Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



miércoles, septiembre 09, 2009

M.H. Lagarde, la humillación que humilla.

Por los años 80, el periodismo cubano se engalanó de crónicas escritas con ingenio y altura. La curiosidad, el aliento literario y la destreza para armar con la realidad una historia novelada, convirtieron aquellas páginas de Juventud Rebelde o las sabatinas Presencia 4 y 5 de Granma, en lecturas obligadas para quienes disfrutaban del placer de un ejercicio diferenciado del matiz propagandístico de todo el periodismo en Cuba.
Nunca pensé que Manuel Henrique Lagarde terminaría como gacetillero de chismes de trastiendas.
Podría entender sus antagonismos y sus dependencias ideológicas, el oportunismo necesario y la sumisión por un pacto de sangre, pero la práctica desmedida del chisme de alcobas, los argumentos de barricada con un tono poco creíble y las disertaciones sacadas de la manga sin el más mínimo respeto a su propia dignidad, son pruebas irrefutables de que aquel promisorio cronista de ingenio terminó convertido en un denigrante comentarista policial.
El irreverente y barato post en su alevoso blog “Cambio en Cuba”, ilustrado con “sus propias” fotos, en el que especula sobre la visita de la bloguera Yoany Sánchez a la embajada de Polonia en La Habana, son muestras de una personalidad derrotada, temerosa y capaz del último horror posible porque la vergüenza es un atributo que ya ha sido vendido barato.
Cuando la inteligencia, la reflexión y el pensamiento visten la ideología de un opositor, el diálogo, la polémica y la tolerancia son las cartas del triunfo. Cuando ese oponente ha sido contratado como mercenario del asco humano y la bajeza, entonces humillar, humilla.
M.H. Lagarde da lástima.

viernes, septiembre 04, 2009

El peligro viene de Washington

Un promedio de los resultados de las encuestas hechas recientemente sobre la aprobación de la gestión de Barack Obama, a septiembre de 2009, ha arrojado una simpatía del 25%.
Puede que la cifra sea alarmante, lo que debilita su credibilidad. Pero en abril pasado, cuando las encuestas de aprobación daban hasta un 67%, se produjo un descenso brusco al 52% de aprobación, que esas mismas encuestas revelaron a finales de julio.
Este descenso evidente y veloz ha estado avalado por movimientos torpes en la política doméstica y externa de la Casa Blanca.
En primer lugar, el adormecimiento de la recuperación económica, además de los fracasos y modificaciones al programa de seguridad médica para los ciudadanos. Con un endeudamiento cabalgante, EEUU no ha logrado señales convincentes de recuperación económica y, mucho menos, de su regreso a la consolidación financiera frente a los mercados globales.
En materia de seguridad médica y sistema universal de salud, un día tras su discurso de presentacion, Obama ya estaba atenuándola, abandonando la propuesta de un seguro médico operado por el gobierno y declinando frente a las sugerencias legislativas sobre la obligatoriedad a que todos los estadounidenses obtengan un seguro médico y todas las empresas ofrezcan ese beneficio.
Las dos banderas de campaña que ha instaurado el gobierno de Obama (retiro de Irak y clausura de Guantánamo) han parecido más arenga de tribuna que realidades concretas, sobre todo por una verdad que ya sus contrincantes, durante la campaña presidencial, habían alertados. Las decisiones difíciles no se toman de repente ni se logran de la noche a la mañana. Eso olía a irresponsabilidad y parece que sí lo era.
El ablandamiento unilateral de las presiones sobre Cuba ha ido causando pavor. Hay un matiz de falta de dignidad nacional en esa actitud que gran parte de los norteamericanos no le perdonan. Lo mismo ha sucedido con los extremos asumidos por Washington respecto de la crisis política de Honduras, sanciones subidas de tono y compadreos dudosos con el derrocado Manuel Zelaya, quien no es, precisamente, la personificación de la democracia.
Por otra parte, Afganistán sigue siendo una piedra en el zapato, ahora peor. Y las fotos reciente de los contratistas y soldados en juergas en la embajada de Kabul, ha acabado por repetir los escándalos vividos durante el gobierno de George Bush, pero sin la complicidad de la prensa que atacaba despiadadamente a Bush y ahora se hacen los de la vista gorda tratando de pasar por alto la responsabilidad del gobierno en estos hechos.
Obama ha cometido otras torpezas, como el discurso radical que dictó en El Cairo, en el que atacó a sus aliados israelitas con dudosa lealtad, o el comportamiento inexperto en escenarios internacionales, como las sonrisas frente al mandatario venezolano en la pasada Cumbre de Las Américas.
Su comentario sobre la detención del profesor negro Henry Louis Gates, por un policía blanco, demostró que complejos y resentimientos no están lejos de la personalidad de Barack Obama, a pesar de las cervezas de la paz.
Barack Obama pierde popularidad a un ritmo acelerado, tanto, que pongo en dudas un segundo período presidencial. El ala conservadora de su partido no le sonríe, pero tampoco le preocupa al mandatario por ahora porque los demócratas no tienen otra opción posible. Mucho menos lo aprueban los republicanos y sólo se va quedando con la gran masa independiente, en dónde aún sobreviven sus mayores aliados y simpatizantes.
La enorme población de latinos residentes en EEUU ha visto con desaliento, que Obama continúa las políticas de su antecesor en materia de inmigración, fortaleciendo los postulados de Bush y las patrullas fronterizas.
El joven presidente de "el cambio" aún se apoya en algo que ha sabido manejar: el marketing. Fue y es su carta de triunfo porque el poder de la publicidad es un valor probado. Ya lo sabe la Coca Cola.
Pero Obama ha abusado de su presencia en los medios, de hablar a la ligera y de hacer promesas inconsistentes. Y eso puede convertirse en su más peligroso boomerang, porque el marketing no es el liderazgo.
Demasiados vaivenes en sus decisiones. Funcionarios nombrados erróneamente, re-acomodamientos de sus presupuestos legales, variaciones en sus promesas de campaña, edulcoramiento de sus propuestas de leyes para complacencia de los rivales. Todo denota una falta de carácter que los estadounidenses no ven con simpatía y, mucho menos, los sagaces halcones de los poderes legislativos de EEUU que detectarán en eso la fractura necesaria para dinamitar su mandato.
Apenas ayer, un periodista de ABC acusaba a republicanos y buena parte de los demócratas, de desplegar una feroz campaña de empañamiento de la imagen y actuaciones de Barack Obama. Pero es que esas son las reglas del juego y lo han sido siempre. No hay mejor ejemplo que las despiadadas campañas que políticos, prensa, personalidades e instituciones desarrollaron contra George Bush durante sus 8 años de gobierno.
La ondulante capacidad de Barack Obama frente al gobierno de EEUU da argumentos a sus enemigos y refleja esa misma tendencia dubitativa en las demás esferas del país.
Ya no es que los chinos, rusos o latinoamericano estén proponiendo una moneda global alternativa al dólar; ni que en el tanteo los coreanos, iraníes, venezolanos y sus derivados tomen la iniciativa y pujen a su favor; ya no es que Cuba exija y Washington complazca, o que EEUU pierda día a día su influencia en Latinoamérica. El problema es que en menos de un año, Barack Obama ha ido sacando a la nación del protagonismo en los roles mundiales, ocasionando una riesgoso desequilibrio para la tranquilidad universal y la inseguridad para su mismo pueblo, víctima de la debilidad, la lentitud y las tibiezas de su gobierno.
A espaldas de EEUU hoy se juegan las cartas, se consolidan acuerdos, se manipula la opinión, se fortalecen los enemigos, se planea el regreso del terror. En tanto, Barack Obama se hace fotografiar, memoriza los textos del telepronter, se distancia de los conflictos más candentes y toma decisiones que mañana puede cambiar.

viernes, agosto 21, 2009

Woodstock, 40 años después

El concierto en Ulster County, cerca de Nueva York, los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969, que reunió a 500 mil jóvenes, sigue siendo una evocación necesaria.
En esos años todo cambió, y las tres noches de Woodstock, con tres muertes, dos nacimiento y ríos de sexo, marihuana y LSD, conspiraron con las canciones que en largas jornadas desde la mañana hasta el amanecer, llevaron a un público enardecido que llegó a la granja newyorkina desde todos los rincones del país, a inclinar sus corazones ante la presencia casi mística de Ravi Shankar, Joan Baez, Santana, Janis Joplin, The Who, Blood, Sweat & Tears y Jimi Hendrix, entre otros tantos dioses del rock, en una febril sesión indetenible de tres días de música y paz, de sueños y amor.
Hace apenas una semana, la famosa librería Barnes & Nobles, en Miracle Mile, dedicó una sección de sus estantes a los 40 años de Woodstock y allí compré una edición del periódico New York Times del 18 de agosto de 1969, dedicada al festival musical más notable del siglo XX.
Es como una reliquia original de esa hecatombe feliz de mi generación.

Juanes; tengo la camisa (roja y) negra

El escritor rumano Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz y sobreviviente del Holocausto, aseguró que “La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima”. La sentencia es reflejo de una verdad muchas veces eludida, algunas ignoradas.
Yo confío en la misión abrazadora del arte. En su oficio de unir y convocar al disfrute y a la felicidad. No es que el arte sea, necesariamente, una referencia feliz, sino que hasta en su misma tristeza o en su misma ferocidad, o en su misma agonía, deja, finalmente, una experiencia feliz.
Todo eso puede justificar la presencia de Juanes y de quienes lo acompañan, en un escenario en la Habana el próximo 20 de septiembre.
Lo que sucede es que, junto a esa experiencia feliz de los miles de cubanos que vayan a escucharlo, hay una predisposición consciente a la conspiración.
No es que Juanes y sus amigos se transformen en esa suerte de Mata Hari, sino que, en busca de la consecución de su empeño por cantar en La Habana, le hacen el juego, justamente, a lo que pretenden proclamar.
El comportamiento decoroso, justo y transparente sería utilizar el mismo escenario para traducir su concepto real de la paz. Pero no, la realidad es que acepta las condiciones, no porque se las impongan en Cuba con documentos oficiales, sino porque hay una autoconciencia absoluta de lo permitido.
Así es que Juanes no se atrevería, por nada del mundo, abrir su escenario habanero a los artistas que disientan con el régimen cubano. El sabe muy bien el terreno que pisa, posiblemente más minado que el de sus canciones.
A Juanes no se le ocurrirá lanzar proclamas verbales en su tribuna habanera que molesten al régimen cubano. El sabe que ese dogma está contratado desde el principio sin que sean necesarios los documentos.
Juanes obedecerá, y quizás entienda entonces por qué también obedecen los cubanos antes de lanzarse en una balsa al mar. Juanes será cauteloso, leerá entrelíneas las conversaciones con los representantes del régimen, con los trovadores cubanos de su misma cofradía, supondrá lo posible, aprenderá a reflexionar sobre una nueva concepción del bien y el mal a la cubana. Juanes no es tonto. Hará lo mismo que todos los artistas que, en la historia, le han cantado a los tiranos.
Porque Juanes es perverso conscientemente. Sabe lo que hace y con quién coopera con su pérfida neutralidad. Y lo saben los demás que lo acompañarán en este concierto que, sin dudas, se merecen disfrutar los cubanos; que, sin dudas, les dará a los miles de asistentes la oportunidad de encontrarse con las canciones de Juanes y su corte de acompañantes.
Pero que no me engañe Juanes con que su acto es una muestra pacificadora del amor. Que no me de fe de su bondad musical y de su misión esperanzadora. No es cierto. Juanes va a ganarse los aplausos y los titulares, y de paso las palmadas en el hombro de los esbirros legendarios de la dictadura de Cuba.
Juanes sabe que él hace lo que le ha sido prohibido a otros muchos, que se aprovecha entregándole una mano oportuna a los dictadores a cambio de mancillar la solidaridad y punzar en el dolor de sus colegas cubanos que desde hace medio siglo, no han podido cantarle una sola estrofa a sus compatriotas en la isla.

miércoles, julio 22, 2009

Rafael Correa, un castrati para la opereta, la farsa y la comedia

El presidente ecuatoriano Rafael Correa es tan vanidoso, que sólo él cree que nadie está convencido de su colaboración con la FARC colombianas.
Correa padece de ese mal y, con su voz aflautada, suele asegurar los argumentos más inverosímiles, siempre acodado en dos o tres epítetos furiosos.
Ahora ha salido el financiamiento de las FARC a su campaña presidencial; unos 300 mil dólares declarados por el propio Mono Jojoy, en reunión privada y filmada imprudentemente.
Los videos probatorios ya están en manos de la OEA (lo que no es mucho que digamos) y de gobiernos e instituciones internacionales, incluyendo la INTERPOL.
Pero para Correa eso no es nada. El se estrena una camisita blanca con cuello bordado, pasa por el camerino de los maquilladores y con su vocecita de castrati dice horrores de Uribe mientras se le va cayendo a pedazos, el país.
Así sucedió ya, cuando el ataque al campamento FARC en tierras ecuatorianas, donde murió el comandante narcoguerrillero Raúl Reyes. Correa quiso “virar la tortilla” acusando a los acusadores y desestimando su responsabilidad elemental en la protección a las FARC, que tenía un resort de paz, amor y descanso, en tierras de Ecuador.
La opereta de Rafael Correa es cada vez más inusual. Pero tiene aliados del género, cantantes del coro y otros menesteres que se hacen de la vista gorda y prefieren mantenerse ajenos.
Es curioso ver cómo José Manuel Insulza, Lula DaSilva, Michel Bachelet y buena parte de los gobiernos europeos, no mencionan al castrati ecuatoriano ni para bien ni para mal, lo que le hace un flaco favor a Correa, necesitado de la aclamación internacional y de las fotos de prensa. Es una suerte de desestimación categórica.
Y eso es parte de la impunidad asumida por la política moderna. Mientras que acusan al régimen golpista de Honduras, se mantuvieron en silencio frente a los desmanes de Mel Zelaya en el último año de su (mal) gobierno. Mientras acosan a los golpistas por su acción, desestiman las acusaciones del gobernador de Caracas contra los abusos del gobierno de Hugo Chávez. Mientras que reciben a la glamorosa y maquillada abuelita de Argentina, no han dicho ni una palabra sobre el descrédito de su gobierno, la ineficiencia económica y los fondos venezolanos recibidos para su campaña presidencial. Mientras se retratan con Daniel Ortega, sortean la compañía del violador de Managua. Mientras aplauden a Raúl Castro cuando enarbola la bandera de la democracia y ataca el régimen de facto de Tegucigalpa, evaden los comentarios sobre el medio siglo de gobierno de facto y antidemocrático de la Habana.
Es un baile de máscaras internacional; la cotidianidad de los disfraces. Y en ese mejunje irresponsable y disimulador, suelen aparecer personajes de la farsa, la comedia y la opereta, como Rafael Correa.

martes, julio 21, 2009

Honduras, el juego de los tontos

Entrar en el juego de Honduras es asumir el papel de tonto. Honduras es, sobre todo, un ajedrez movido por intereses del sector chavista en la región. El mandatario venezolano impuso el tono, la acepción del hecho y trata de imponer sus soluciones. En ello pone todo su interés y su dinero.
La atribución del presidente Oscar Arias ha sido un riesgo en el que tiene todas las de perder. Es absurdo exigir el regreso de un presidente irreverente, mentiroso e ilegal y, además, con una notable minoría de seguidores dentro del país, a pesar de la participación de Hugo Chávez y Daniel Ortega en la exacerbación de las revueltas civiles.
Parece que eso no va a suceder y Zelaya se mantendrá hasta enero girando alrededor de la región, porque no creo que vaya a incursionar en un conflicto civil armado, suerte de guerrilla financiada y organizada desde Caracas y Managua.
El gobierno de facto es la otra cara del dilema. Condenado por el resto del mundo, es una ocasión propicia para evitar que el golpismo se vuelva a apoderar de la región. Sin embargo, la condena se les está yendo de las manos por corear la percepción manipulada que se ha hecho del caso Honduras.
Yo apuesto por una solución menos rígida. Zelaya no regresa sino dispuesto a enfrentar la justicia (porque como “guerrillero” no creo que tenga madera de héroe); renuncia el presidente de facto Micheletti y se crea un gobierno de unidad nacional con la participación de todas las fuerzas políticas del país; exclusión total de las fuerzas armadas del destino y del rumbo de Honduras como una certificación condenatoria para tranquilidad de los presidentes del ALBA, que temen por el eco hondureño en sus propias naciones; convocatoria a elecciones anticipadas bajo la vigilancia de altos representantes de la UE, EEUU y los países de la región, con la seguridad garantizada por los cascos azules de las NU; limitar la participación de la OEA en la solución del conflicto y nombrar un nuevo presidente elegido democráticamente antes de finalizar el año.
Continuar con este juego de posiciones radicales débilmente justificadas, es un peligro inminente. La petición de Hugo Chávez de que EEUU saque a los más de 4 mil efectivos de su base militar en territorio hondureño, como muestra del apoyo de Barack Obama a Manuel Zelaya, es una maniobra alevosa que pondría al país centroamericano a merced de la incursión militar venezolana.
Por otra parte, considero insustancial la denuncia de que el presidente brasileño Lula Da Silva le esté exigiendo a EEUU radicalizar su condena al golpe bajo la amenaza de que Brasil suscribiría el tratado del ALBA; eso sería poner en peligro el prestigio de Lula al final de su mandato, la estabilidad económica y política brasileña, y su rol líder en toda la región.
El partido estaría despejado y transparente si cada nación asumiera una actitud vertical y honesta en vez de seguirle la rima a los intereses que han marcado esta historia. Si no sucede así, entrar en el juego de Honduras es asumir el papel de tonto.

Para leer a Ariel Dorfman

Cuando en 1972 apareció “Para leer al Pato Donald”, su autor, el chileno Ariel Dorfman, pretendía elevar la historieta infantil al nivel de sublime manipulación ideológica con dependencia de la CIA, convirtiendo a The Walt Disney Company en un agente ideologizante que cultivaba, adoctrinaba e impulsaba el capitalismo en las mentes infantiles gracias al picoanálisis de Sigmund Freud.
Pocas veces antes en la historia universal, la bobería había pretendido tan alto vuelo analítico. Dorfman asumió las perspectivas del marxismo para, a través de la lucha de clases leninista y las leyes fundamentales del más chistoso de los hermanos Marx, la dialéctica, la negación de la negación y la unión y lucha de contrarios, postular que el Pato Donald, los sobrinos Hugo, Paco y Luis, y tío Rico Mac Pato eran agentes colonizantes imperialistas contra la infancia latinoamericana y que El Llanero Solitario en su caballo Plata, junto al indio Toro, conquistaba la ideología tercermundita al sur del Río Bravo para matarla con las balas de platas del yanqui colonizador.
El libro, que hizo época en el comienzo del ocaso de las izquierdas, acabó borrado cuando, en los años 80, el mundo optó por una acepción más práctica, funcional y útil de la vida.
Dorfman quedó marcado por un estigma inevitable. Fue un febril lector de historietas, a tal punto, que terminó tomándoselas en serio y cuentan que en días de carnaval, suele disfrazarse de Tribilín para divertir a los pequeños de la casa.
En realidad, no recordaba ya a este escritor antiimperialista que ha vivido y ganado mucha plata en las universidades de EEUU. Y ahora, releo su nombre en el periódico español El País, en una columna en la que Dorfman le escribe al presidente estadounidense Barack Obama, exigiéndole que impulse un proceso condenatorio a todos quienes han tenido que ver con las torturas a los terroristas presos en Guantánamo.
No me interesa discutir lo que ha pasado en Guantánamo, sus horrores, matices y manipulaciones, porque más cercanas, dolorosas y reales son las torturas psicológicas y físicas que sufren y han sufrido durante 50 años, los miles de presos de conciencia que languidecen olvidados en las cárceles de Cuba y sobre las que Ariel Dorfman no ha sido capaz de escribir ni el guión de un solo cómic.

viernes, julio 17, 2009

La luna alcanzada

Entre incrédulos y envidiosos anda el juego. Ellos se han pasado 40 años buscando argumentos para sembrar la duda y la zozobra sobrela llegada del hombre a la Luna.
Es un problema de hábitos, porque argumenar cualquier recurso con tal de denostar los éxitos estadounidenses, suele ser un deporte global.
La carrera entre la URSS y EEUU ya está olvidada. La ganó Washington, con creces, no sólo por los Apollo de la NASA, sino por todo.
Ahora, como para sanarle el rencor a los charlatanes, el nuevo satélite Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) ha tomado las primeras imágenes de los lugares en los que las misiones Apollo aterrizaron en la Luna. Las fotografías muestran los módulos y las sombras que éstos proyectan. Son instantáneas de cinco de los seis módulos de aterrizaje del programa Apollo.
No hay dudas, el próximo 20 de julio de 2009, el mundo festejará 40 años del primer gran paso humano en la superficie lunar.

martes, julio 07, 2009

Funeral para un Rey

Grandioso funeral para un Rey. Millones de personas rompieron record histórico de asistentes desde las lunetas del coliseo, desde las calles del mundo, frente a las pantallas del televisor o los ordenadores conectados al Internet, brindándole sus respetos y su admiración al Monarca del Pop, para orgullo de quienes lo admiramos y vergüenza de quienes lo denostaron, porque juntos hemos vivido la experiencia única de este martes 7 de julio iluminados por Michael Jackson, que no se ha ido al cielo después de muerto; se ha ido al sol.

miércoles, julio 01, 2009

La vida loca de Pancho Céspedes

Pancho Céspedes se desvive por cantar en Cuba. Ahora ha salido publicado que, según sus propias declaraciones a la agencia AP, “hay ‘gente’ en la Isla haciendo gestiones para que vuelva a cantar, aunque sin hacer ningún tipo de concesiones". Y agregó, ahora al diario mexicano Reforma, que "hay gente que conoce a algunos dirigentes de allá. Son cosas con las que yo no haré ningún tipo de concesiones, ni voy a abogar 'a favor de'. No voy a hacer políticamente nada, pero estas personas están hablando con esos 'prohibidores' y me han dado noticias alentadoras de que muy pronto voy a cantar en Cuba".
Finalmente, el autor de Vida loca, sentenció que "Si me sorprende la muerte después de eso (cantar en Cuba), yo me iré más tranquilo".
Pancho lleva en sí, la rima de dos valores: sensibilidad e inteligencia. Pero, abandonado entre rones y cantinas, como cantaba el bolero, algo de esa fértil dualidad le falla al punto de confundir la Patria con un trozo de la geografía continental.
Me apena oírlo en ese tono lamentoso, de súplica a quienes él mismo nombra “los prohibidores”, cuando sabe, como todos, que en Cuba no existen prohibidores, sino un único y total prohibidor. O escucharlo cambiando un escenario en La Habana por el valor de su vida. O lo que es peor, presumir que “no hará ninguna concesión política” cuando conoce de sobra, cómo funcionan las concesiones en Cuba.
¿Ingenuidad? Quizás. Yo, que lo conozco, sé que tiene una inclinación voluntaria a la melancolía, que arropa en trajes blancos de dril 100 y sombreros panameños de alas cortas.
Lo que no entiendo es cómo ha sido capaz de cambiar ese delirium tremen de cantar en la Isla, por una casa en Cancún o en Miami. Realmente no lo sé.
Cuando el pedacito adverso de geografía caribeña que es Cuba se convierte en una obsesión física, primaria y elemental, lo mejor es quedarse anclado allá, a la deriva del fracaso.
Y creo que Pancho Céspedes lo debía hacer.

martes, junio 30, 2009

El poder de la mentira

Durante el juicio, su padre, Evan Chandler, fue grabado en una cinta en la que se le escucha decir lo siguiente: «Si seguimos con esto ganamos a lo grande, no hay manera de perder, conseguiré todo lo que he querido y acabaré con él para siempre». Bajo la influencia de su polémico padre, Jordan (Chandler) dijo que (Michael) Jackson le había tocado: «Hoy, por primera vez, ya no puedo mentir. Michael Jackson nunca me hizo nada; fue mi padre quien mintió para escapar de la pobreza», ha declarado ahora el que fue una vez acusador. Jordan tiene en la actualidad 26 años y su padre, un aspirante a guionista que lo golpeó hace tres años con una pesa de seis kilos, tiene ahora una orden de alejamiento de él. Esta noticia puede cambiar la imagen de Michael Jackson por completo pero nadie podrá hacer recuperar ya al que fue el rey del pop todos los años perdidos. La noticia apareció el 30 de junio en el periódico La Razón. Pocos han hablado de ella, no vende, es preferible disfrutar del poder de la mentira.

Las 7 vidas del gato

El circo latinoamericano es cada vez más divertido. Su más reciente show se escenificó en la carpa de Managua. El motivo fue razonable, el gorilazo retrógrado en Honduras. Pero la puesta en escena ha sido una farsa peligrosa, animada por ese maestro de ceremonias que es Daniel Ortega.
Estaban todos: Chávez, Evo, Correa, Raúl, Insulza buscando como siempre, su espacio en la foto. Zelaya sin sombrero. ¿Y qué hacía allí Leonel Fernández con sus espejuelos doctorales y su rostro perenne de gravedad intelectual?
Allí he escuchado a todos los renegados implorar la Carta Democrática Interamericana de la OEA cada vez que hablan del golpe de estado en Honduras, los mismos que la ignoraron y se complotaron para sacarla del juego, hace apenas un mes, justamente en Honduras, cuando votaron por la readmisión de Cuba al organismo regional. Vivir para ver.
Ahora, los presidentes se reunieron en Nicaragua. SICLA y ALBA, “ambamente”, como decía Elena Burque, para acordar acciones conjuntas contra los golpistas hondureños. Muy bien. Y acordaron un bloqueo (cualquier similitud es pura coincidencia). ¿Un bloqueo estos enemigos acérrimos al embargo a Cuba? Vivir, otra vez, para ver.
Pero el Asno con Garras de Caracas no pudo contenerse y, ¿para qué le compra aviones, barcos y pertrechos de guerra a Rusia e Irán si no es para usarlos? Y frente al silencio cómplice del resto de los mandatarios latinoamericanos, amenazó con que “para mí las resoluciones no bastan y haré todo lo que esté a mi alcance para derrocar el régimen impuesto en Honduras”. Así, declaración de guerra, injerencia, invasión, explícita y total. Vivir para ver.
Raúl Castro, que leyó en Managua un discurso que le dictó su hermano desde el inodoro, exigió que, respecto a Honduras, el presidente Barack Obama pase de las palabras a los hechos. ¿Qué le pide Raúl a los yanquis?, ¿una invasión armada en Tegucigalpa?, ¿Bahía de Cochinos toma II? Vivir, de nuevo, para ver.
En el show de Managua, ha sido actor José Manuel Insulza, el presidente de la OEA, que ahora dice que este jueves (en dos días) viajará a Tegucigalpa y llevará a Zelaya con él. ¿Es una broma? Justamente la representación del respeto, la no injerencia y el orden lo violenta llevándose al depuesto Zelaya (¿le habrán comprado entre todos un sombrero nuevo?) al lugar de donde fue expulsado, como si Insulza fuera Supermán. Vivir para ver.
Los distinguidos presidentes decidieron, por unanimidad, alentar la “sublevación popular en Honduras” contra el golpe de estado. Increíble, y lo dicen así, nadie le ha preguntado a los hondureños si prefieren o no que Caracas aliente esa sublevación, si quieren salir del loco cowboy de bigotes pintados o lo quieren de regreso al palacio presidencial. No. Los presidentes eligieron por todos y se abocan a alentar la guerra civil hondureña en un acuerdo inaudito de complicidad criminal de Estado. Vivir para ver.
¿Y Argentina dónde está? Inmersa en sus propios fracasos peronistas. ¿Y Brasil dónde está? Lula prepara su salida del poder y prefiere mantenerse alejado de semejante caducidad.
El circo latinoamericano no ha cerrado su función. Insisto, vivir parta ver.

miércoles, junio 24, 2009

Variaciones sobre un refrán popular

La sabiduría popular, que pocas veces se equivoca, dice que “el mono, aunque lo vistan de seda, mono se queda”.
En mis años de fantasías juveniles, sentí una admiración desmedida por el Mato Grosso, Machu Picchu y los cafés de Buenos Aires. Me sedujo la redención latinoamericana del siglo XIX y la sangrienta segunda mitad del XX me resplandecía heroica.
Lo mejor de esta historia es que desperté a tiempo sacudiéndome de encima el cretinismo perfecto del latinoamericano común.
A mi edad todo comienza a ser confesable porque se va renunciado al pudor de las apariencias.
Acabo de leer que una pandilla de latinoamericanos, entre los que hay dos cubanos, fueron sorprendidos estafándole al Medicare 100 millones de dólares.
Desde el 2005, la oficina de la Fiscalía Estatal en Miami ha acusado a unos 800 personas sospechosas de haber presentado un total de $2,000 millones en reclamaciones falsas, lo que equivale a una tercera parte de todos los casos de fraude al Medicare que se han encausado a nivel nacional. De esos 800 acusados, cerca de 60 son fugitivos que huyeron a Cuba, América Latina y Europa.
Ahora, los dos cubanos implicados en esta estafa, Orlín Tamayo Quiñónez y Juan Carralero, fueron a refugiarse en La Habana.
La latinoamericanidad suele avergonzar. Y, frecuentemente, la cubanidad avergüenza más.
Por eso reverencio la vieja sabiduría del refranero popular, con una pequeña variante actualizada: “El latinoamericano, aunque lo vistan de seda, mono se queda”.

martes, junio 23, 2009

Fidel, mi clon está contigo

Parece que Cuba terminará pareciéndose a sus dirigentes político.
Como hoy el Comité Central del Partido Comunista Cubano tiene un promedio de edad sobre los 75 años, la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) han pronosticado que para el 2025, los cubanos mayores de 60 años pasarán de 2.9 millones y seremos el país más envejecido de América Latina.
En realidad, la revolución nos ha enseñado que somos un pueblo de records mundiales. Pues ese es uno, real y tangible.
Pero además, nuestro desarrollo es tal que Cuba, que tenía 11.24 millones de habitantes al terminar 2008, habrá perdido 100 mil para el 2025 y estará por debajo de los 11 millones en el 2032, un continuo y acelerado decrecimiento de la población motivado porque las cubanas no quieren parir ("¿Un muchacho?, ¿y dónde lo voy a meter?") y porque los sillines de las bicicletas, de tanto amasar la próstata pedaleando desde Marianao hasta Guanabacoa, han esterilizado a los hombres. Un índice que nos equipara, ¡por fin!, con el primer mundo.
Los miles de legrados por cada jornada de trabajo en las maternidades de la Isla, lo único que se da abundante y gratis en la economía cubana; el riesgoso proceso de alimentar un niño y los impétigos que los mata desde el salón de partos, son parte de esta realidad del declive.
Es decir, que cada vez seremos menos hasta la desaparición total cuando los arqueólogos rescaten cubanos que andan huyendo por el mundo para reiniciar la cría nacional en el devastado territorio de la Isla.
Y como Cuba es un país de slongans, los Castro también han planeado sus mensajes revolucionarios: “Nuestro ADN donde sea, como sea y para lo que sea, Comandante en jefe, ordene”; o, dado el caso, “Fidel, mi clon está contigo”.

jueves, junio 04, 2009

“El que mucho habla, mucho yerra”

El apresurado y efectista cierre de las cárceles en Guantánamo; la derrota paradigmática de EEUU en la reunión de la OEA, en Honduras; la torpeza en el ataque a los métodos de interrogación usados por la CIA con los terroristas presos y la investigación sobre su autorización; la exagerada presencia pública y ante los medios; la dudosa capacidad de solucionar el sistema de salud de EEUU; la flaqueante posición frente al problema cubano; la conducta personal durante la pasada Cumbre de Las Américas.
Son sólo 4 meses para ese record de torpezas que ahora toma un matiz “peligroso” con el discurso de Barack Obama en El Cairo, en el que evidenció una fuerte contradicción con las posiciones israelitas en beneficio de los palestinos, utilizando términos como “resistencia” para definir la guerra emprendida por Hamas; utilizando citas de “El Sagrado Corán” y definiendo el texto musulmán con el mismo adjetivo que utilizan sus fanáticos seguidores, y asegurando que “la situación de los palestinos es intolerable”, lo que inclinó la balanza oficial estadounidense hacia una de las dos mitades del problema, sin profundidad en la afirmación.
Creo que es muy pronto para evidenciar tantos descuidos. El discurso de Obama en El Cairo anuncia una postura distante de su mayor aliado en la región. Los intereses estadounidenses y el equilibrio de la zona comienzan a estar en peligro mayor. El distanciamiento aparente y las contradicciones entre Israel y EEUU serían un impulso inusitado a las ofensivas de Hamas.
Un refrán sabio y popular dice que “el pez muere por la boca”. Creo que el presidente de EEUU corre el peligro de morir como el pez: Habla demasiado.