Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



viernes, abril 13, 2012

Las 3 caras de Juan Manuel Santos

América Latina no ha logrado superara la mayoría de sus índices de crecimiento humano. Recientemente, cinco países latinoamericanos fueron colocados entre los 10 primeros lugares de las naciones más corruptas del planeta. Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina. En el lugar 11 está Cuba, donde su población hace medio siglo que sobrevive gracias al absoluto nivel de corrupción en todos los niveles, sólo que las estadísticas cubanas se han convertido en las menos creíbles del hemisferio.
La Cumbre de las Américas, inaugurada en Cartagena de India, en Colombia, no ha hecho mención a estos datos. Tampoco ha sugerido la celebración de un plebiscito entre los habitantes de Las Malvinas para conocer su decisión como pueblo legítimo de esas islas, a propósito de tantos discurso sobre el respeto a la autonomía de los pueblos que se están escuchando en esta cita regional.
Evo Morales, el presidente boliviano, respaldó la pertenencia de Las Malvinas a Argentina, pero ¿sobre qué bases?, ¿acaso sobre el respaldo al interés oficial del gobierno argentino? Evo obvió la decisión de los “malvinos”, sus intereses, sus deseos, sus decisiones.
Otra cosa es la participación de Cuba en un cónclave regional organizado por la OEA, de la que Cuba fue expulsada por los mismos motivos que definen hoy al gobierno imperante en la isla. Las razones son tan evidentes que esos coros latinoamericano a favor de la participación de Cuba solo se explican con el resultado de la encuesta global de la que hicimos mención en el primer párrafo.
Esta mañana leí una encuesta en la que pedía que decidieran si Colombia era o no hoy en día, líder en la región. Creo que lo fue cuando el gobierno de Alvaro Uribe, a pesar de la irregularidades, pero el actual mandatario, Juan Manuel Santos, ha dejado caer esa bandera aliándose con tibieza cuestionable y penosa sumisión, a las peores causas regionales.
Su viaje pasado a Cuba lo vi justificado, como anfitrión de esta Cumbre, Santos debía atajar la crisis que se avecinaba con la participación o no de La Habana. Pero es inexplicable su entrevista a la tv colombiana, en la que dice “basta de hipocresías” refiriéndose a la negación de EEUU de invitar a Cuba.
Veamos. Hipocresía se define como “el fingimiento de sentimientos, ideas y cualidades, generalmente positivos, contrarios a los que se experimentan”. Entonces la negativa de EEUU no es hipócrita en lo absoluto. Sino que responde con lealtad al comportamiento político sostenido de esa nación.
Por el contrario, Santos, quien fue un admirado ministro de Defensa del gobierno de Alvaro Uribe y compartió con este su visión regional, sí puede ser definido como un hipócrita, porque la dirección de su gobierno dista de su comportamiento manifiesto en su pasada gestión ministerial y, conocedor de la realidad cubana, es hipócrita al disimular con alevosía la tiranía de La Habana, queriendo que se integre a la comunión de las naciones “democráticas” de Latinoamérica.
Lo franco y solidario de Santos, para definirse como presidente de un país con aspiraciones de liderato regional, sería abogar por la democracia en Cuba, por el derecho de ese pueblo a vivir en libertad, en respeto a los derechos y a la integridad, en vez de ser apaleado por expresar sus opiniones, encarcelado por ser consecuentes con sus deseos y aspiraciones legítimas.
Las mismas que Santos se ve obligado a garantizarle a su pueblo, acosado por una narco guerrilla protegida militar y económicamente, por la dictadura cubana.

miércoles, abril 11, 2012

Ni con el pétalo de una rosa

(A propósito de la polémica entre C.A. Montaner y A. Muller sobre Vaticano Inn)

Presumo, por experiencia vivida, lo que es un argumento limitado, que las religiones están basadas en un camino que transita entre lo absoluto a la intolerancia. A favor o en contra. No hay matices. En eso pesa la fe, que explica todo con total convicción sin tener en cuenta la razón humana, la reflexión ni el análisis.
Dicen, y esta experiencia de Carlos Alberto Montaner en su artículo Vaticano Inn. (ver todo en http://www.elblogdemontaner.com/) lo confirma, que la polémica sobre religiones suele ser un dialogo entre sordos.
Yo, que ya festejé compartiendo con amigos la lógica y razonada visión empresarial de la iglesia (de la institución, reitero) que cuenta Montaner, recibo como excesivamente apasionada la respuesta que le hace Alberto Muller.
En su respuesta, a Muller lo condiciona su fe, la razón no pesa. Ni tan siquiera el ejercicio de la inteligencia, facultad que a Alberto Muller le sobre, lo tiene demostrado con sus columnas periodísticas. Pero es que, más allá del conflicto que pudiera generar su pensamiento, hay una respuesta acodada en la fe, sin margen para el cuestionamiento, ni tan siquiera para la dudosa curiosidad, un dogma impuesto bajo la amenaza doctrinal de que su falta trae consigo un castigo eterno y divino.
El ejemplo de Teilhard de Chardin, que le cita Montaner a Muller en su conta-respuesta, es apenas un ejemplo sacado con pinzas, de la larga historia de hogueras y excomulgaciones de la iglesia católica, lo que pone en duda su divina iluminación sobrehumana y certifica sus intereses terrenales en mantener el poder y el lucro.
Y ese terror de las religiones ha sido su arma histórica para la supervivencia a lo largo de los siglos, en contubernio con imperios, monarquías, tiranías, conquistadores, pensamientos racionales y poderes de todo tipo, sin cuestionarse el compromiso moral (y cristiano) que ha implicado.
¿Pone en dudas ese análisis de Montaner la tarea benefactora de la iglesia en tierras de gente desposeídas, hambrunas y epidemias? ¿Los sacrificios sobrehumanos de los misioneros, la instrucción de los jesuitas? No. Ya se ha encargado Montaner de reiterarlo en “Con la iglesia hemos topado”. Pero esa verdad no excluye su derecho a poner el dedo sobre la sangrante llaga que no perite disimulos, de una institución que no ha tenido remordimientos en comulgar con Mussolini para afianzarse en el territorio que delimita contranatura, la nación católica.
La iglesia cubana misma ha explicado, coralmente con los voceros del Vaticano, el carácter gubernamental (oficial) de la visita del Papa a México y Cuba. “El Vaticano es un Estado”, argumentaron textualmente. Y el discurso del Papa en Cuba no ha ido más allá de lo que pudiera insinuar de soslayo un mandatario de cualquier país que visita una nación acosada por una tiranía, que habla atado a la diplomacia. Darle otra connotación es, acaso, un exceso de entusiasmo. Leer entrelíneas es un ejercicio meramente intelectual.
No sé, entonces, cómo puede cuestionársele a Montaner su legítimo derecho al análisis sobre un Estado del planeta, basado en fundamentos empresariales. Mucho más cuando la fe, que no es una condición obligada, no pesa en la libertad de la razón. 
El Vaticano es un país terrenal, no divino, presidido por un Papa en vez de por un Presidente, un Primer Ministro o un General. Sin esas alternativas de la nominación, todo el resto funciona igual.


(NOTA.- EN http://albertomuller.net/noticias/aclaracion-a-montaner-por-con-la-iglesia-hemos-topado/, Muller creo que pone punto final a la polémica en una elegante nota democrática y tolerante.)

martes, marzo 27, 2012

Ismael Diego, otra vez contra la estirpe de los Diego en Cuba


El hijo de Rapi Diego, el joven Ismael de Diego, desapareció en La Habana sin dejar señales. Fue esta mañana cuando iba a comprar cigarrillos.
Ismael, con 33 años de edad, dejó la cocina encendida, el café a medio hacer. Eran las 8 y 30 de la mañana cuando salió sin regresar.
Su prima clama preocupada. “La visita del Papa se lo ha llevado”, dice, pero ella sabe que no se fue al cielo del Señor, sino, posiblemente, a una mazmorra de la Seguridad del Estado, la policía política cubana que ha desatado una furiosa persecución a los desafectos de la dictadura, metiéndolos en los rincones sombríos de las tétrica policía revolucionaria.
“No sabemos nada de él, mi familia ha ido a las estaciones de policía y cuerpos de guardia en los hospitales, pero nada”, escribe su prima María José de Diego.
Ismael estudió música y pintura en Cuba; cursó un año en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños; ha participado en talleres de edición fotográfica en Cuba y, en México, ha cursado estudios de foto fija.
Lo tuve, cuando él era un niño, jugando casi todos los días en la escalera a la entrada de mi edificio. Ahora es un hombre rebelde, contestatario, suele publicar en Internet textos muy críticos con la dictadura cubana, mantiene una cercana vinculación con conocidos críticos del gobierno tiránico de los Castro que se manifiestan con la música, el arte, la pintura. Ismael carga con el estigma de los Diego, su abuelo poeta eclipsado oficialmente por su fe cristiana, su padre Rapi y su tío Lichy, que vivieron en México hasta sus muertes.
De los Diego tiene también la capacidad creadora.
Ahora ha desaparecido, nadie sabe de él, no hay información. Nadie responde.
¿La represión del gobierno lo ha incluido entre los cientos de encarcelados por motivo de la visita del Papa a Cuba?
Su familia, su prima María José, su tía Fefé, una familia que honra la cultura cubana, pide un clamor colectivo por el regreso de Ismael. 

viernes, marzo 23, 2012

El Papa en Cuba: Dios y el diablo en la tierra del sol

A nadie le sorprendió ver al cardenal de Managua sentado en el altar mayor de la política nicaragüense cuando Daniel Ortega retomó la presidencia. A la iglesia de Nicaragua la estamos viendo siempre confirmando a los dictadores desde Anastasio Somoza hasta hoy.
Lo hizo en Argentina, en Chile. En Latinoamérica ha sido casi tradición desde Cristóbal Colón. No se por qué, pero así ha sido salvo grandes excepciones individuales, no de la iglesia cólica, apostólica y romana como institución.
Fijemos que el Papa no es Dios, que el Vaticano no es el cielo y que los templos no son de la paz divina, sencillez y caridad.
Todavía recuerdo el Noticiero ICAIC mostrando al comandante Ramiro Valdés entrando a la iglesia de San Francisco para atrapar a Angel Betancourt, tras su frustrado intento de desviar un avión hacia La Florida en 1966. Ramiro y su segundón, José Abrahantes, entraron al templo ignorando al Padre Miguel Loredo, y atraparon a Betancourt en un “curioso y dudoso” caso de piratería aérea.
No nos asombremos entonces de que el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, comulgue festivamente con Raúl Castro y se haya negado a recibir a Las Damas de Blanco; de que haya llamado a la policía política cubana para que desalojara a los opositores refugiados en una iglesia, y de que haya ignorado a las fuerzas opositoras pacíficas cubanas que reclaman un espacio legítimo ante la visita papal.
No creo que exista una sola razón vertical para alinearse a la defensa de este hombre. Ni religiosa, ni humana, ni patriótica. No desde el escenario terrenal, ni del celestial. No hay que traicionar a la iglesia para condenar la posición irresponsable y alevosa de este siniestro personaje que ostenta el poder eclesiástico en la Isla, capaz de sonreír mientras profesa los más atrevidos cinismos.
Ni tampoco hagamos escándalos por la visita del Papa a Cuba. Su negativa a recibir a los perseguidos políticos, a los agredidos opositores, a los siervos de una iglesia que, como institución, le da las espaldas declarando sin tapujos que no tienen un minuto para escucharlos y apoyarlos, contrasta con su disposición incondicional a entrevistarse con Fidel Castro, el viejo dictador que ha sido excomulgado por Roma.
Ya sucedió cuando la pasada visita de Juan Pablo II en 1998. Una visita que sólo se justificó en una frase burlada por la realidad: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Pues bien, no sucedió.
Ahora, ante la repulsa internacional por su cómplice viaje a la Isla, el secretario del Estado Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, ha asegurado que la visita de Benedicto XVI "ayudará al proceso hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y de actividad”.
¿Cuáles espacios? Los genuflexos con el poder tiránico de Cuba o los caritativos con la pobre población católica de apenas un 10% de la población. ¿De qué democracia habla Bertone cuando el Papa y su lacayo habanero comienzan por negarle todo derecho a la disidencia?
Seremos testigos del final infeliz de este viaje del Papa, confirmando que la libertad de Cuba no pasa por el reclamo a la iglesia, quizás a Dios, pero no a sus legiones de súbditos desprestigiados. Quizás pase por la solidaridad de esos sacerdotes y misioneros que, en calidad de hombres, se suman al recamo de los derechos y las libertades para las que fuimos creados, pero no a una institución que cada día, durante más de XX siglos, nos ha ido decepcionando más y más.

domingo, enero 29, 2012

Saladrigas se sube de nuevo al tren de los cambios

No es primera vez que lo leo y me hace pensar en lo mismo, que Carlos Saladrigas hierra al segmentar la realidad y tomar solo la porción que le interesa, dejando fuera tantas cosas fundamentales que no se solucionan con permisos para poner negocios, y que diseñan un camino hacia la libertad con demasiado obstáculos como para llegar a serlo.
Partir del púlpito católico cubano no me parece una buena idea. Es lo primero. Lo otro es declarar que no se ha reunido en La Habana con representantes del gobierno deja la sensación de que está “tirándole piedras al Morro”, clamando contra la invisibilidad y, a la vez, ignorando a quienes en Cuba llevan el peso de la batalla y que, más que su pasado Peter Pan, se conocen al dedillo una realidad compleja que no se resuelve con mil cafeterías de esquina en manos de los cuentapropistas.
El problema de Cuba en estos cincuenta y pico de años no se puede abstraer de la política, sobre todo en un sistema en el que todo esta primado por ella. Si la economía ha sido secundaria en este medio siglo porque todo se subordina a la política, no puede pretender, creo yo, afrontar el dilema justo desde la perspectiva secundaria de la economía. Porque el problema del gobierno cubano no es económico, por muchos discursos de Raúl Castro que me contradigan, sino político.
Puede que para Saladrigas la economía sea primario, para él lo es indiscutiblemente, pero ha pecado de soslayar el resto de los factores que sí son fundamentales para alanzar cualquier cambio en el país, que es lo político y lo social.  A Saladrigas no le importan mucho las libertades siempre que no sea la económica, pero es que la economía es consecuencia de la existencia, no al revés, y él ha evitado tratar los temas humanos que aplastan al cubano de a pie.
Otra cosa es esa insistencia, que me suena inconsecuente, sobre la reconciliación. Primero deberíamos definir de qué se trata esa reconciliación entre los cubanos. Bajo mi punto de vista, no hay divergencias. Yo, que no soy Peter Pan sino que viví en Cuba hasta 1996, nunca experimenté esa división moral, ideológica y emotiva entre cubanos, bajo mi experiencia no existe. No hay que reconciliar nada entre cubanos. Saladrigas no es enemigo irreconciliable de su vecino, su primo, su tío, su viejo amigo del barrio que dejó en Cuba, Saladrigas es enemigo irreconciliable para el gobierno cubano, y eso no se dialoga con gente común, sino con aquel gobierno que comienza por, ni tan siquiera, recibirlo en casa.
Exitoso empresario, se ha empeñado quizás en transportar su experiencia de negocios al dilema cubano. Hay otras realidades concretas que aliviar primero y quizás se lo pudieran contar en La Habana los disidentes, los grupos de oposición, la gente que sufre esas presiones día a día. Pero Saladrigas parece que no trató de dialogar con ellos, sino con los sordos estratos del poder que lo ignoran. Y de paso con una iglesia católica profundamente cuestionada en la Isla.
Su visión está limitada, sus fuentes son tendenciosas, sus parámetros prejuiciados. Sin querer pecar de extremos, cosa que no me gusta pero que tampoco me importa, la solución cubana está por cambiar, no con pequeñas libertades económicas limitadas, sino lo sustancial. Es un problema de ideologías y, por ende, de política. Si no existe una plataforma conceptual, racional para desarrollar espacios económicos, no se puede construir en el aire. La autopista es demasiado resbalosa, insegura, alevosa. A no ser que Saladrigas opte por un remedo criollo del tergiversado sistema chino, notable por su enriquecimiento bajo preceptos alevosos como un paisaje aterrador a tres kilómetros fuera de Pekín y un acoso sin tregua a la dignidad y las libertades humanas.
Yo, personalmente, no quiero eso para Cuba. Tampoco me entusiasma ponerle mi otra mejilla a la dictadura cubana. Para intentar cualquier cambio real hay que empezar por lograr que salgan del poder los responsables del horror nacional. A quien Saladrigas debería pedirle montarse el tren de los cambios es a ellos y no a una diáspora (para mi exilio) apartada por la “revolución” de sus derechos de patria, expulsada de su tierra y privada de todo en Cuba, con la fuerza de los fusiles.

sábado, diciembre 03, 2011

CELAC, ni a la tercera va la vencida

La cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) nació con un error de origen. Si en su Declaración de Caracas coinciden en la defensa de los Derechos Humanos, ¿cómo se explica que la troica que la preside incluya al gobernante cubano Raúl Castro?
Otro problema es el nombre. América Latina puede llamarse Latinoamérica o América Latina, pero no Latino América, por lo que la sigla de CELAC es una confusión lingüística.
Un avispado amigo ha dicho que “Durante toda la historia, quienes han querido avanzar se han buscado un aliado poderoso, en América Latina los países pobres le piden ayuda a los más pobres, por eso el futuro se ve claritico”. Esto lo parece confirmar el poco entusiasmo mostrado de la presidente brasileña, el gigante económico latinoamericano, y su partida antes de hora de fórum regional. José Antonio Simoes, subsecretario de Brasil para Asuntos de América del Sur y el Caribe, dijo, "Tenemos que dejar primero funcionar el organismo (la CELAC) por algún tiempo".
El interés sugerido por Brasil, Colombia y Argentina de reducir las importaciones de fuera de América Latina para evitar futuros sobresaltos, comienza por ser un freno al pleno desarrollo de las economías latinoamericanas. Los grandes inversionistas, se decir, compradores, están en las primeras economías y el intercambio al estilo primitivo en pleno siglo XXI es un quimera que naufraga entre el romanticismo y la ignorancia.
Desde la Tricontinental de los años 60 hasta hoy, más de medio centenar de intentos de comunión latinoamericana se han frustrados, unos políticos, otros económicos. Creo que el denominador común de los fracasos es que ninguno ha aglutinado verdaderos intereses regionales porque han estado cruzados por la manipulación política. Este es un remake de sus antecesores. Incluir el caso del embargo de EEUU a Cuba y hablar de democracia y derechos humanos con la inclusión de, por ejemplo, Daniel Ortega, es un motivo sustancial para juzgar esta cumbre de un circo de intereses ni siquiera peligrosos para la estabilidad de la región, porque por diverso, irreverente, irreconciliable y tramposo no será capaz de confundir a nadie.
Citas como la de "parece que es una crisis terminal, estructural del capitalismo y siento que estamos reunidos en un buen momento para debatir, para analizar y proyectar la gran unidad de los países de América sin Estado Unidos, para poder liberar a nuestros pueblos", dicha por el insigne Evo Morales, desnudan la verdadera naturaleza de un fórum mediado por el odio.

domingo, noviembre 27, 2011

Latinos en el vórtice político nacional


Se ha comprobado que un graduado superior de la India tardaría alrededor de 70 años para lograr una visa de inmigrante legal en los EEUU.
Pocos países del mundo tienen reglas tan imposibles de cumplir y tardanzas tan prolongadas para quien pretenda inmigrar y el resultado ha sido uno: la inmigración ilegal.
EEUU se pavonea exhibiendo su grandeza mundial, se autodenomina tierra de las oportunidades y se regodea en su historia hecha a base de olas migratorias. ¿Por qué colocar entonces la inmigración legal como una quimera imposible de alcanzar? La causa de los 11 millones de indocumentados en tierras norteamericanas está en esa madeja que ellos mismos se han tejido mostrando y escondiendo su piñata de la prosperidad, un juego cruel que han sostenido sus políticos más radicales.
Ahora los republicanos tienen una papa caliente en sus manos. Uno de sus punteros en esta campaña para las elecciones primarias, el gobernador de Texas, Rick Perry, sólo bastó que apoyara el DREAM Act para que bajara a un cuarto lugar en las encuestas. El líder hoy es Newt Gingrich, quien apunta a una suerte de solución para los ilegales apoyándose en que su partido es el partido de la familia y no puede pretender separar familias de inmigrantes que han permanecido hasta por un cuarto de siglo en el país, y resaltando la imposibilidad de deportar tantos millones de ilegales por el costo y la deshumanización que implica.
Gingrich tiene un antecedente a considerar: El apoyó a la amnistía que dispuso Ronald Reagan. Pero esa actitud le podría poner en riesgo la simpatía de los votantes republicanos en las primarias aunque la haría ganar la decisión de los latinos.
Su más cercano contrincante, Mitt Romney, ha actuado en sentido contrario. Aunque siempre mantuvo una postura política que coqueteaba con la inmigración latina, hasta el punto de apoyar la propuesta de reforma McCain-Kennedy, ahora se muestra como radical de línea dura negándose a reformas, acuerdos, perdones migratorios y proponiendo una cruel política de “Eliminar los Imanes” tendente a que los ilegales decidan regresar por ellos mismos a sus países de tan perseguidos, discriminados y atados de manos, esperanza y  pies que estarían en EEUU.
Podría ser una estrategia de doble filo. Romney pudiera estar radicalizando su postura anti-inmigrante para las primarias con el fin de revertir su propia posición después y ganarse el voto latino con vista a las elecciones presidenciales.
Lo cierto es que nunca antes como ahora, la población latina está en el vórtice del desempeño político estadounidense. Hoy, como nunca antes, tiene más fuerza, empuje y desempeño social y un peso determinante en el acontecer nacional. Ya pasó con los afronorteamericanos. Pienso que es una realidad irreversible que obligará a encontrar la solución.

sábado, noviembre 26, 2011

Remake de Dios en La Habana

Ahora nos queda la nueva visita del Papa a Cuba en 2012, que podría ser una útil toalla tirada al ring del perdedor cuando ya ni España será un aliado en la contienda cubana. Lo del PSOE fue lo habitual, y sucede como con la mayoría de los demócratas en EEUU, que acaban huyendo por la puerta del fondo y dejado un marabuzal incorregible por años.
Pero la iglesia, si en algo es experimentada, es en ese histórico “floting”, como el corcho en todas las aguas. Fue penoso ver al cardenal de Nicaragua sentado a la izquierda de Daniel Ortega durante la última toma de posesión  en Managua, aprobando el respaldo eclesiástico al violador  (en todos los sentidos).
La visita de Juan Pablo II a Cuba terminó en una tomadura de pelo al Vaticano. En la Plaza de la Revolución acuñaron una frase lapidaria y con eso engañaron a medio mundo. Todavía hay quien repite aquello de “que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, una tontera tal que hasta al gobierno cubano le vino como anillo al dedo.
Ahora le toca el turno a Ratzinger, este alemán de dudosos antecedentes. Esperemos que su papelazo en La Habana sea menos grave, aunque sea menos dañino para el dolor nacional que el causado por su representante en la Isla, Jaime Ortega. Segundas partes nunca fueron buenas y si el original fue fatal, ¿qué nos ha de esperar? Dios nos coja confesados.

sábado, octubre 15, 2011

Laura Pollán. Cronología de un crimen

Sé que "morir por la Patria es vivir", entonces
¿por qué a tan pocos les interesa la vida?
 Angel Santiesteban

Cuatro días después de que las turbas castristas la acorralaran en la puerta de su casa, la empujaran y la atropellaran tumultuosamente, Laura Pollán, la líder del movimiento de resistencia pacífica Damas de Blanco en Cuba, entró gravemente enferma al hospital Calixto García de La Habana. El extraño diagnóstico le dictó, de repente, extraños virus, desde un raro dengue 4, una infección respiratoria propia de niños pequeños, agudización de su diabetes que mantenía siempre absolutamente controlada hasta, finalmente, en apenas una semana, un paro cardiaco.
Desde antes de su muerte, ocurrida cerca de las 9 de la noche del viernes14 de octubre, Laura estuvo vigilada y aislada por la policía política. Cuando murió, el régimen se llevó su cadáver impidiendo que lo acompañaran en la ambulancia, sus familiares, incluyendo su esposo. Tras ser llevada, pocas horas después a la funeraria de la calle Infanta, fijaron su cremación para las 3 de la madrugada. En la mañana del próximo día (sábado 15), nadie conocía del destino de sus cenizas. Con ello terminó cualquier vestigio de un crimen posible.
En todo el país, la Seguridad del Estado prohibió la asistencia de los demás opositores y del resto de las Damas de Blanco al velatorio de Laura. Sólo unos pocos familiares allegados pudieron acompañarla el cortísimo tiempo en que su cadáver estuvo en la funeraria antes de la apurada cremación del cuerpo, por determinación inconsulta del Gobierno.
La conducta de las autoridades cubanas hace presumir el crimen. Todo parece indicar que aquel día del atropello en la puerta de su casa, a Laura Pollán le fueron inoculados los virus que la llevaron a la muerte.
El método no es novedosos. Desde la antigua URSS, fue utilizado por los regímenes comunistas para quitarse estorbos políticos. Ahora ha renacido en La Habana de Raúl Castro, luego de ser una práctica continuada dentro de las cárceles en el presidio político y de conciencia cubanos.
No hay pruebas, evidencias, investigaciones, autopsias posibles. Nada. El hermetismo revolucionario es parte fundamental en el jugo de las mentiras, los crímenes y las trampas del gobierno cubano. La otra parte, es la debilidad moral de gobiernos cómplices, de artistas cómplices, de simpatizantes inescrupulosos y tontos. Y de tantos cubanos que van a rendirle pleitesía al régimen de La Habana, disfrazados de turistas neutrales, apolíticos, indolentes. La escoria histórica de la nación cubana.
Apenas comienzan las sospechas. Han pasado sólo 14 horas desde que Laura murió.  Es necesario generar un boicot moral al criminal gobierno cubano. Exigirle declaraciones éticas a esos artistas hollywoodenses, músicos y literatos que siguen aliados a la dictadura de Cuba. Reclamarle a los gobiernos e instituciones internacionales respuestas contundentes, a la Comunidad Europea, al vacilante gobierno de EEUU, a las personalidades culturales, política científicas del mundo que son voz y conciencia de la humanidad.
O resignarnos a que nos maten más valientes y dignos cubanos, uno a uno, respaldados por el silencio, la indolencia y la complicidad de tantos.

martes, septiembre 06, 2011

La mujer del coronel: Sexo y revolución entre la cama y Angola



Al final de la novela, Nilda “sólo sentía unos ardientes deseos de escapar de aquel lugar, de aquella isla, de su propia vida”. La novela La mujer del coronel, recorre 231 páginas para llegar a esta conclusión, sólo que el tránsito es otro, un modo distinto que Carlos Alberto Montaner ha buscado para reafirma una conclusión que la literatura cubana desde todas las fronteras, se ha ocupado de repetir. Y es que, para quienes vivimos la experiencia revolucionaria por 20, 30, 50 años, al final no ha habido resumen mejor que un “largo y tortuoso camino” hacia la escapatoria. No se a dónde, pero al cubano lo cruza siempre la misma incertidumbre del prófugo.
Ahora, en la más reciente novela de Montaner, la experiencia sexual es el leitmotiv para llegar a semejante conclusión común.
Leí La mujer del coronel con curiosidad triple. Una, las opiniones centradas en las descripciones asustadizas de una sexualidad inusual; otra, los antecedentes de la bibliografía activa de Montaner, siempre llena de lógicas aplastantes y, finalmente, esa avidez literaria que padezco. Confieso que por una de estas tres razones, o por dos o por las tres, la lectura me resultó cautivante.
Pero el argumento se resume en aún menos espacio. Desde el inicio y la llegada del coronel a La Habana, salta a las seis últimas páginas con la entrada de Arturo a su casa y el encuentro con su mujer (edición Alfaguara, 2011). Esa es, en síntesis, la historia. Un cuadro concreto y real de la vigilancia que la inteligencia cubana tiene sobre la sexualidad y la intimidad de sus miembros más importantes, en busca de preservar esa moral mojigata del Partido Comunista, integrado por falsos semidioses intachables y dueño de hipócritas familias felices. Un montaje teatral y falso como mismo es de teatral y falsa la revolución cubana.
Todo lo demás en La mujer del coronel, es escenografía. Por eso, lo que más disfruté no ha sido la historia central en sí, sino esa armazón literaria tan rococó, en la que Montaner exhibe una investigación cuidadosa de las curiosidades sexuales en la cultura de la humanidad.
Ha habido, como preparación para la novela, una cuidadosa y pormenorizada búsqueda de insólitas costumbres y tradiciones eróticas de culturas antiguas y lejanas, que a veces me hizo recordar aquellos años en que leí La Rama Dorada. Y a su vez, insiste en esta literatura de alcoba, que desde Elogio de la madrastra, de Vargas Llosa, fundó un nuevo género que le robó espacio a la pornografía, edulcorándola con el buen ejercicio literario, la elegancia y el riesgo de transitar por el filo de la navaja con una propuesta cultural desinhibida.
Otros de los atributos obligados de La mujer del coronel, ha sido su tratamiento narrativo. Carlos Alberto logra transitar de una a otra persona narrativa sin altibajos ni sorpresas, de modo casi imperceptible para el lector. De pronto, uno lee con la conciencia del narrador omnipresente para encontrarse que, desde hace párrafos atrás, habla en primera persona.  Ha sido un ardid habilidoso del autor que te coloca en varios planos de la historia, frente y tras el espejo, permitiéndonos asumir una lectura total del conflicto de los personajes.
Hay quienes se han escandalizado con los detalles con que, con calma de relojero, Montaner describe los encuentros sexuales entre Nilda y Martinelli (Sherzada y su Sultán), sin embargo, no es el detalle real de la batalla sexual entre el profesor italiano y la cubana infiel, sino la elaborada fantasía epistolar que revive un arte narrativo vigente en varias culturas de la humanidad, desde el Kama Sutra hasta hoy. No son las cartas del Sultán el cuento exacto de sus encuentros sexuales, sino la reelaboración de fuertes y crudas sesiones de sexo recostadas en informaciones cultural que se replican en esta novela para explicar la complejidad del personaje de Nilda frente a su realidad en Cuba como psicóloga, como individuo y como esposa del coronel internacionalista.
La mujer de coronel es una excelente novela. Es, además, una mirada original a otro doloroso conflicto cubano y una exploración literaria a la novela erótica desde la óptica frustrante de la revolución. 

lunes, agosto 29, 2011

Carta abierta de Pablo Milanés a Edmundo García


(Tomado de"Caféfuerte") El cantautor cubano Pablo Milanés, de visita en Miami, ha decidido responder con esta carta abierta a un artículo publicado la semana pasada por el comentarista Edmundo García, en el cual cuestionaba el comportamiento del artista y sus declaraciones a la prensa en Estados Unidos. A continuación, las reflexiones de Milanés en respuesta al conductor del programa radial “La Tarde se Mueve” en Miami.
(En respuesta a su artículo del 26 de agosto de 2011)

Edmundo,
Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.
En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:
1. Pelo ralo
2. Baja estatura y canijo
3. Cara pálida
4. Barba por parroquia
5. Manos blandas, húmedas y frías
6. Mirar huido
7. Voz atiplada
8. Pijo flácido y doméstico
9. Avaricia
Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.
Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; coges a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.
Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.
Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.
A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.
Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.
También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.
Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.
Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.
Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.
En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.
Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.
Pablo Milanés

Miami, 29 de agosto de 2011

Pablo en Miami: “piedras para el más chiquito”


La policía de Miami ha dado, según dijo Oscar Haza esta mañana, la cifra de 3000 a 3500 asistentes al AA Arenas para disfrutar del concierto de Pablo Milanés. La cifra es muy baja y parece que su presentación resultó un negocio fallido para Hugo Cancio, el productor que lo trajo a Miami, cuando este enorme escenario ha sido capaz de meter más de 17 mil asistentes en conciertos como los de Shakira, Luis Miguel, Juan Luis Guerra, etc.
Pero artísticamente fue grande, Pablo sabe hacerlo valer. Y su presencia en un escenario miamense ha sembrado un antecedente importante en este dilema bipolar de los cubanos.
El primer resultado es la libertad de los asistentes y de quienes protestaron la presencia del cantautor en la acera de enfrente. En naciones en las que la libertad individual es vital para su prevalencia global, cosas así lo reafirman.
Como reafirman la diferencia tangencial entre la dictadura y la democracia. Son argumentos que permiten confirmar que eso jamás pasará con Cuba en manos de los tiranos, echando por tierra de inicio, el ardid del “intercambio cultural” que se define como un “intercambio unilateral”.
Lo saben asistentes y protestantes, lo saben Pablo y sus músicos, y lo sabe Hugo Cancio, que opera entre productor artístico y mercenario de una política dudosa en la que se le tienden puentes de flores a cambio de que los Castro agudicen sus golpizas.
Sin embargo, las declaraciones de Pablo Milanés y su concierto, en el que apenas habló sino para elogiar a Miami y a su comunidad cubana, y solo cantó canciones de temas amorosos y humanos, demostraron un ajuste importante de su credo y su actitud, tal como ha sucedido con generales, agentes de la seguridad, esbirros, chivato y altos funcionarios de la revolución cubana que han pedido asilo en EEUU y se han cambiado de bando en apenas un par de horas y ahora desayunan en el Versailles de la calle 8, junto a los veteranos de Girón y las figuras de la contrarrevolución, en plena comunión, demostrando que la “mafia de Miami¨, como gustan llamar en Cuba a este exilio, es más bien un ejemplo de tolerancia y olvido, de reconciliación y convivencia civilizada.
¿Por qué no a Pablo? Tolerar con respeto  a Pablo en Miami abre el camino para otros miles de temerosos de dar el salto en Cuba. No hay riesgo de hacerlo para los artistas, como no lo hubo para el militar o el agente secreto cubano que se quedaron en el exilio. Aquí la cuestión es sumar a esta causa vital de los cubanos en contra de la dictadura. Adjudicarnos ejemplos, ideas y comportamientos mejores.
Yo no fui al concierto, tampoco a agitar carteles en la acera de enfrente. Fue mi decisión y quienes asistieron esa noche al AA Arenas o a las protestas contra Pablo, también ejercieron su derecho y tienen mi respeto. Mi furia está guardada para los dictadores. No me gusta, como decían en mi infancia, “coger piedras para el más chiquito”.

viernes, julio 22, 2011

Allende: más versiones fabularias sobre su muerte

Fidel dijo en su discurso para explicar la caída de Salvador Allende en La Moneda, que: "el presidente chileno fue herido durante el ataque, pero continuó disparando frente a los agresores hasta que un segundo impacto en el pecho lo derriba y ya moribundo es acribillado a balazos”.
Y Gabriel García Márquez contó en su crónica sobre la caída de Allende aquel día, que: “Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil”.
¡¡¡CUANTAS MENTIRAS!!!!.... que aún continúan.