
La realidad es que eran 20 agentes de la inteligencia cubana, trabajando a favor de la desestabilización y la alarma de EEUU, lo que pudo ocasionar nuevas bajas humanas, gastos y potenciar el estado de terror que ya existía.
Es parte de ejercicio del gobierno de Cuba para infligirle golpes a los EEUU, no importa el momento, el lugar, las circunstancias, que se ha mantenido por casi 10 años.
Dos exfuncionarios del gobierno estadounidense han revelado estos datos y han asegurado que fueron parte de un programa que Cuba desarrolla desde hace años, en sedes diplomáticas de EEUU, visitándola con informaciones falsificadas cada año, que siempre tienen “una milla de ancho y una pulgada de profundidad, sin detalles significativos en ninguna categoría''.
Con esa estrategia, Cuba presumía tomarle el pulso a la capacidad de respuesta de EEUU y aumentar el estado de sigilo. Pero las secciones de contrainteligencia del FBI y la CIA sospechan que el propósito ha sido penetrar los servicios estadounidenses para detectar cómo habían descubierto a Ana Belén Montes, alta funcionaria del Pentágono que durante años espió para La Habana y que fue sorprendida diez días después del ataque al WTC de Nueva York.
Según EEUU, los agentes cubanos repiten esta acción al menos “una vez por mes” desde que en el 2001 fueron capturados y encarcelados los 5 espías cubanos que hoy mantiene prisión.
La información, que ha sido tomada de los medios estadounidenses, confirma la conducta habitual del gobierno Cuba y su disposición a no disminuir ni en un ápice, al menos reservadamente, su conducta tradicional contra los EEUU. Es un vicio sin el que no pueden sobrevivir.
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