Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



viernes, marzo 06, 2009

Obama: Gardeo cuerpo a cuerpo

Los cambios recientes en el gobierno cubano riman con la decisión, insólita, de que el presidente venezolano Hugo Chávez, autoriza a su colega brasileño, Lula Da Silva, a interceder por Caracas en sus conversaciones con Barak Obama durante su próxima visita a Washington.
Son movidas curiosas. Por ejemplo, el chileno José M. Insulza, Secretario General de la OEA, declaró públicamente, por vez primera, que está dispuesto a accionar por el reingreso de Cuba a esa organización, que ya sabemos, sirve para muy poco. Mientras que el canciller español Moratinos, un hombre tan elementalmente proclive a mostrar sus amores con La Habana, se apresuró a reunirse con el nuevo canciller cubano para confirmar que el partido sigue igual.
Las presiones de un grupo de congresistas y empresarios estadounidenses a favor de las relaciones con Cuba, es la otra pieza del juego.
Nadie toma en cuenta que sólo en el año 2007, llegaron remesas por 240 millones de dólares procedentes de EEUU a Cuba; ni hablan del incremento de la represión bajo el mandato de Raúl Castro, cuando las detenciones arbitrarias a los activistas pro-democracia han aumentado 5 veces en el último año, pasando de 325 en 2007 a 1.500 en el pasado 2008. Nadie recuerda que Cuba ocupa el segundo lugar en el ranking mundial de las naciones más endeudadas y que ha suspendido los pagos al Club de París desde 1988, al que le debe 29 mil millones de dólares; tampoco dicen que sólo en el pasado año, EEUU vendió 710 millones de dólares en productos agrícolas a Cuba, convirtiéndose en el tercer socio comercial de la Isla caribeña.
Son cifras curiosas. Demuestra que Cuba intensifica su régimen dictatorial y abusivo mientras que ya, de hecho, EEUU constituye un sostén económico importante para la Isla. A pesar de que a La Habana no le otorga créditos, no sólo Washington, sino más de medio mundo, por una razón elemental en el comercio internacional: No paga.
Pero ahí va la encerrona. ¿Es que han visto en Barak Obama una personalidad débil, fácil de manipular? Al menos es la experiencia de Cuba durante los gobiernos demócratas de EEUU durante los últimos 50 años (Kennedy, Carter, Clinton).
Los tanteos de acercamiento de Chávez y Raúl Castro; el liderato regional de Lula y las anunciaciones de la OEA y la UE coinciden en dibujar un escenario edulcorado frente a las decisiones tensas en estos momentos, en Washington, sobre las relaciones con Cuba.
Cuidado Obama, el gardeo es como en el baloncesto, cuerpo a cuerpo.

miércoles, marzo 04, 2009

La última reflexión: Estoy entero como el picadillo

Pongamos en claro las cosas. No está bien que medio siglo después, sigamos con la ingenuidad de creer sólo en lo que vemos. San Pedros a la criolla tras 50 años de resurrecciones.
La reflexión de Fidel Castro sobre su participación decisiva en las destituciones en el gobierno cubano, es una “pataleta infantil”. La tontería de explicar que él lo sabía, que era consciente y, aún más, que fue consultado y protagonista de las decisiones, lo demuestra.
El anciano desmemoriado dice ahora que “La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio”, y basta recordar aquel nombramiento de Pérez Roque publicado en la prensa cubana, que decía textualmente, “el Comandante en Jefe y Presidente del Consejo de Estado, compañero Fidel Castro, quien presta una especial atención a la política internacional, ha propuesto a la Dirección del Partido y al Consejo de Estado la designación del compañero Felipe Pérez Roque, Diputado a la Asamblea Nacional y miembro del Consejo de Estado, para ocupar el cargo de Ministro de Relacdiones Exteriores…”
La percepción general, y creo que inequívoca, es que Raúl Castro tomó el poder eliminando a los “bastones ejecutivos del anciano enfermo”. Ya lo había dicho. El cinismo acostumbrado de Fidel (¿recuerdan cuando dijo que Cuba tenía las prostitutas más sanas e ilustradas del mundo?, ¿o cuando aseguró que el humo contaminado de las guaguas soviéticas envenenaba a los cubanos?) llega ahora a asegurar en una frase lapidaria, que “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”, refiriéndose a Carlos Lage y a Felipe Pérez Roque.
Es una traición cruel hacia quienes personalizaron su ausencia y se ocuparon de ponerlo de cuerpo presente en el vacío que dejó en la dirección del país.
Yo creo que ahora sí que Fidel Castro no cuenta para nada. Pero esa percepción había que curarla pronto, evitando las elucubraciones sobre la división de grupitos de poder dentro del gobierno de Cuba, “la gente de Raúl y la gente de Fidel”, cosa que, por demás, tiene una vieja historia.
Raúl comenzó a tomar espacios desde el juicio contra el general Ochoa y los hermanos La Guardia. Ahí se “desmerengó” el MININT y Raúl hizo prevalecer el poder de quienes estaban, hasta entonces, en un plano menor, los guardias de las FAR, segundones frente a la relevancia, el confort y la altanería de los “segurosos” del MININT.
Ahora, después de asumir el cargo de jefe del Estado cubano, Raúl acaba de dar el puntillazo final, desarticulando al grupo que le quedaba a su hermano y haciéndose de las decisiones y de las perspectivas que, como se ve, son peores, representan un paso atrás, el regreso de los placatanes.
Fidel ha publicado esta reflexión (¿escrita por él?, ¿escrita por otros?, ¿ordenada por él?, ¿ordenada por otros para evitar los susurros inevitables sobre la división de fuerzas?) para mantenerse en el juego, para marcar su posición al bate, para tratar de pitchar un ining más. Y a propósito, acabó la reflexión pasando “de palo pa’rumba” y de las destituciones se viró para el béisbol, Leonel Fernández mediante, ¡lo último que nos faltaba!

martes, marzo 03, 2009

Cambios y predicciones. Raúl pinta a Cuba de verdeolivo

Han pasado 24 horas, se enfrían los ánimos y, como de costumbre, tras la tempestad la calma, porque no va a trascender ninguna otra información descollante desde La Habana durante un tiempo largo, hasta que se aplaquen las olas.
Raúl Castro hizo la jugada que estaba esperando. Desarticuló el anillo de su hermano, los que le aplaudían sus reflexiones, y salio de ese escollo en su camino. Era hora.
Por qué. Bueno quizás Fidel está cada vez más fuera del juego, o ya no siquiera está. Es una posibilidad. Por ejemplo, que se rumore que lo vieron caminando por Jaimanita me recuerda la novela brasileña Roque Santeiro, donde aparecía el fantasma del protagonista para conservarlo de la ausencia total.
El vicepresidente Carlos Lage, un personaje que nunca se soltó de su apariencia gris y sólo la percepción general le daba protagonismo; el canciller Felipe Pérez Roque, realmente sin una sola pegada en la simpatía nacional, ni pública ni gubernamental, por su obediencia absoluta y su actitud lombrosiana (y a pesar de sus “triunfos” en la ONU y en la Comisión de os Derechos Humanos), y el ministro José Luis Rodríguez, ascendido por Fidel desde los tiempos del “desmerengamiento del campo socialista” para articular una economía infuncional que lo ha seguido siendo aún más, son la muestra fehaciente de que este fusilamiento de Raúl ha estado dirigido al círculo de su hermano para el control el país, los bastones ejecutivos del anciano enfermo. Lo certifica “Chomy”, un personaje de mucho poder por su cercanía a Fidel desde su actividad como secretario del Consejo de Estado. Pero hay muchos más. Nombrar al tristemente célebre Ramiro Valdés en el control del frente de “batalla de ideas” que tenía Otto Rivero (quien está loco de atar, bajo tratamiento psicológico, tan enfermo mental como su batalla de ideas) es la anunciación elemental de que la batalla de ideas ahora sí que va a ser una verdadera batalla… a tiros.
El control ha pasado a manos de militares de las FAR y el MININT, todos fieles al círculo raulista. Es decir, el “Chino” se acaba de hacer del poder verdadero, ahora asume la presidencia del país y no antes, cuando fue nombrado. Creo que esos han sido realmente, los motivos de esta jugada.
Qué podemos esperar. Por ejemplo, el nuevo canciller nombrado, que tiene antecedentes militares, es un personaje conocedor de las relaciones La Habana/Washington, por tanto, su designación ha sido oportuna porque muchos se esperanzan en que se produzca el acercamiento de Cuba con los EEUU, tímido quizás, pero que no sea esta vez boicoteado como antes, cuando Kennedy con los cohetes, cuando Carter con Angola y cuando Clinton con las avionetas de Hermanos al Rescate, que ha sido siempre la jugada fatal de Fidel.
Yo presumo un alejamiento cubano (que no una confrontación por evidente praxis financiera) de Venezuela y un giro hacia Brasil, con el regreso del sostén ruso a estas alturas. Ese es el camino más posible de Raúl Castro. Más Correa que Evo Morales y, por supuesto, Nicaragua no tiene ningún peso en esta historia, mucho más ahora que el gordo Alemán vuelve a enseñar las uñas frente a la galopante desmoralización interna y externa de Ortega. Por ahí irían los tiros.
Praxis, de eso han acusado a Raúl los optimistas. Y sí lo creo, pero en otro sentido. Sólo como estrategia para mantener su poder y control total, mucho más en manos de los viejos recalcitrantes de la ortodoxia revolucionaria, que regresaron a sus pedestales de poder con la mano en la culata de la pistola, prestos a hacer callar la disidencia, las opiniones y triturar al que se mueve de la base.
Por otra parte, se pudiera entender una lectura entrelíneas que predispone a Cuba al acercamiento con EEUU. Los movimientos son varios, desde empresarios y congresistas estadounidenses, hasta parte del exilio cubano haciéndole el juego, toda una marea en consonancia con las expectativas creadas por el populismo de Barack Obama.
Si no me equivoco, vamos a ser testigos más temprano que tarde, de ese entendimiento a medias con los resultados previsibles: Por un lado, levantamiento de las restricciones para remesas y viajes, apertura del intercambio comercial, acceso a créditos blandos y revisión (que no suspensión) del embargo. Ya veremos modificaciones en la Ley de Ajuste Cubano, lo que aplauden quienes se pasean hoy por la I-95 pero sufrirán quienes sigan, desesperados, montándose en una balsa. Una división de intereses y exaltación del egoísmo que Cuba ha sabido aprovechar a su favor.
Del bando contrario, es decir, desde Cuba, podemos esperara la liberación de un grupo notable de presos políticos, que siempre son carne de negociaciones; también el ablandamiento del control estatal para la pequeña empresa privada nacional, bajo estrictos controles, negocios mínimos rodeados de impuestos y traspiés de modo que no puedan crecer más de lo permitido. El famoso “premiso de salida del país” pudiera ser revisado y dictado bajo nuevas normas más expeditas. Puede abrirse algún espacio a la religión (un espacio en la radio, por ejemplo en Radio Taíno) y permitir el turismo controlado y bajo méritos ganados, de cubanos hacia el Matto Grosso o la Kanchatka.
Si las negociaciones EEUU/Cuba funcionan, sobre todo las facilidades crediticias, Raúl tendría en sus manos la posibilidad de mostrar un incremento en el abastecimiento alimenticio a la población (quizás volver a los niveles de inicios de la década del 80), lo que ofrece un espejismo muy impactante dentro de la hambruna nacional. Y, dentro de ese ambiente, no viene mal un poco de “circo” con el intercambio cultural, académico e intelectual entre las dos naciones (concierto de Steve Wonder en el Kart Marx, por ejemplo y a propósito del apoyo de Wonder a Obama).
Nada más. Porque el resto no es negociable. Ni libertades ni legitimaciones de la oposición. Ni independencias de movimiento ni aperturas. Ni, por supuesto, cambios sustanciales más allá de estos que anunciaron ayer, el rompecabezas del poder eterno por 50 años más de dictadura. Nada de elecciones libres, nada de opciones distintas al poder. Y todos contentos con las apariencias, los exiliados positivistas, congresistas demócratas, buró político del Partido Comunista Cubano, altas esferas del control militar y la inteligencia castrista, doctores, sociólogos, filósofos, roqueros y poetas de esa dulce izquierda universal.

miércoles, febrero 18, 2009

Obama derriba el muro con Cuba, pero lo levanta en La Habana

He recibido por email el artículo de Lissette Bustamante, “Obama derriba muro con Cuba”, que me han enviado amigos con un júbilo que se traduce en el mensaje.
Patética la irresponsabilidad con que actúa Obama en lo referente a Cuba. Peor aún la presumida rapidez sin detenerse a pensar en 50 años de arrastres históricos. A mi, personalmente, no me interesa nada ese discurso ni es motivo de festejo. Mi primera y real preocupación, como cubano, es lo que el gobierno de Cuba haga y vaya a hacer. Mi problema sigue siendo Cuba, no los EEUU. El muro en Cuba, el cambio en Cuba y las exigencias a la actitud en Cuba, que es mi país.
El embargo, las restricciones a viajes, etc, sólo me preocupan en su justa medida, más embargo tenemos dentro de Cuba y muchísimas más restricciones a los viajes a donde sea.
En definitivas, lo peor es ver ese anuncio peligroso de que Washington va a seguir la tendencia de la UE respecto de Cuba, es lo peor que nos podía pasar. Languidecer en el olvido, el desinterés y la cuota de complicidad que ello implica.
El párrafo que dice, "La apertura de los viajes de estadounidenses significaría toda una bomba de relojería para el engranaje de los Castro”, es una burla ofensiva, ¿de qué relojería habla? ¿la de 50 años más? Y continúa, “Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) indica que entre 3 y 3,5 millones de estadounidenses visitarían anualmente Cuba. La entrada masiva de dólares, según muchos analistas, podría ser el principio del fin del régimen comunista", ¿qué analista serio dice eso? Es el mayor disparate posible, que sólo puede salir de quienes están muy lejanos de la realidad cubana o de quienes la han olvidado o de quienes ya no les interesa seguir nadando contra la corriente.
No pretendo ir a pavonearme por las calles de La Habana, ni tampoco la nostalgia me ataca irresponsablemente. Es mi cuota de exiliado y pago por ella. Quien lo haga, feliz, y quien lo haga 100 veces al año, mejor. Va por ellos. Pero yo no me alisto en esa jugada.
Ni me alisto para brindar por la pretensión irresponsable del gobierno de Obama, un golpe rápido de politiquería infeliz. Ese no es mi asunto, sino todo lo contrario. Bien lo dice la periodista, “Obama no pierde tiempo. Quizá por eso, Cuba ha dejado de ser un tabú para el Tío Sam”. ¿Un tabú?, ¿50 años de dictadura son acaso un tabú para Obama y sus cómplices? “La situación nunca había sido tan favorable como ahora. Los demócratas controlan ambas cámaras”, cita la periodista con evidente optimismo. ¿Favorable para quién? Deberíamos preguntárnoslo en serio.
El mismo artículo refiere que Philip Peters, subdirector del Instituto Lexington de Virginia y asesor de asuntos cubanos, asegura que “el presidente norteamericano presionará a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) para que modere su postura”, que “la programación de la disidente Radio y Televisión Martí se someterá a revisión" y que “Obama podría devolver a los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos”.
¿Algunos de quienes se vanaglorian de todo eso han reflexionado seriamente sobre este contexto anunciado? ¿Lo han hecho desde el confort climatizado del sofá de sus casas, frente a un plasma de 50 pulgadas, Internet de banda ancha, whisky on the rock, tapas de jamón prochuto y la preocupación por los préstamos bancarios para cambiar el auto por uno nuevo? ¿No los ha dejado reflexionar solidariamente, sobre esa veloz acción de Washington, la duda por la hora de su próximo boleto de avión para irse a vacacionar? ¿el costo de la parábola de televisión? ¿el forum sobre derechos humanos, libertad de expresión, democracia y todos esos artilugios “literarios” al que asistirán en Europa?
No quiero atarme la lengua cuando hablamos entre cubanos, me asiste el derecho de estos 50 años y le rindo culto a la opinión sin ataduras.

martes, febrero 17, 2009

Una orden para dictadores

Los guatemaltecos tienen una orden nacional honorífica que, tras su prestigioso origen ha tenido que cargar con una penosa historia.
La realidad ha hecho que la Orden del Quetzal, en grado de Gran Collar, que otorga el Estado y Gobierno de esa nación, y que fue concebida con todo el honor y el decoro posibles, sus torpes gobiernos y sus incapaces gobernantes la han convertido en una exaltación a la miseria humana colocándola en cuellos despreciables.
La famosa orden guatemalteca la han recibido el italiano Benito Mussolini, el paraguayo Alfredo Stroessner, el chileno Augusto Pinochet y el argentino Jorge Videla. Curiosa galería a la que se sumó este lunes, nada menos que Fidel Castro, la quinta pata de esa mesa del horror.
Pocas ordenes nacionales pueden exhibir una lita de condecorados de semejante connotacion.
Lo peor es que Alvaro Colom, el actual presidente de Guatemala, viajó a La Habana por dos días a pesar de las críticas internas y la renuncia de casi todos a acompañarlo, con la idea de entregarle la Orden a Fidel. Era como su pase hasta la cama del cadáver. Pero ni modo. No lo dejaron llegar y este gris, inepto y tonto presidente se quedó con las ganas poniendo la orden de Fidel en las manos de Raúl Castro y una foto sonriente, de ambos, antes de regresar a Guatemala.
Colom siguió los pasos de los 7 presidentes latinoamericanos que han viajado en los últimos meses a La Habana. Es el ensayo general antes de la función definitiva del funeral.

lunes, febrero 16, 2009

Bachelet: “Se hizo pupú fuera del cajón”

Los dominicanos tienen una frase gráfica: “Se hizo pupú fuera del cajón”. La delicadeza con que está dicha le resta esa connotación fuerte que pudiera tener su similar “a lo cubano”. Por eso me atrevo a usarla públicamente y, sobre todo, porque pocos modos hay en la lengua para definir con tanta exactitud, el viaje de Michel Bachelet, la presidenta de Chile, a Cuba.
La olvidadiza premier, una mujer que heredó un país en alza y lo ha ido conservando a pesar de su liderazgo, tiene una memoria deprimida. Primero olvidó que una dictadura feroz (aunque con menos muertos y menos años que la cubana) mató a su padre; luego, que ella misma fue víctima de la represión y, finalmente, se olvidó cómo debía actuar y medir sus pasos cuando se prevén cosas así. Lo digo por aquel altercado en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile, cuando no tuvo valor, inteligencia ni carácter para hacer callar al presidente Hugo Chávez y el mismo Rey de España se ocupó de hacerlo.
La conocía en Santo Domingo, es un pequeña mujer (lo digo por la estatura) a la que saludé y con quien intercambié unas cuantas palabras. Fue cortés, agradable, cordial. Incluso me simpatizó, a pesar de sus desaciertos cuando las revueltas estudiantiles por las disposiciones sobre el transporte público, en su país.
Su anunciado viaje a La Habana se convirtió en una fuente de fuertes críticas en Chile. Su negativa a recibir a miembros de la oposición interna cubana, una cobardía elemental. Ya lo había hecho así la Kitchner, presidenta argentina, pero ese personaje de poca monta, con afán de maniquí, hueca, no cuenta en una reflexión seria.
La Bachelet fue a La Habana a mostrar su curiosidad frente a Fidel Castro, en lo que, como dice un amigo, parece como un desfile funeral, porque resulta que ahora, uno tras otro, todos los presidentes latinoamericanos desfilan frente el ataúd del rey muerto. ¿Cuál es la morbosa insistencia por verlo? ¿Necrofilia?
Michel Bachelet fue y perdió. Lo hizo ante la crítica de todas las fuerzas políticas chilenas, ante los consejos de su canciller, Alejandro Foxley. Y en medio de La Habana, fotografiada al lado del octogenario dictador, tuvo que leer en la prensa las palabras de Fidel a favor de la salida al mar que Bolivia pugna con Chile. Un tema doméstico, bilateral, sensible y de mucha delicadeza.
Pero ¿qué le importa al viejo tirano? Y ahora, no sólo llueven las críticas de los sectores más variados de la vida política y social chilena, sino que la misma presidenta no sabe cómo va a salir del atolladero, si el canciller la saca del fuego, hablando furioso con su homólogo cubano, o si tiene que arrepentirse en público por desechar a quienes le dijeron que ese viaje era una idea fatal.
Hasta el mismo indito boliviano abrió sus ojos adormecidos por la coca para agradecerle a Fidel haberse interesado en ese asunto pero…. cuidado, porque el indito, estupefacto, no quiere reabrir un frente ahora que las relaciones actuales de su país con los chilenos, son excelentes.
De todos modos, las heridas se lastimaron porque las negociaciones para lograr una salida al mar, seguían una estrategia ventajosa para Bolivia, sin altercados fuertes ni encontronazos. La injerencia de Fidel ha mortificado y atrinchera a los chilenos contra las pretensiones bolivianas de acabar con un tratado vigente desde finales del siglo XIX.
Por otra parte, la jugada de Fidel ya se convierte en un revés más para el gobierno de la Bachelet con anunciados perjuicios electorales.
Nunca debió ir Michel Bachelet a La Habana. No le cabía, ni a su país ni a su historia personal, semejante reverencia al tirano. Ella merecía conservar una distancia prudente de los títeres sempiternos como Chávez, Correa, Evo, Colom y también de la Kitchner, aunque ella, sólo por el placer de maquillarse para las fotos, va a dónde sea.

miércoles, febrero 04, 2009

¿A la tercera irá la vencida?

Ya me he decepcionado demasiadas veces en la vida. He pagado el furor de la novatada y todos esos artilugios que terminan alistándote al escepticismo. Barack Obama no ha sido mi excepción. Y me asustó aún más, ver cuántos amigos canosos e inteligentes se sumaban a las hordas que lo proclamaban como el salvador. Hay, al parecer, una verdad recurrente, y es que la esperanza, ciega.
Cuando avanzaba la campaña por la presidencia en EEUU, insistí en el viso populista de la proyección de Obama. Acostumbrado a esas actitudes llenas de lisonjas, redenciones populares y falsas promesas que identifican la política latinoamericana de siempre, Obama se me reveló sin muchas dificultades. “Eso es populismo latinoamericano trasladado a otro escenario y con la ayuda de la sorpresa frente a una multitud que no conocen semejantes ardides”, pensé y tuve terror de un vocablo promisorio que siempre ha terminado con el fracaso: “cambio”, suerte de condicionante para otro vocablo peor, “revolución”, cuando lo que en realidad creo es en la “evolución”, del mono y de los procesos sociales, porque es lo edificante.
La percepción general me fue convenciendo de que mi astucia era infundamentada. Resentimiento, malas experiencias, falta de fe, prejuicios. Quizás. Y me rendí a la sapiencia de las multitudes.
Un artículo aparecido hoy en la prensa estadounidense me ha resultado demasiado preocupante. Si es que decimos actuar con cordura y no con simpatías fundamentalistas, el despegue ha comenzado con un craso error. Uno no, tres, y “a la tercera va la vencida”.
Les reproduzco el artículo con mi “coletilla” de preámbulo.

Nominados de Obama asestan golpes a su imagen
STEVEN THOMMA / MCT
Whashington
Estos primeros días no han sido los que el presidente Barack Obama esperaba cuando prometió cambiar la forma en que Washington funciona.
El Presidente mantiene su popularidad, con amplio apoyo del pueblo, pero la sospecha de que nada ha cambiado en Washington ya afecta su aura de novedad.
Tres de sus principales nominados a altos cargos de gobierno tienen problemas de impuestos y dos de ellos renunciaron el martes abruptamente. Otros dos son ex cabilderos, pese a que Obama había dicho que en su gobierno no había cabida para cabilderos. Y otro más, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, tuvo que retirarse semanas antes debido a una investigación por manejos políticos cuestionables en su estado.
"Este problema de los impuestos está llegando a un punto crítico'', comentó el encuestador John Zogby. "Uno es un error. Dos es un problema. Cuando hay un tercero, se empieza a convertir en un problema de juicio. ¿Cómo pedir al pueblo que se sacrifique cuando los miembros del gabinete no lo hacen hasta que los sorprenden?"
Primero fueron los informes de que Timothy Geithner, ex funcionario de la Reserva Federal, debía $34,000 en impuestos federales y $8,000 en intereses. Sin embargo, fue confirmado como secretario del Tesoro.
Luego vino la salida, el martes por la mañana, de Nancy Killefer, que fue nominada para un alto cargo en la Oficina de Presupuesto y quien no había pagado impuestos de compensación por desempleo a una criada, lo que llevó a un embargo preventivo sobre su casa de Washington. La propia Killefer le pidió a Obama que retirara su nominación.
Finalmente, Tom Daschle renunció a su nominación a la Secretaría de Salud. Daschle, ex miembro de la Comisión de Finanzas del Senado, encargada de redactar las leyes tributarias, tuvo que pagar más de $140,000 en impuestos e intereses atrasados. Debía la mayor parte por concepto de su lujoso automóvil con chofer, del que disfrutaba como préstamo de una firma de inversión que asesoraba. También reportó haber ganado $5 millones en dos años, provenientes en lo fundamental de grandes grupos industriales.
Súbitamente, muchos de los nominados de Obama le parecen al pueblo más de lo mismo y no representantes de "un cambio en el que se puede creer''.
Cuando se informó que Daschle había trabajado para una firma de cabildeo la Casa Blanca dijo que Daschle no estaba inscrito como cabildero y por ello estaba exento de la proclamada prohibición de cabilderos en el gobierno.
"No sé como una firma de cabildeo le puede pagar $2 millones y no ser considerado cabildero'', dijo el martes el senador John Ensign, republicano por Nevada. "Me parece ingenuo y poco serio''.
Obama también eximió a otro nominado de la prohibición de cabildeo, nombrando a William Lynn como subsecretario de Defensa. Lynn fue cabildero de Raytheon, un prominente contratista de defensa.
Obama también nominó a William Corr, ex cabildero antitabaco, como secretario adjunto de Salud. Corr dijo que no trataría con temas vinculados con el tabaco.
"Hasta las reglas más duras tienen excepciones razonables'', dijo recientemente el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs.
Cuando se acumularon los informes de que varios nominados de alto nivel no habían pagado sus impuestos, Obama y el Partido Demócrata invitaron al ridículo en calidad de elitistas desconectados del pueblo en un momento que la economía afecta seriamente a la población.
"Sólo la gente de abajo paga impuestos'', expresó una caricatura de Rex Babin, mostrando a Daschle y Geithner montando en una limosina, publicada por The Sacramento Bee, un periódico de McClatchy.
"Hoy hubo un enorme descubrimiento científico. Investigadores dice que están cerca de encontrar a alguien en el gabinete de Obama que haya pagado sus impuestos'', dijo Jay Leno en el programa The Tonigh Show de NBC.
En una serie de entrevistas televisadas el martes, Obama reconoció que sus nominaciones sugerían un doble rasero en el que los ricos y poderosos se las arreglaban para no pagar impuestos.
"Hice campaña para cambiar la política en Washington. No quiero enviar al pueblo el mensaje de que hay dos raseros'', dijo Obama en CNN.
"Fue un error. Metí la pata''.

martes, febrero 03, 2009

Los ángeles de la guardia se reproducen en Latinoamérica

"Ya no queremos un único líder que quiere eternizarse en el poder”, dijo el cabecilla del partido oficialista paraguayo, Lino Oviedo, al proclamar su desacuerdo con que, estando en el poder, “usen reglas democráticas para subordinar a sus intereses a un pueblo que se encuentra en la pobreza", como lo hacen ahora "los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa".
Las razones de Oviedo son consistentes. Es que apenas a 6 meses de asumir la dirección del país, el presidente de Paragüay, Fernando Lugo, ya anda anunciando su intención de modificar la Constitución para poder aspirar a un segundo mandato, algo que está prohibido por la carta magna de esa nación suramericana.
Parece que Lugo cree que la presidencia es como el sacerdocio, una vocación y un oficio de por vida, un mal que han asumido creyentes y ateos, desde Fidel hasta Morales, por esa tendencia curiosa y coincidente de que todos los redentores de sus países, elegidos por la historia, insustituibles y dotados se siente únicos en su especie y eternos como Dios.
Es un factor común. No más suben al poder, crean constituyentes, manipulan los poderes del Estado, declaran a la oposición pro-imperialista, yankee, apátrida y oligarca, enemigos del pueblo y se dedican a crear las condiciones para no salir de la silla presidencial ¡ni muertos!, con Fidel Castro como ideal, que “ni muerto” ha salido del poder.
Por ahí vienen, tras el sacerdote de la liberación, dos anuncios más de eternización, nada menos que el elegido Daniel Ortega, en Nicaragua, un tipo que tan sólo de verlo causa espanto, y la proclamada superioridad durante las últimas consultas populares, del Frente Farabundo Martí en El Salvador, una premonición que asusta porque ya veremos a esa desangrada tierra en manos de otra legión de superdotados, exclusivos, redentores y patriarcas de la nación y del pueblo, queriendo morir en el trono. Como un rey.

viernes, enero 30, 2009

¿Dónde metió su machete tu cimarrón?

Recuerdo un encuentro de talleres literários celebrado en el balneario de San Vicente, en la zona montañosa de Viñales, en la provincia de Pinar del Río, hace muchos años ya. Allí compartimos con Miguelito Barnet, poseído entonces de su agudeza crítica y un humor ácido que divertía. No era el mismo, en algunos sentidos, en otros sigue siendo el que es hoy.
Recuerdo que, formando parte de un jurado de fundamentalistas rojos de la obediente intelectualidad cubana, Barnet se atrevió a defender un poema mío, que ya arrastraba mi pasado personal desafecto. ¿Era 1978? ¿1979? Mi poema fue marginando por la desconfianza en su autor, políticamente incorrecto, pero quedó una deferencia entre Barnet y yo que luego se afianzó cuando me mudé a La Habana y coincidíamos en la UNEA o en ciertas peñas de música popular que se celebraban en el Museo de Artes Decorativas, en Bellas Artes o en el Parque Lenin.
Desde entonces le guardo un respeto profesional y, a pesar de los cuestionamientos que muchos le profesan, para los que él ha dado motivos suficientes, he conservado una postura vertical con Miguelito Barnet.
Ahora, desde que fue nombrado presidente de la UNEAC, Barnet ha potenciado ese caudal errado que, tradicionalmente, convirtió su figura en blanco de horrores.
No lo cuento con odios, sino con pena. Escucharlo defender en Panamá, hace apenas unos días, que “los cubanos sí viajan, los únicos que no viajan son los que están presos” y poner como ejemplo que “La gente cree que los cubanos no viajamos y yo he viajado a más de 47 países", resulta indecoroso.
¿Por qué tiene la necesidad de mentir hasta esos niveles de insolencia?, ¿qué lo mueve a tales actos vergonzosos?, ¿es que permanecerá su nombre por Cimarrón o por esas actitudes vandálicas?, ¿es que la presidencia de la UNEAC lo obliga a engañar sin piedad con su propia consciencia?
No caeré en razonamientos ni pruebas que refuten sus afirmaciones en Panamá. Existen evidentes argumentos para demostrar que, durante 50 años de terror gubernamental cubano, lo que afirma Barnet es una mentira oficial.
Sólo me apena la conducta de quien pudo quedar en la literatura cubana como el creador de una corriente de testimonios florales y fluido que todos fuimos leyendo alguna vez.

jueves, enero 22, 2009

Germán Pifferrer in memoriam

Lo conocí hace un par de año, tomamos vino en una taberna rústica de la avenida Flagler y llenó la tarde de anécdotas y simpatías. Mantenía la viveza acostumbrada de que me contaban los amigos comunes que nos presentaron.
Pero de Germán Pifferrer sabía desde mucho antes.
En La Habana escuché hasta el deterioro un long-play de la Orquesta Cubana de Música Moderna dirigida por él. Pastilla de Menta y Room 43 se rayaron de tanto girar en mi viejo tocadiscos.
Después entré, por esas virtudes que te aguardan en la vida, en una familia de artistas cubanos unidos por una larga amistad con Germán Pifferrer. Por ellos, acabo de saber de su muerte. Explicable e insólita, porque hay cosas que suelen suceder así.
El pasado 17 de enero, un cáncer mató a esta leyenda de la música cubana. Hace poco tenía en planes un CD de latin-jazz al estilo de Loquibambia, aquel grupo que dirigió en los 50, el pianista Frank Emilio. Pifferrer era un creador incansable. Escuchaba las conversaciones como música y armonizaba hablando.
Comenzó su carrera musical en Holguín, su ciudad natal, como cantante de la orquesta Hermanos Avilés y ya en La Habana, se destacó como arreglista y director. Fue significándose por su talento y su identificable manera de arreglar y de conducir la orquesta.
Un email que acabo de recibir del saxofonista Paquito D’Rivera, recuerda que “El Pife - como lo llamábamos sus amigos y admiradores- debería ser un ejemplo que contradice a aquellos que aun pretenden hacernos creer que negando el academicismo y teniendo menos conocimientos se ayuda a preservar la espontaneidad y la frescura creativa, cuando la realidad es que, en absolutamente ninguna actividad humana, nadie puede ser considerado superior por saber menos. Germán fue una prueba de ello”.
El DVD del año 2004, titulado "Tropicana All Star recuerda a Benny Moré", lo reproduce como fue, llamativo, intranquilo, lleno de energía frente a la orquesta en la que Israel Kantor rememoró los éxitos del Benny. En el Town Hall de New York, dirigió y grabó “50 Years of Mambo", un álbum doble en vivo, en homenaje a Dámaso Pérez Prado. Sus largos años de exilio nunca lo distanciaron del ejercicio y la honra que le profesaba a la música de su patria, a las figuras que brillan para siempre en la historia musical de Cuba.
Él mismo ha de ser honrado así. Y por las mismas razones.

jueves, enero 15, 2009

Olé por la Trini

Pródiga en infortunios, Trinidad Pérez no cesa de hablar lo que su jefe concibe, un Moratinos cada vez más definido en su conducta respecto de Cuba.
Cuando una vez quise publicar un artículo de opinión sobre el cabildeo de la diplomacia española para que la Unión Europea levantara las sanciones que le había impuesto a La Habana desde el apresamiento de los 75, no encontré cooperación en varios medios amigos españoles. Los compromisos financieros de unos y las simpatías de otros, frustraron mi intensión empeñados en mantener su silencio cómplice con Zapatero, Moratinos y Cia.
Un editor cubano en España, me “explicó” que mantener el silencio era necesario para lograr los beneficios para la disidencia cubana que España sacaría de esa mediación. Me recordó aquella estrategia que vivimos todos en Cuba de que nuestros errores había que mantenerlos en secreto y no divulgarlos como “armas al enemigo”, cuando en realidad, lo verdaderamente positivo sería eliminar los errores y que se enterara todo el mundo.
Dos años después, el silencio conspirativo de mis amigos con la cruzada “moratinense” a favor de los Castro, no ha traído ningún beneficio, ninguna respuesta, ninguna bondad.
Ahora, se repite el suceso.
La bella Trinidad Jiménez, secretaria de Estado española para Iberoamérica, acaba de asegurar durante su participación en el foro Tribuna Iberoamericana, que organizaron la Casa de América de Madrid y la Agencia Efe, que con Barack Obama, “no percibimos que pueda haber cambios de políticas concretas de Estados Unidos hacia Cuba, pero creo que el cambio de actitud puede ser ya beneficioso para la relación bilateral”. Jiménez agregó que “la actitud que pueda tener el presidente Obama va a ser positiva” y consideró que “en la medida en que haya gestos por un lado, puede haberlos por el otro”.
Ya no me asombran esas palabras, no sólo de España, sino de tantos que ahora le exigen disposiciones y cambios a EEUU en busca de una respuesta cubana cuando la lógica, la culpa y la ética confirmarían todo lo contrario.
¿Por qué EEUU debe tomar la iniciativa en un conflicto iniciado y estimulado por Cuba? ¿Por qué exigirle a EEUU un cambio en su política hacia Cuba, como búsqueda bondadosa y tímida de una respuesta cubana y no, precisamente, al revés?
No estimulo la demagogia y la delicadeza atemorizadas con Cuba acodados en una discutible valentía frente a EEUU y cantando en el coro global de las hipocresías.
Aunque los amigos españoles no publiquen jamás mi opinión en sus revistas.

lunes, enero 12, 2009

Socialismo real: otra vuelta de tuerca

Uno, dos, tres…, probando. Ya está. Tras 50 años de ensayos “en seco”, el socialismo verdadero puede comenzar, o el socialismo nuevo, o del siglo XXI, o mejor aún, el socialismo real, lo que implica que cuatro generaciones perdidas de cubanos, ocho de europeos del este y diez generaciones de rusos que han padecido la separación, el ostracismo, la represión y el dolor, desde abuelos hasta nietos, no ha sido más que un socialismo de mentiritas, irreal, ficticio y, lo que es peor, acaso un ensayo como las bandas antes de comenzar la retreta del domingo.
Si la sentencia no es cruel, nada hay más parecido.
¿Es que se precisan de 50 años más para poner en práctica el resultado de un ensayo, corregir sus desperfectos, ajustar sus trombones y volver da capo, ahora sí que va en serio, otro intento de socialismo igual con un apellido distinto, para marcar las diferencias?
¿Y qué garantiza, bajo qué manuales, teorías, especulaciones de sociólogos, economistas y politólogos ha quedado certificado, que los próximos 50 años no terminarán por desafinarse y la grabación de la orquesta hay que comenzarla de nuevo, con otros apellidos ilustres y renovados, por los próximos 100 años que vendrán?
Tras millones de páginas teorizantes, más libros que en la biblioteca de Congreso, forums, disertaciones, teorías y cónclaves globales, el famoso “socialismo”, escalón intermedio para llegar al comunismo, enriquecido por Lenin, Fidel, Mao y ahora por el nuevo filósofo venezolano, ha terminado por ser un caos social, suerte de cáncer del siglo XX, que detuvo el desarrollo de la humanidad por un siglo de estaticismo, crímenes y destrucciones de todo tipo, desde la dignidad humana hasta las fertilidad de la tierra.
“Es que lo vivido no ha sido en realidad el socialismo”, “es que lo vivido, fue tan sólo una prueba de audio”, aseguran los teórico atrincherados en su resistencia contra la realidad, los defensores a ultranzas de las causas perdidas intentando revivir el cadáver de un sistema que demostró su inviabilidad.
No. Es como regresar a los coches de caballos, a la máquina de escribir, a las palomas mensajeras. “El feudalismo es viable, aquel fue sólo un ensayo que ahora podemos reconstruir bajo postulados distintos”, podrían también aseverar.
Me niego a aceptar lo retrógrado y la involución arrodillado en la vanidosa pose de la razón a toda costa. Perdimos, perdieron. El socialismo pretendido era aquello y lo será, lo demás no son más que páginas redactadas con afán de fabulador para tratar de demostrar lo contrario. La realidad ha sido esta y me bastan 50 años para no volverlo a probar.

sábado, enero 03, 2009

Con compromiso y confrontación

Cuando compartimos un almuerzo en un hotel de Santo Domingo, hace apenas unos meses, Marfeli Pérez-Estable me pareció una persona razonable, tolerante y simpática. Estuvimos juntos participando en un evento sobre Cuba y durante esas jornadas modifiqué ciertas percepciones que tenía sobre ella a partir de sus puntos de vista en muchos artículos que he leído. “Te leo siempre pero frecuentemente no coincido contigo”, le dije y ella me pidió, entusiasmada, que se lo hiciera saber. Ahora lo hago.
Acabo de releer “Compromiso o confrontación”, una columna de opinión que Marifeli publicó en Encuentro en la Red (www.cubaencuentro.com, diciembre 23, 2008), y me vuelven a sacudir esas posiciones que me parecen salidas de premisas prefijadas discutiblemente.
Estamos de acuerdo en que la confrontación ha sido el aliento vital del gobierno cubano. Si ella, no les ha sido posible estimular motivaciones suficientes para poder mantenerse en ese embrujo del peligro, la patria y el socialismo o muerte, por 50 años. Sin embargo, yo consideraría “ingenuas” esas percepciones, digamos que adolescentes, sobre el rol que un nuevo gobierno estadounidense pudiera instaurar respecto a Cuba.
Primero, la frase “Nuestro presidente electo es, ciertamente, un visionario”, refiriéndose a Barak Obama, necesitaría una sustentación mayor para llegar a considerar que ciertamente, como cree Marifeli, Obama es un “visionario”. Pero, asegurar esa condición proponiendo que Obama asista a la Cumbre de las Américas que se celebrará en Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril próximo, con las reformas sobre Cuba, es curioso.
Marifeli dice que “Obama pudiera enriquecer ese entusiasmo si antes de viajar pusiera fin a todas las restricciones impuestas a los viajes y las remesas de los cubanoamericanos. Sería una clara señal de que su gobierno saldría de la rutina política en relación con Cuba”.
Me pregunto varias cosas. Por qué Marifeli cree que Obama debe multiplicar su entusiasmo asistiendo a esa cumbre con el cambio en la política dictada por EEUU sobre Cuba? No se, a no ser que prime en esa opinión la inducción de una actitud unilateral de EEUU sobre Cuba sin que medie la exigencia de una respuesta contundente y semejante en sentido contrario.
Lo primero que me resulta cuestionable es eso, exigirle a EEUU una acción y no una reacción, como debe ser. O sea, definir de antemano, una culpa estadounidense sin contrapartida alguna.
A párrafo seguido, Marifeli dice que “A no ser en un plano simbólico, en el mundo de hoy la Isla importa poco”. Entonces, cuál es la razón de peso que justifique esa acción unilateral de Obama si Cuba no cuenta en los puntos neurálgicos de la política de Washington ni de la realidad estadounidense de hoy?
No he logrado determinar en qué plano de intereses se sitúa Marifeli, si como cubana (del exilio, claro está) o si de ciudadana de EEUU. Ella asegura que desde los gobiernos de Ford y Carter “no se ha trazado un mapa de ruta para la normalización de relaciones con La Habana. ¿Podrá Obama definir una política hacia Cuba y ver el bosque y más allá?”. Pero es que ese mapa (discutible, porque motivó respuestas de La Habana como la guerra en Angola con la finalidad de deshacer ese supuesto mapa del que habla) fue, o mal diseñado, o infuncional, o estimulante para que Cuba tomara posiciones más radicales y peligrosas. En caso de que esos “mapas” hubieran existido como una política de estado de Washington hacia La Habana, no arrojaron resultados previsiblemente positivos como para exaltar el talento “visionario” de Obama haciéndolo ver “el bosque y más allá”, lo que traducido, quiere decir que la columnista ansía que Obama trace e imponga una “ruta para la normalización de relaciones con La Habana”.
Ahí está el enigma de esta defensa que asume Marifeli Pérez-Estable. ¿Por qué debe EEUU trazar esa ruta para la normalización de las relaciones con La Habana? Lo que no logro ver en su opinión es qué justifica ese remake de la actitud unilateral estadounidense sin que, por otra parte, se exija, no una respuesta de Cuba, sino, por el contrario, una ruta inicial, si es que nos conducimos como cubanos y respondemos al conflicto de nuestra nación.
Exigir y enjuiciar la política de EEUU sobre Cuba es meternos en un derecho inherente a ese país. Creo que, como cubano, ese enjuiciamiento y esas exigencias deberían ir dirigidos a La Habana, que es lo que nos incumbe como patria y es el campo de acción en el que tenemos que conquistar nuestros derechos. Lo otro, no es más que reflejos de eso que llaman “ingerencia”.
Como colofón, como anexo entrelíneas que cumple las apariencias, Marifeli dice que “Cuba, por ejemplo, podría liberar a los restantes 55 prisioneros de conciencia de la Primavera Negra del año 2003”, nótese que ha colocado un “por ejemplo” disyuntivo, o sea, eso o liberar el café de la libreta de racionamiento, eso sí o eso no, liberar los 55 presos de conciencia o poner guaguas en el verano desde La Habana hasta la playa de Guanabo. Y más adelante coloca otra tibia disyuntiva de dudosa legitimidad al decir que si Obama no hace lo que la columnista le ha propuesto en todo el artículo, “no lograremos que Cuba celebre elecciones libres y respete las libertades civiles”, es decir, para Marifeli la conducta del régimen de La Habana es única y exclusivamente consecuencia de la política de EEUU hacia Cuba y para lograr elecciones libres, democracia y respeto dentro de Cuba sólo hay que exigirle a Washington, sólo debe cambiar Washington. Es tan fácil que, hasta después de leer esta opinión, no nos habíamos dado cuenta.
No se si compartiré otro almuerzo alguna vez con Marifeli Pérez-Estable, pero en aquel de hace unos meses, opiniones suyas como esta son las que me han hecho polemizar con sus opiniones. Espero que si almorzamos juntos alguna otra vez, ahora sepa qué ejemplo ponerle.

viernes, diciembre 19, 2008

FELIZ 2009!!!


Junto a esta foto del yate El Pilar, de Ernest Hemigway, saliendo del puerto de La Habana en 1953, perteneciente a los archivos fotográficos de la revista Life, les envío mis mejores deseos para el año que comienza y la esperanza compartida de alcanzar todo lo bueno a que aspiramos y soñamos.
Un abrazo,
Luis G. Ruisánchez

miércoles, diciembre 17, 2008

Herencia, historia y dolor. Yo no puedo olvidarlo

Cuando llegas a la ciudad de Miami, lo primero que te muestran es la Torre de la Libertad, un edificio de corte mediterráneo, frío y bello a la vez, de fachada color mostaza, que acaba de ser declarado Monumento Nacional.
Su historia es nuestra historia. La emblemática torre del downtown de Miami lleva ese apelativo glorioso porque se convirtió en el refugio de los 265 mil exiliados que volaron desde La Habana hacia el sur de la Florida, en los famosos Vuelos de la Libertad, que cruzaban el estrecho canal dos veces al día entre 1965 y 1972.
Antes de los famosos vuelos, ya estaban en territorio estadounidense 270,000 mil cubanos exiliados. Un censo realizado en 2007 arrojó que hoy viven en EEUU, 1 millón 241 mil 685 ciudadanos nacidos en Cuba, más la descendencia directa de ellos, pero que ya son naturales de ese país.
Desde entonces, la Torre de la Libertad acunó, protegió e insertó a miles y miles de cubanos dispuestos a comenzar una vida nueva en la ciudad de Miami, a dónde llegaron sin un centavo, vacíos y anónimos, sólo agarrados a la esperanza.
El eterno segundón del gobierno cubano (hoy reducido a su enésima parte) Carlos Lage, ha declarado que “es un acto de barbarie prohibirle a un ciudadano visitar a su familia", refiriéndose a la prohibición de los viajes a Cuba que el gobierno de George Bush había decretado.
A mi no me cabe dudas de que es un acto de barbarie que atenta contra la libertad individual y es una bofetada a la nostalgia y los vínculos de afectos humanos. Lo que no acepto es que Lage se erija ahora, defensor de ese derecho.
Yo no se quién lo habrá olvidado, pero recuerdo en detalles aquellos años de represión feroz en Cuba contra quienes querían emigrar, la obligación a pagar su “culpa” por traicionar la revolución, despedidos de sus trabajos y, en calidad de prisioneros, llevados durante meses o años a trabajar en el corte de caña, lejos de sus casas y sus familias.
Hasta finales de 1979, cuando Cuba aceptó “la comunidad de cubanos en el exterior”, recibir una carta, una llamada telefónica o un envío de un familiar exiliado, era motivo de castigos severos. Por más de 20 años, una carta de tu hijo, tu hermano o tus padres, se pagaba con la desconfianza oficial, el estigma social y la separación del trabajo. Y pasabas a los registros de la inteligencia cubana.
Por más de 20 años, quienes se fueron de Cuba estaban imposibilitados de visitar la Isla por disposición de las autoridades revolucionarias.
Por más de 20 años, salir de Cuba fue imposible, tener un pasaporte estuvo prohibido.
Por más de 20 años, exiliarse era sinónimo de “gusano”, “apátrida” y el territorio nacional, tus derechos de cubano, tus pertenencias y tu dignidad quedaban reducidos a la nada.
La revolución cubana cumple 50 años, medio siglo de terror. Si por más de 20 años aquello fue disposición gubernamental evidente, por el resto de estos 30 años ha existido como el mismo odio disimulado.
Conozco amigos que han sido devueltos desde el aeropuerto de Rancho Boyeros en La Habana por su explícita conducta disidente, aunque sólo sea de conciencia.
Hasta hace apenas dos o tres años, los cubanos residentes en el extranjero estaban obligados a solicitar un permiso en sus embajadas que le permitieran o no, visitar Cuba. Hoy, eso ha cambiado insustancialmente. Aún hay que pedir esa autorización y ellos consideran si tienes o no el derecho de visitar a tus familiares en Cuba. Pero aún así, tener el permiso estampado en tu pasaporte no es una garantía. Al llegar a La Habana, pueden prohibirte el acceso al país y debes regresar desde el mismo aeropuerto, en el primer vuelo.
Hoy sigues perdiendo tus derechos nacionales cuando emigras. Es aún la misma concepción de que irte de Cuba es un destierro.
Pero Lage se otorga la libertad de decir que “es un acto de barbarie prohibirle a un ciudadano visitar a su familia". Es verdad, sólo que ellos son los bárbaros mayores, decanos y doctores. Ellos iniciaron y mantienen esa política inransigente, de odios y venganzas.
Lo más doloroso es ver cuántos cubanos olvidan estas historias. Cuántos han hecho mutis de sus memorias y a veces de sus propias experiencias, para condenar sólo una parte de lo condenable.
O ver cuántos cubanos que volaron a Miami desde aquellos Vuelos de la Libertad hasta hoy, practican la ingratitud y el olvido. Esa "selva contrarrevolucionaria miamense, intolerante y retrógrada", condenada por muchos de nosotros mismos, es resultado de la misma herencia adquirida, es la misma creación nuestra y es el reflejo de ese dolor que muchos han olvidado sin compasión, más intolerantes aún, más irreflexivos, más vanidosos.Y olvidadizos hasta la vergüenza.
Yo me inclino por el respeto a todos. Desde el niño que llegó una vez a La Torre de la Libertad despojado, sin familiares, aterrorizado, que dejó su padre muerto en un paredón de La Cabaña; o del que vino en una balsa a la deriva con el recuerdo de la dentellada del tiburón sobre el corazón de su madre; o del que voló feliz y pidió refugio al llegar a Miami. Todos tienen sus propios argumentos, sus propias razones, sus propias experiencias respetables porque todos somos victimas de la misma humillación.
Y aplaudo que la Torre de la Libertad haya sido declarada Patrimonio Nacional en EEUU. Tenemos que validar nuestros símbolos con la experiencia de este medio siglo que los tiranos y sus cómplices festejarán este primero de enero.
Esa Torre mostaza de estilo mediterráneo, Hialeah, la Pequeña Habana o el cementerio de cruces simbólicas por cada cubano muerto en su intento por escapar de la isla, son parte de nuestra verdad histórica, de la presencia de nuestra cultura, de nuestro rastro y de nuestra existencia y sobrevida, y de esta carga de dolor que arrastremos mucho más allá del final de la dictadura.