Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



jueves, julio 08, 2010

Moratinos: Confesiones de un súper-héroe

52 presos políticos cubanos liberados es un hecho significativo a la vez que una noticia feliz para ellos, sus familiares y para todos, mucho más cuando son víctimas de supuestos delitos de conciencia, como sólo ocurre en las peores dictaduras de la historia.
Lo ofensivo es todo lo demás. El canciller español Miguel Angel Moratinos, edificador de esta euforia liberaria, ha dado declaraciones a la prensa en La Habana, que indignan.
Primero, Moratinos sentencia que “una gestión basada en el diálogo, el respeto y la perseverancia da resultados frente a una política de enfrentamiento y la confrontación, con resultados nulos".
La ceguera cómplice del canciller lo auto-coloca como el héroe libertario de la Isla, por encima de medio siglo de gestiones, presiones y logros contra la feroz dictadura cubana. Sólo medio siglo de acusaciones directas ha hecho posible la contención de la fiereza de los Castro. Es irritante que Moratinos niegue el trabajo de 50 años de naciones y gobiernos a favor de los cubanos, poniendo su complicidad como ejemplo de proeza mediatizada por la deportación, las condiciones obedientes y la complacencia.
Según Moratinos, "El gobierno español aceptó la propuesta de que todos aquellos que sean liberados puedan viajar a España, si así es su deseo", dijo, y que "los familiares podrán acompañarles, podrán volver y regresar a Cuba cuando así lo estimen". ¿Es que este canciller no tiene opinión sobre el ejercicio del derecho y la democracia?, ¿cómo es que aplaude la bondad del régimen en otorgarle a los liberados condiciones inherentes a cualquier ser humano del mundo, a la vez que los expulsa para siempre de su tierra?
Más adelantes, el canciller español agregó que “hay garantías plenas de que los reclusos y sus familiares que emigren podrán mantener sus casas (en Cuba)”. O sea, que para Moratinos este gesto de civilismo y justeza de Raúl Castro es ejemplificante muestra de su disposición a cambiar. Y, finalmente, el canciller da el puntillazo mayor diciendo que “También los propios presos, si desean volver, tienen que pedir una autorización para regresar, pero no se excluye la posibilidad de regresar".
Moratinos humilla la dignidad cubana y el derecho nuestro a la libertad. Para él, estas muestras de “bondad” de los Castro bastan para que la UE cambie su posición común y las dice con el auto halago del mago que demostró la benevolencia de la dictadura.
Como adelanto gratificante para los 11 millones de cubanos encarcelados en la isla y a los gobiernos que exigen, con acciones definitivas, el cese de los abusos del régimen, Moratinos anunció que Raúl le comentó “su voluntad de seguir avanzando en un proceso de reformas económicas y sociales" y, asegura Moratinos, "tiene las ideas muy claras al respecto”. Medio siglos de víctimas de la dictadura no han valido de nada ante los ojos del canciller español.
El problema es sencillo porque para él, el arrepentimiento no es un asunto exclusivo de los confesionarios. Tras 50 años de dictadura es imposible aceptar el “cambio” con los mismos protagonistas del horror en el poder. Raúl tiene ideas claras 50 años después. Es como eternizar a Franco en España convertido en cordero de la democracia y la libertad después de décadas de tiranía.
Y eso es lo que Moratinos nos ofrece con optimismo. Sostener aún más la dictadura cubana con su apoyo y complicidad, a cambio de estas muestras mediatizadas de bondad casi cristiana, como ha sido liberar y deportar a 52 presos que nunca debieron estarlo.

miércoles, julio 07, 2010

Cortinas de humo para cómplices y tontos

Parece que Moratinos, el canciller español, esta vez se irá de Cuba con 5 presos de conciencia liberados por la dictadura de los Castro, y con la promesa de que en los próximos meses, liberarán a otros 47.
El anuncio lo ha hecho la iglesia católica en Cuba, que es la otra pata de esta mesa propagandística, junto al canciller del PSOE y al gobierno.
La noticia es excelente. Que 52 de los presos de conciencia encarcelados en la redada de la Primavera Negra de 2003 sean liberados, es una gran noticia. Tras 7 años de cárcel y condenas de hasta 25 años por culpas no cometidas, víctimas de la brutal represión de la dictadura y maltratados hasta la enfermedad, volver a la libertad se convierte en un anuncio feliz.
Pero cuidado. No confundamos esa noticia con la realidad cubana. Nada dice esa liberación en bien del régimen de la Habana ni de sus carceleros. Objetivamente, más allá del bien que representará para estos 52 compatriotas encarcelados injustamente, la noticia no es más que un ardid propagandístico de la dictadura apoyada por el mediador de Madrid.
Con el puño de la opinión internacional en su cara, los Castro necesitan un alivio, ya que ha fracaso el anuncio de guerra nuclear avizorado por Fidel para antes del gol final de la Copa FIFA del mundo. La posición común europea, que Moratinos se empeñó en terminar, continúa en pie, y Fariñas, en huelga de hambre, se aproxima a la muerte. El panorama, que ya es pésimo, se presume caótico para el régimen cubano.
Liberar 52 presos que nunca debieron estarlo, es un boom publicitario que pudieran aprovechar con la venia de España y bendecidos por el cardenal.
Lo importante es que la dictadura puede rellenar mañana esas vacantes carcelarias y apresar 52 más. No hacen falta delitos, procesos, juicios, nada, basta con elegirlos de la noche a la mañana de entre esa creciente masa de opositores que vive dentro de la isla.
Por lo demás, en Cuba todo sigue igual, porque el problema cubano no se borra con una liberación condicionada con el destierro, como la ha conveniado Moratinos, continuador de aquellos viejos siglos coloniales, cuando los españoles desterraban, como castigo mayor, a los que combatían la corona ibérica en Cuba.
A estos 52, Moratinos, los Castro y la iglesia les cambiaron el calabozo por el destierro, mientras que allá dentro, en la inmensa cárcel que es el país, 11 millones de reos siguen soportando el azote del dictador.
Es, más allá de la felicidad individual que constituye para cada uno de ellos, una cortina de humo para consumo de cómplices y tontos.

viernes, junio 18, 2010

No me defiendas, compadre

“No me defiendas, compadre”, es el título de un vejo filme mexicano que se convirtió en sentencia del argot popular cubano. Y me viene a la memoria ahora, leyendo las reseñas sobre la visita del canciller del vaticano, Dominique Mamberti, a Cuba.
Silenciada, vilipendiada, reprimida, la iglesia católica cubana ha sobrevivido con ese estoicismo que la caracteriza y ese apego al poder que la hace obviar cualquier insulto con tal de rescatar su espacio entre los poderosos. Pienso que ha de ser un ejercicio místico y espiritual de la dignidad, tan elevado y cristiano que nada tiene que ver con lo humano. Y como yo soy humano, pues a mi si me indigna semejante ultraje a una nación.
El canciller papal lo dijo claramente, "Mi programa preparado por la Iglesia local sólo contempla reuniones oficiales y mi participación en la Semana Social Católica. No hay ninguna ora actividad en el programa”.
Con eso, Mamberti se refería a su negación a recibir a representantes de la oposición interna en Cuba. Pero, además, a no hablar de los derechos humanos porque él sólo está sometido a los derechos de su iglesia. A mencionar a los presos políticos sin visitarlos. A repetir como papagayo de sotana, lo que las instancias del gobierno cubano le decían.
Mamberti repite la actitud de los representantes del gobierno español, que jamás han recibido a un disidente y se contentan con la parte de la verdad o la mentira oficial que les cuentan.
No se cómo Mamberti o Moratinos se atribuyen la defensa de la democracia con prácticas tan parcializadas.
Lo peor de esta nueva experiencia vaticana en Cuba, comenzó con la sonrisa de "tonto útil" que mostró el cardenal Jaime Ortega, obispo de La Habana, tras sus reuniones con Raúl Castro. “Dios y el diablo en la tierra del sol”.
Ahora, Mamberti se aparece a reafirmar esa posición servil de la iglesia, dándole la espalda al cubano y contribuyendo a propiciarle a los Castro, un tiempo más de oxígeno, permanencia y poder.
Cuando estudiaba en la escuela primaria, me contaban la respuesta del indio Hatuey, ya en la hoguera, al Padre Las Casas que le reclamaba arrepentimiento para entrar al reino de los cielos.
- ¿Y los españoles también van al cielo? – Le preguntó Hatuey.
- Si, todos los hijos de Dios van al cielo. – Le dijo el sacerdote.
- Pues si los españoles van al cielo, yo no quiero ir.- Respondió el indio sin arrepentirse mientras se consumía en la hoguera.
Es una historia de dignidad y valor que contaban los manuales escolares. Pero la ironía del tiempo es que, ahora, estemos queriendo imitar a aquel indígena llegado a Cuba desde tierras dominicanas.
La fábula se hace realidad. Si esos curas, obispos y cancilleres papales han de ser mi compañía celestial, es mejor irse en alma a otra parte del universo, porque a estos tipos de sotana, falso disfraz medieval tan caluroso y a destiempo, le decimos como en el filme mexicano, “no me defiendas, compadre”.

jueves, junio 17, 2010

La historia sucia y perenne

El secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, descartó una reunión con opositores al régimen de La Habana y negó que dentro de su agenda haya un encuentro con líderes disidentes.
"Mi programa preparado por la Iglesia local sólo contempla reuniones oficiales y mi participación en la Semana Social Católica. No hay ninguna otra actividad en el programa", respondió tajante el enviado papal a una pregunta sobre si se reuniría con disidentes.

miércoles, junio 16, 2010

La carta de los 74. Desunidos y en retroceso

Cada día siento menos atracción por discutir los problemas de Cuba. Creo que lo verdaderamente importante es fijarse una posición personal, con el mayor honor posible, tolerante y democrática, factible a la rectificación, las variaciones y la madurez paulatina, que son ya argumentos suficientes para definirse tangencialmente opositor a la dictadura cubana.
Por eso se me ha hecho difícil comentar la famosa Carta de los 74, que tanta polémica ha despertado entre los cubanos de una y otra orilla.
Primero, dejemos establecido la validez del documento. Todos tenemos derecho a defender públicamente lo que creemos porque es por ahí que comienza la fundación de una nación libre a la que aspiramos.
El otro elemento inicialmente válido es la legitimidad moral de todos los cubanos, su libertad para disentir o aplaudir en igualdad de condiciones porque vivir en geografías domésticas o ajenas, profesar credos distantes o militar en posiciones adversas no nos da ni nos resta cubanía, sino que nos iguala en derechos y responsabilidades con la patria.
Nunca he considerado que el “bloqueo o embargo” de EEUU sea el tema tangencial del problema cubano. La libertad de EEUU de comerciar o no con quien quiera y aplicar sus consideraciones legales, es inherente a sus autoridades. Por tanto, recostar el asunto de Cuba a la decisión mercantil de un país ajeno, es, al menos, un acto de hipocresía y demagogia con alguna de las otra partes.
No comparto las solicitudes a EEUU para que suspenda un embargo porque eso se define como la injerencia que criticamos, y porque lo que me concierne, como cubano, es exigirle al gobierno de mi país los derechos que me niega.
Una carta al Congreso estadounidense como esta, se me antoja un acto de miseria, de dependencia ética y de súplica cobarde. Los reales problemas de Cuba son demasiados evidentes para pretender escudarse en dudosos argumentos tras medio siglo de padecerlos.
El peligro de esta carta es, sobre todo, su desacierto ocasional. La lucha política y la carrera reivindicatoria por un país atropellado, reclaman, como en el ruedo de toros, darle el puntillazo mortal a la bestia tambaleante. Un documento fácilmente manipulable a favor de un régimen acosado por el rechazo universal, emitido, además, por quienes personalizan la avanzada de la disidencia interna en Cuba, es una acción desacertada, cuando no cómplice. Desmoraliza, debilita y ofrece argumentos conciliatorios inoportunos.
Mucho más cuando se esgrimen razones ingenuas, secundarias y probadamente ridículas, como la influencia de la libre visita a Cuba de ciudadanos estadounidenses. En 2010, la carta de los 74 parecería un chiste, sino fuera porque involucra firmas tan respetuosas.
En momentos en que la Unión Europea mantiene la posición común a pesar de Moratinos; en que Latinoamérica define gobiernos que desaprueban la influencia cubana; en que importantes voces internacionales se unen para criticar la dictadura de los Castro, justamente nosotros, los cubanos, le tiramos un ramo de olivo a los tiranos, lo ofrecemos la bondad de una tabla cómplice y salvadora.
He dudado del acercamiento a destiempo de la iglesia católica cubana con el gobierno y, aún más, de la complacencia mostrada por Raúl Castro al cardenal Jaime Ortega. Es un juego de simulaciones del que dudo, gracias al aprendizaje de medio siglo al que hemos sido sometidos.
Justamente me confunde el interés de mi amigo Dagoberto Valdés en la redacción y recolección de firmas para esta carta. ¿Una misión eclesiástica en busca de la reconciliación con el poder, como remake de su historia condenable?
El otro caso que, lejos de sorprenderme, me confirma, es la actuación de Oscar Espinosa Chepe y sus ataques al exilio cubano en Miami, como si los cubanos exiliados tuvieran un derecho restringido, una responsabilidad menor y un dolor sufrido con menos prisa. Posiciones como la Chepe son, precisamente, lo que no aspiro a padecer en una Cuba mejor.
En los últimos meses, el ardid de la inteligencia cubana ha logrado abrir fisuras en la unidad de la oposición política, que había alcanzado un momento crucial con las Damas de Blanco, los blogeros, las manifestaciones públicas del exilio cubano en muchas ciudades del mundo, el reconocimiento de distintos estados e instituciones globales, el cambio de actitud de gobiernos emergentes en el continente.
La Seguridad del Estado cubana ha ido fraccionando con cuidado la unidad y el respaldo logrados y ofreciendo dudas y desconfianza a quienes nos apoyan en el mundo. Lo han hecho con la vileza y el éxito que los caracteriza.
Hoy hay divisiones, ataques mutuos, intereses opuestos. Hoy no nos enfrentamos a la tiranía, nos enfrentamos entre nosotros mismos. Hoy nuestro enemigo no son los Castro y su régimen, somos los que nos oponemos, unos contra otros, como “enemigos íntimos”. Hoy, la lucha es menos fuerte y los espacios ganados se van perdiendo en el desgaste de desunirnos en esta guerra por la libertad de Cuba.

lunes, junio 14, 2010

Sigler, para los incrédulos.

La historia es compleja y un caso individual, por simple sumatoria aritmética, puede convertirse en el suceso determinante. Por eso es trascendente la liberación del preso político cubano Ariel Sigler Amaya.
Más allá de su liberación en el estado físico y de salud en que la dictadura lo ha regresado a casa, se convierte en ese icono tangible del presidio político cubano actual.
¿Es Sigler el único? No. Son miles los presos cubanos de todo tipo que sobreviven en cárceles, hacinados, enfermos, mal alimentados, maltratados cotidianamente, despreciados. Son mazmorras decimonónicas, sin control ni respeto.
Sigler es la imagen probatoria. Lo fueron dejando agravar para liberarlo, en un acto de publicidad macabra, débil y desgastado.
Tras su liberación, leí en Kaos en la red (www.kaosenlared.net) un artículo de J.M.Alvarez titulado “Ariel Sigler y los medios españoles de ‘información’” en el que llama a Sigler “el mercenario cubano””, repitiendo la desgastada metáfora de que estaba al servicio del imperialismo yanqui con su máquina de escribir cuando lo detuvieron en la Primavera Negra de 2003, junto a 75 cubanos más.
Penoso ejercicio del periodismo, del uso de Internet que, como un boomerang, se revierte en su contra no sólo por lo que escribe, sino por lo que inspira.
La imagen de Ariel Sigler Amaya regresando a su casa, habla por sí sola. Es la iconografía de la tiranía cubana, como lo ha sido la muerte de Zapata o el debilitamiento de Fariñas. Son esos símbolos irrebatibles que ya hemos visto en las fotografías que recogieron para siempre en la historia universal, los perores tiempos del horror humano.

domingo, mayo 30, 2010

Colombia votó con inteligencia

Cuando la periodista de CNN en español, Claudia Palacios, le preguntó a Carlos Lemoine, del Centro Nacional de Consultoría de Bogotá, a quienes entrevistaron durante las encuesta, el investigador tuvo que sonreír y callar. No tenía respuesta para semejante ironía. Con el 99% de las mesas escrutadas, el candidato oficialista Juan Manuel Santos ganaba la primera vuelta con el 46.57% de los votos mientras que Antanas Mockus, su mayor rival, sólo quedaba con el 21.47% de las preferencias, en contra de todos los pronósticos de los encuestadores.
Creo que Colombia ha dado una muestra de orden, democracia y de inteligencia ciudadana. Solo 11 horas después de abrir las urnas, ya computaba el 99.2% de las mesas. A pesar de la narcoguerrilla y del círculo chavista, el país viene dando muestras de capacidad y eficiencia, de legitimidad popular que hoy, en elecciones ejemplificantes, se vuelven a honrar a sí mismos.
Los colombianos izaron banderas y globos verdes en campaña pero a la hora de depositar su elección, reflexionaron inteligentemente y optaron por el crecimiento económico y la seguridad creciente en el país. Por las ventajas de la continuidad de políticas triunfantes. Eso ha sido lo verdaderamente importante.
¿Que Uribe apoyó a Santos? Pues claro que sí. Era de esperarse que tras 8 años eficientes programas de seguridad y resultados que todos apoyaron dándole altos porcentajes de preferencia dignos de Record Guinnes.
Sin embargo, Santos tiene su propio programa. El ha sabido aprovechar ciertos espacios vacíos en políticas sociales y se mantuvo alejado de conflictos como los falsos positivos. Su imagen ha estado fortalecida por su ejercicio como ministro de Economía y canciller en gobierno anteriores a Uribe.
Algunos han dicho que los más de 2 millones de personas que no asistieron a las urnas vencieron las posibilidades de Mockus. ¿Por qué? Es un cálculo absurdo. Esos dos millones hubieran sido votantes de ambos candidatos, no sólo de Mockus, pero, además, si no fueron porque prefirieron no mojarse con las lluvias de ese día o porque prefirieron ver el partido anunciado de fútbol, entonces fue preferible que no asistieran a la urna. Era muy frágil su responsabilidad.
Santos termina una primera vuelta con un margen difícil de alcanzar. Tiene además la posibilidad de alianzas importantes como Germán Vagas, que alcanzó el tercer lugar con poco más del 10% de los votos.
¿Habrá segunda vuelta? Claro que si. Mockus no va a renunciar a ella a pesar de haber dicho en campaña que de darse un caso así, pero a su favor, prefería usar el dinero de la segunda vuelta en construir escuelas. ¿Qué puede esperarse de un candidato que enseña el trasero en público o que salta por las paredes disfrazado de una especie de spaiderman?

viernes, mayo 14, 2010

Cuba, Represión ID: Los rostros de la infamia

La campaña iniciada por tres abogados cubanos en la ciudad de Miami, llamada “Cuba, Represión ID”, ha preocupado a los defensores de la dictadura castrista, quienes la atacan con fiereza y con los epítetos de siempre.
No se quienes son ellos, no me interesa. No se qué móvil cierto o no los motiva. Lo que defiendo es la iniciativa de ponerle rostro, nombre y apellido a los que, impunemente, golpean hoy en las calles de Cuba.
Creo que la razón principal de tan enérgica respuesta desde La Habana es, justamente, la importancia que “Cuba, Represión ID” está tomando en una historia de la infamia que hay que archivar como memoria nacional, para ese futuro de perdón (y no de olvidos) que añoramos.
No nos llamemos a simplezas. La dictadura cubana es cruel y larga. Cinco décadas han llenado de escepticismo y costumbre a muchos, porque los cubanos hemos padecido una de las más largas tiranías de la historia moderna.
Es una realidad que merece testimonios fidedignos y, como el archivo cubano registra a asesinos y asesinados desde los fusilamientos sumarísimos de inicios de la llega de la revolución a La Habana, hoy es hora de identificar a los cómplices del abuso, la delación, la represión y el vandalismo revolucionario.
Lo creo justo y aleccionador. Es una llamaba a contener la impunidad de la doble moral desatada en Cuba, de quienes hoy vociferan improperios contra el disidente en un acto de repudio y mañana huyen del país.
Algún impacto de exorcismo tendrá saber que cada vez es menos posible esconderse en el anonimato y la hipocresía porque te persigue una identidad, un ID que pone en evidencia tu participación en la vergüenza nacional.
Yo lo aplaudo. Creo en la tolerancia, la libertad, el diálogo. Voto por una patria incluyente, democrática y para todos. Sólo sin odios podemos reconstruir la Cuba devastada.
Pero cuidado, no confundamos eso con el perdón a los criminales, ni con devolverles la confianza a los lacayos, ni con la sonrisa amable a quienes hoy golpean en las calles a los opositores. No aplaudamos a los colaboradores repentinos, a los delatores de barrio. Identiquémoslos, para soportarlos. Sépamos quienes fueron para brindarles la tolerancia futura.
Al menos un repudio moral deben merecer, al menos una foto confesatoria que los ponga en evidencia ante la memoria y el dolor de todos los cubanos.

jueves, mayo 13, 2010

Cuba: vacaciones hacia la muerte

Laida Licet Recio y su esposo Rolando Suárez se fueron a festejar un cumpleaños a su casa natal del oriente cubano. Vivían junto a sus tres hijos en la ciudad de Miami, pero aprovecharon las nuevas aperturas para viajar a Cuba e hicieron sus maletas a inicios de este mes de mayo. Ahora ella está muerta y él grave en un hospital de La Habana.
Unos delincuentes con tubos rellenos de concreto, los asaltaron en la calle para robarles. Ella murió al instante de un golpe en la cabeza.
Es la violencia callejera que no sale en la prensa cubana, nadie habla de ella, se mantiene en el silencio estratégico oficial para darle colores de paraíso a un país en ruinas, con una sociedad decadente y un crecimiento alarmante de la violencia.
Laida y Rolando compraron el seguro de viaje que las autoridades cubanas obligan tener a cada viajero que llega a la isla. De nada les ha valido. El gobierno cubano está exigiéndole a la familia US$10,000, más US$50 al día para gastos relacionados con la conservación del cadáver en un refrigerador hasta que pueda ser enviado a la Florida. Además, parece que no van a correr con los costos de enviar el cadáver a Miami.
Ella tenía 40 años, él lucha contra la muerte con 43 años de edad. La vida de sus tres hijos ha cambiado para siempre.
Ese es el obsequio de un viaje a Cuba donde la delincuencia, la búsqueda por satisfacer las necesidades primarias, la pérdida de valores, el vandalismo y la amoralidad social que provoca una sociedad en crisis y una población desesperanzada multiplican las agresiones, los robos y el crimen con la complicidad del silencio oficial, que pretende seguir ofreciendo un paraíso en technicolor en vez de la ruina en que se ha convertido el país.

jueves, mayo 06, 2010

María Elvira, Varela y el intercambio cultural: Los riesgos conjugados

Para las dictaduras de izquierda, la publicidad es propaganda y la cultura ideología. Esas son las herramientas que rigen las comunicaciones cubanas, exorbitadas ahora con esa suerte de “intercambio cultural” en una sola vía, unilateral, que llena a Miami de músicos de la isla, bienvenidos, pero que brilla por su ausencia en sentido contrario.
¿Qué es lo que sucede? Hay una razón fundamental, el libre comercio. Empresarios artísticos estadounidense se entusiasman por la atracción de la música cubana que llena escenarios, disipa curiosidades y garantiza una enorme rentabilidad. En la otra orilla, la insular, no existen empresarios capaces de tomar iniciativas y poner capitales en riesgo, el único empresario allá es el Estado, que no se aventurará jamás a subir a Gloria Estefan al Karl Marx por muchas ganancias que garantice. Justamente por eso, porque para el totalitarismo cubano la cultura es ideología y mientras continúan su costumbre de limitar la cultura a sus intereses ideológicos, envían a estas palomas mensajeras que, subliminalmente, a veces inconscientemente, se constituyen en multiplicadores del mensaje oficial.
Es decir, que este intercambio cultural no es posible, al menos equitativamente. Se edifica bajo lenguajes diferentes, preceptos diametralmente opuestos y rivales, acepciones distintas de la cultura, el espectáculo y el negocio.
Las pruebas son elementales: Van Van, La Charanga Habanera, Manolito y su Trabuco, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Carlos Varela. Una avalancha de artistas de la isla llega a territorio estadounidense con la ausencia absoluta de la experiencia inversa. ¿Corre peligros el establishment con los cánticos revolucionarios de Van Van o de Silvio Rodríguez?, en lo absoluto, porque su misión ideologizante está mediada por el bussines, sanada por la solidez de una sociedad que coloca la cultura en su justo lugar.
Al revés sí. Promovida e impuesta como voz de la ideología, un montuno de Willy Chirino en La Habana puede cambiar las cosas y provocar incidentes peligrosos. Al menos alentar ese rumor que ocasiona víctimas en una sociedad frágil que se sostiene en la doble moral.
Anoche disfruté en el excelente y polémico espacio televisivo María Elvira Life (Mega TV, Miami, Fl.) un diálogo sobre las de declaraciones del cantautor cubano Carlos Varela, de visita en Miami. Fue interesante escuchar a Varela apoyar a las Damas de Blanco, hablar del cambio, la libertad, elogiar al disidente Zapata muerto en huelga de hambre. Fueron fuertes sus declaraciones, golpearon al régimen de La Habana y apoyaron las que hace un par de meses, hizo Pablo Milanés.
Pero cuidado. Ambas fueron hechas fuera de la Isla, porque dentro jamás se arriesgarían a declaraciones tales, y es comprensible. No es racional inmolarse políticamente dentro de Cuba. La otra noticia es que las declaraciones de Varela tampoco serán transmitidas por los medios cubanos. Es decir, su comportamiento honesto en la rueda de prensa miamense funcionan como mensaje subliminal de libertad y tolerancia a quienes somos los únicos receptores, los habitantes del mundo, excepto los de Cuba.
La prueba estuvo en el mismo programa. Uno de los panelistas invitados, de apellido Cancio, comentó que eso prueba que “el gobierno cubano acepta todas las críticas que se le quieran hacer, pero siempre que se hagan en un marco de respeto”. Esa es la clave de la fingida tolerancia ocasional y limitada a ciertas voces elegidas por su dimensión internacional.
¿Es que las autoridades cubanas se lo encomendaron? No lo creo, es un acuerdo tácito. Cada quien sabe qué escalón ocupa en el complejo entramado propagandístico cubano; hasta dónde puede llegar, frente a qué escenario y cómo semejante conducta se revierte en beneficios para quién.
El error no está en aplaudir las declaraciones de Varela, en significarlas de “honestidad y valentía”, como aseguró otro de los panelistas invitado al programa, porque, a esta altura del juego, el ardid subliminal que presume el gobierno cubano suele convertirse en un boomerang. El error es asumirlas como esa prueba de tolerancia y libertad que Cancio pretendió apuntar, porque sería, por “carambola”, calificar la disidencia cubana de 50 años, las Damas de Blanco, los blogueros, los grupos políticos opuestos a la revolución, los más de dos millones de exiliados que han abandonado la Isla, de críticos irrespetuoso a quienes se les ha perseguido, golpeado y encarcelado por su irreverencia con el gobierno, no por su oposición.
¿Es que la población presidiaria de conciencia, de opinión y política más grande de occidente ha sido irreverente con la revolución cubana? ¿Es que no ha existido un crítico decente, un opositor al gobierno cubano que se haya manifestado con respeto? La manipulación ha querido revertir las críticas de Varela convirtiéndolas en la prueba fehaciente de la tolerancia cubana. Justamente, para el invitado al programa María Elvira Life, Pablo Milanés y Carlos Varela son los únicos críticos respetuosos de la dictadura en Cuba.
Creo que el programa que conduce la periodista María Elvira Salaza dejó demasiados cabos sueltos en este tema sutil y escabroso. Se abrió a una acepción ambivalente y cayó, quizás sin proponérselo, en la trampa de la confusión.

Jonas, el asesino de Roque

Reproduzco este post que escribió el amigo Camilo Venegas para su blog. No le agrego una sola palabra, acaso esta corta introducción para dejar constancia de que asumo lo que Camilo dice y el reclamo de los hijos de Roque porque uno de los asesinos de su padre esparte del gobierno salvadoreño de hoy.

Jonás, el asesino de Roque
Mauricio Funes, el presidente de El Salvador, llegó al poder con el apoyo del FMLN. Las consecuencias han sido inevitables. A pesar de que ha tratado de contener (lo mejor que ha podido) el rabioso fundamentalismo de tantos guerrilleros, a Mauricio le ha sido imposible evitar algunos desmanes.
Uno de ellos tiene que ver con el comandante Jonás, quien se llama Jorge Meléndez desde que se viste de civil. En mayo de 1975, Jonás estuvo entre los que asesinaron a traición a uno de sus compañeros de armas, el poeta Roque Dalton. Esa certeza no evitó que, de manera funesta, Mauricio lo nombrara en su gabinete.
Juan José y Jorge, hijos de Roque, ha comenzando una cruzada para que se haga justicia con su padre y sus asesinos señalen el sitio donde escondieron los restos. 35 años después el olvido no ha podido con los versos de Dalton, pero eso no es suficiente; ya es tiempo de que la verdad alcance a las metáforas.

miércoles, mayo 05, 2010

La revolución de los abuelitos

De los nueve vicepresidentes cubanos actuales, ocho sobrepasan los 73 años de edad. Es la revolución de los abuelitos que con 12 generales en la cima del poder no puede disimular su retrógrado ejercicio de gobernar con la mano dura de la intolerancia militar.
El más reciente caso es la sustitución del Ministro de Transporte por un excombatiente de la Sierra Maestra, el general Antonio Lussón, de 80 años de edad, considerado eficaz por rematar el deteriorado sistema ferroviario de la Isla, responsabilidad que tuvo cuando se le encargó rehabilitarlo, pero la ineficiencia paradigmática que lo define terminó haciendo lo único que este anciano sabe hacer muy bien, darle un tiro en la sien al ferrocarril en Cuba.
Incontinencia urinaria, signos de Parkinson, hipertensión arterial, arritmia cardiaca, artritis generalizada son los signos “vitales” del gobierno de Raúl Castro.
Un ejército de médicos geriátricos y socorristas tomaron la Plaza de la Revolución por adelantado cuando el pasado primero de mayo, fueron a la tribuna esa legión de dirigentes octogenarios, a los que todo les tiembla menos el pulso que sostiene la pistola con que matar la dignidad del país.

lunes, abril 26, 2010

4 de junio: Silvio hacia el Carnegie Hall

Excelente noticia. Luego de interrumpir abruptamente su cruce de misivas con Carlos Alberto Montaner, apabullado y sin argumentos, Silvio Rodríguez regresó a lo que sabe hacer, trovar, siempre que oigamos sus canciones y no sus discursos, sus discos y no sus actitudes.
Resulta que en ese afán por “conocer al imperialismo”, por “vivir en el monstruo” como José Martí y por probar las traidoras delicias del imperio para criticarlas desde la guitarra, Silvio se va, por fin, al Carnegie Hall a meterle a los yankys una dosis de sus cánticos revolucionarios de amor.
El próximo 4 de junio, a las 8 de la noche, Silvio presentará allí su concierto Live from Cuba, bilingüismo inclusive, lo que no se dice si cantará “the unicornio blue is had to me yesterday lost” en la famosa sala de le 57 y Seventh Avenue, en New York.
Eso sí, llenará más sus arcas capitalistas, con las que ha venido a descansar a Punta Cana, las azules playas de República Dominicana, donde vacacionan los ricos.
Silvio llega al Carnegie Hall de la mano de Fuego Entertainment, una compañía creada y presidido por su CEO, Hugo Cancio, un célebre personaje capaz de decir las cosas más increíbles que oídos humanos han escuchado. Un cubano-americano, como gustan denominar, que desde las calles de La Florida consigue atributos, plata y negocios para el gobierno de La Habana y, de vez en vez, saca su prodiga tajada de capital en esa relación de amor y odio con el tío Sam. Como mismo sucede con Silvio, qué casualidad.
Me alegra infinitamente que el trovador, una figura sin excusas de la música cubana, pueda cantar en el corazón del stablishment imperialista sus cánticos de amor POR la revolución cubana.
Viva la libertad y la democracia.
Lo que quisiera saber es si ahora Willy Chirino podrá cantar sus canciones de amor CONTRA la revolución cubana, en el teatro Karl Marx de La Habana.
Digo yo, para que el intercambio cultural sea parejo.

lunes, abril 19, 2010

Haroldo, dios nos coja confesados

Pocas veces como esta he estado tan distante de las opiniones que mi amigo Haroldo Dilla, publicadas en el diario digital 7 días, lo que se me hace curioso porque suelo establecer fuertes diferencias con su visión acodada en reminiscencias de la Cuba que él vivió y en un maltrecho comunismo (o marxismo, no es cosa de términos) que él defiende a ultranzas.
Lo que sucede es que su “análisis” sobre el intercambio epistolar entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner, más allá de los epítetos repetidos y la manía de replicar los apelativos que se esgrimen contra Montaner, suerte de folclor de la tradición revolucionaria cubana, traducen una saña engorrosa y una posición irracional de aprovechar la oportunidad para pasar sus “mensajes clave”.
Me apena leerlo de Haroldo, en quien suelo buscar reflexiones inteligentes, esté o no de acuerdo con ellas, y no la rima oportuna de una guerra avisada.
Todo falla desde el comienzo, con aquello de “el político profesional Carlos Alberto Montaner y el trovador Silvio Rodríguez”, apuntando a una diferencia que no lo es porque, miembro del parlamento cubano, una institución puramente política, Silvio ha sido, al menos profesionalmente, más político que CAM.
Por otra parte, lo de “magros valores argumentales” destila una ironía fallida que Haroldo ha creído que con sólo adjetivarla así, basta para que sea jugosa.
Hay, por demás, una chapucería curiosa. Blandir el pluralismo justamente censurándolo es un desliz que crea dudas en su concepto de pluralidad y tolerancia. Dice Haroldo “la República democrática, justa y pluralista a que aspiramos” y que él coloca en la negación al diálogo simple y racional, más allá de las teorizaciones conceptuales de una “escuela política” que pesa en Haroldo como percepción de la totalidad.
¿Cree Haroldo que hay otra acepción de los 50 años de revolución cubana que no sea aceptando “la polarización del escenario nacional”? No creo que el escenario cubano pueda apartarse de un enfrentamiento meramente político y polarizado de origen. El error es aceptar tal realidad como un fallo y no como el único campo de enfrentamiento con el gobierno cubano, porque no existe otro, ni cultural, ni social y nada en Cuba está ajeno a la polarización más extrema. Por tanto, confío en que quienes pretendan un cambio en Cuba sólo lo hagan polarizando ese enfrentamiento político que es el único que pudiera allanar el tránsito frente a una posición extremadamente polarizada, política y metida en la psicología de la guerra fría.
¿Lo sabe Haroldo? Claro que lo sabe. Justamente su consonancia con los ataques folclóricos a CAM, llenos de epítetos discutibles y asumiendo su percepción sobre Montaner como la verdadera, no es más que la multiplicación de las posturas de un enfrentamiento político polarizado y digno de la guerra fría, lo que confirma su cita sobre el “estalinismo y el marcartismo” que el propio Haroldo asume con una ligereza desafortunada.
No me sorprende que Gramsci vuelva a aparecer en las reflexiones de Haroldo, quien, como el italiano, no acepta el descalabro del socialismo real y se empeña en desconocer que el socialismo no es compatible con el capitalismo avanzado y que ha terminado en una entelequia teorizante y racionalmente injusta. Por eso se equivoca al colocar el “mercado” diferente al “uso inteligente del mercado”, es un ejercicio de retruécano tan cercano a lo otro, es decir, negar la utilidad de la esencia contraponiéndola a la misma esencia adjetivada, que retóricamente se evidencia tanto como esa revisión del marxismo argumentando su valor original, que tanto le gusta defender a Haroldo cerrando los ojos a un siglo de historias traumáticas.
Resulta de una crueldad irreverente referirse al embargo de EEUU sobre Cuba diciendo que “No importa ahora cuánto ha influido o no este asunto en el curso de los acontecimientos” cuando es eso en realidad lo que importa y no cuestionarse a la ligera la política exterior del comercio que EEUU asumió sobre Cuba porque eso es un derecho de soberanía establecido y que ni Haroldo ni nadie, menos asumiendo la manipulación misma que asume el gobierno de Cuba, puede tratar de definir de un plumazo escondiendo las reales argumentaciones desde principios de 1960. Es un tema que Haroldo ha planteado con la misma ridiculez, ligereza e infantilismo con que Silvio Rodríguez lo hace en sus cartas.
De hecho, bloquear el comercio es tan intromisorio como desarrollarlo. La dependencia no está a expensas entonces de eso o deberíamos definir igual el resto de las naciones que comercian con EEUU. Es que la creación de la república legítima no está atada a tal argumento ajeno, y creerlo de tal modo es asumir como auténtica la dependencia. Por demás, citar el “plattismo” a estas alturas es una burla a la inteligencia ajena.
Al final, Haroldo alude a la famosa frase martiana “con todos y para el bien de todos”, con la que trata de ejemplificar precisamente lo que niega en los tres renglones anteriores. No, la Cuba necesaria es aquella donde CAM y SR puedan opinar y polemizar sin que Haroldo Dilla u otros como él, quieran cuestionarle ese derecho.

jueves, abril 08, 2010

La firma que no sorprende pero avergüenza.

La carta de Alfredo Guevara, director del ICAIC y uno de las viejas figuras de la revolución cubana, defendiendo la tiranía de los Castro del rechazo justo y global que ha generado su medio siglo de ignominias y el crimen contra Zapata (muerto en huelga de hambre reclamando libertad para los presos de conciencia sin que el régimen lo escuchara) ha tenido el respaldo de varios firmantes, unos conocidos, otros fantasmas que colocan su nombre sin pudor entre algunos célebres con un oportunismo de carrozas que avergüenza.
Me sorprende y me duele ver entre ellas, la firma de respaldo a semejantes calumnias de algún amigo en esta cortísima lista de anexados:

1. Oscar Niemeyer _ Presidente de Honra
2. Marilia Guimaraes - escritora/empresaria
3. Theotonio dos Santos - Sociologo
4. Monica Bruckmann
5. Eduardo Ebendinger - Empresario
6. Silvio Rodriguez - Trovador
7. Niurka Gonzalez - Flautista
8. Amary Perez - Trovador
9. Vicente Feliu - Trovador
10. Maria Teresa Gonzalez – Fotografa
11. Alfredo Guevara – Escritor y Cineasta
12. Roberto Cavada – Periodista
13. Jorge Luis Sánchez - Cineasta