nos interesaba más la imagen del país. Una base soviética desvalorizaba la imagen de la Revolución, su capacidad de influir en nuestra región".
Después de criticar a Jruchov y a Kennedy, protagonistas de la llamada “Crisis de Octubre” o “Crisis de los Cohetes”, por su negociación, la que dejó a Fidel de un lado, el dictador cubano se cuidó de no mencionar las declaraciones del mismo Jruchov y las cartas salidas hace poco más de una década a la luz pública, sobre el intercambio de misivas entre los tres mandatarios envueltos en el conflicto.
El presidente soviético de entonces se asustó por escrito de que La Habana ''desea prácticamente arrastrarnos tras ella con una correa y lanzarnos con sus acciones a una guerra con Estados Unidos". Jruchov criticó al “irracional” Castro y su empeño de provocar la guerra nuclear entre la URSS y EEUU.
Sin embargo, en cartas cruzadas entonces, Castro escribía al Kremlin que, “la Unión Soviética nunca debe permitir las circunstancias en que los imperialistas puedan lanzar el primer ataque nuclear”, y luego, ante la posibilidad de que EEUU lanzara una invasión a Cuba y eso motivara un bombazo nuclear que borrara la Isla de la faz del planeta, Fidel le argumentó a Jruchov que, "Este sería el momento para eliminar tal peligro para siempre a través de un acto de legítima clara defensa, no obstante lo fuerte y terrible que sea la solución".
Inmolar a todos los cubanos, esa era la propuesta de Fidel. Provocar la invasión de EEUU a la Isla como excusa propicia para lanzar la cohetería nuclear rusa.
En 1962 estaba yo bajo la carpa de un circo ambulante cuando sonó la primera explosión. Todos salimos corriendo despavoridos y en medio de la debacle, veíamos en el cielo los relámpagos horribles como un bombardeo en cinemascope. Tenía entonces 10 u 11 años de edad y la imagen aún está viva. Fue la explosión de unos polvorines en la base de cohetes nucleares que la URSS mantenía cerca de la ciudad de Pinar del Río, apuntando hacia territorio estadounidense. Era un anticipo visual de la propuesta castrista.
Meses después, fuimos testigos de las rastras que se llevaban de regreso a Moscú los cohetes de aquella base soviética de La Coloma, tras el acuerdo Kennedy Jruchov.
Fidel quedó fuera del juego, rabiando porque Cuba seguía íntegra y no devastada por una confrontación nuclear como la que vaticina hoy.