Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



viernes, marzo 07, 2008

Cuando aterroriza el francés


El presidente francés Nicolás Sarkozy advirtió el miércoles a las FARC que si dejan morir a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada hace seis años, no saldrán de la lista de terroristas.
"Hay algo seguro: si Ingrid Betancourt no es liberada en un marco humanitario nunca saldrán de la lista'' de terroristas, dijo el miércoles el mandatario francés en una entrevista con el programa "Primera Línea'' del canal colombiano RCN.
Me asombra que un presidente francés sea capaz de avizorar que las FARC dejarán de ser terroristas con sólo liberar a Ingrid Betancourt. ¿No sabe Sarkozy que hay más de un millar de secuestrados en manos de las FARC con una situación grave como Betancourt y que tienen el mismo derecho a la libertad que ella? ¿Que más de cuatro décadas de terrorismo consistente y continuado, miles de muertos, desplazados, secuestrados, masacrados, niños reclutados por la fuerza, robados, asesinados, violaciones, balones de gas explotados en locales públicos, autos bomba, tráfico de cocaína, poblaciones rurales masacradas son el expediente terrorista de las FARC? ¿Con sólo liberar a Ingrid basta entonces para dejar se definirlos como terroristas?
Estas declaraciones de Sarkozy son un acto de vanidad, autosuficiencia e indolencia que considero muy condenables e inaceptables, muestra del desprecio galo por los auténticamente latinoamericano.
Que liberen a Ingrid Betancourt como a todos los demás, con el mismo derecho y el mismo reclamo mundial. No hay unos secuestrados más secuestrados que otros.

jueves, marzo 06, 2008

Una resolución cantinflera


Cada vez que Correa pasa por Caracas, cambia de opinión. La pataleta chavista lo pone nervioso y se apresura a radicalizar sus posiciones.
Para que Correa haga un gobierno de valor en Ecuador, tiene que soltarse de la sombra de Chávez, porque le prende el paisaje en un dos por tres. A estas alturas del ridículo, Correa debe estar maldiciendo al personaje y diciéndose, “a este tipo hay que cortarle la lengua porque me va a meter en candela”.
Evidentemente, el acuerdo firmado en la OEA no acusa a Colombia ni pone en tela de juicio sus argumentos al no nombrar una comisión revisora sino simplemente turistas que van a los dos lados de la frontera a oír lo que les cuenten que pasó. Un delicioso cantinfleo en el mejor estilo de estos cónclaves internacionales.
Quedan las pruebas de las computadoras sobras las que Insulza, tan insulso siempre, ha insinuado sus dudas porque esos discos duros pueden desatar los demonios de una verdad en la que todos creen, al menos en la intimidad de la almohada, pero que no se atreven a revelar.
Si se prueba la complicidad de esos gobiernos de la izquierda ultraderechista de Latinoamérica, ¿con qué nos vamos a quedar para argumentar odios antiestadounidenses?
Es que para la propaganda general, aliarse a Uribe es acercarse a Bush y eso no se lo perdonarían latinos y europeos, por pura tradición. Entonces es mejor seguir diciendo lo mismo, con tibieza y claroscuros, para parecer idiotas por un lado y no delatarse "uribistas" por el otro.
Yo prefiero aliarme a los colombianos, un pueblo que, cerca del 90%, aplaude el ajusticiamiento del terrorista y traficante Raúl Reyes y apoya a su presidente constitucional. Lo demás es un disparate.
El silencio es las estrategias para ir dejando de un lado la respuesta de Hugo Chávez al conflicto. Nadie, hasta ahora, se ha atrevido a defenderla, ni Correa, que es mucho decir. La mejor ayuda que los chavistas pueden darle a su payaso presidencial, es el disimulo para que se escurra por debajo de la puerta antes de que la verdad le corte de un hachazo la cabeza.

lunes, marzo 03, 2008

La desnudez de los chacales


Moviéndose hasta ahora con el cuidado de un elefante en una cristalería, el presidente ecuatoriano Rafael Correa acaba de echar su cautela por la borda al protagonizar un episodio de poca credibilidad y mucha vergüenza diciendo “digo” donde dijo “Diego” tras una evidente reprenda del venezolano Chávez por el suceso con Colombia y el ajusticiamiento del segundo hombre de las FARC.
Correa sabía lo que había desde que el presidente colombiano Alvaro Uribe lo telefoneó para informarle sobre las acciones del ejército colombiano.
Es más, el campamento de las FARC a 1,800 metros dentro de territorio ecuatoriano, un campamento fijo de permanencia, no era desconocido por Correa, como tampoco desconocía las “vacaciones” que Raúl Reyes pasaba en casa de sus hijos en Quito, ni las acciones de apoyo que su Ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, le brindaba a las FARC en territorio colombiano colocando en las zonas de penetración de la narcoguerrilla colombiana, mandos militares obedientes y cómplices.
Correa mantenía contactos con Manuel Marulanda (Torifijo) y con el mismo Raúl Reyes a través de Larrea para coordinar espacios de distensión, liberación de rehenes (como “el hijo del profesor Moncayo o algo así”, dice un informe sacado de la computadora de Reyes) con la finalidad de aupar su publicidad y la del venezolano Chávez.
Pero el sábado pasado (1 de marzo), Uribe habló con Correa que respondió con comprensión y cautela al saber que tropas y helicópteros colombianos cruzaron la frontera y en tierras de Ecuador, se llevaron el cadáver de Reyes y de un narcoguerrilleros más, junto a todos los archivos y computadoras con informaciones relevantes.
Entonces llegó el show de Hugo Chávez, que a miles y miles de kilómetros del lugar de los hechos, en la frontera contraria (pues Colombia está entre Venezuela a un lado y Ecuador en el otro) movilizó tropas, helicópteros, tanques, lanzó epítetos contra Uribe, habló (otra vez) mal de EEUU y se cogió el lío para él como un chiquillo majadero que no lo dejaron entrar en el juego de pelota.
Ridículo.
Y, por supuesto, regañó a Correa por su pasividad ante los hechos haciendo que el presidente ecuatoriano armara de pronto, sin ton ni son, su titingó. Cerró embajadas, movió tropas, insultó a Uribe, botó al embajador y exigió.
Como para que el circo se completara, el pobre Daniel Ortega desde su Nicaragua (tierra de piñatas y violaciones de menores) alzó su voz, habló de guerra, de Uribe, de EEUU, es decir, de lo mismo, aunque a este tipo de poca monta, peón hasta de su sombra, nadie lo toma en serio.
Una pregunta ha surgido, inquietante por cierto, ¿y cómo es que el boliviano se ha quedado callado? Ya sabemos que Evo Morales no dice nada por él mismo, pero ¿es que tiene demasiada candela encendida dentro de su propio feudo?
Para todo el espectro político y social colombiano, para el pueblo colombiano que hace apenas semanas protagonizó la mayor marcha global contra las FARC, para el gobierno de Uribe y para cualquier ser humano con uso de razón, más importante que la pataleta de Correa o Chávez es el ajusticiamiento de Raúl Reyes, uno de los hombres más buscados por la policía internacional por actos de terrorismo, comercio de menores para uso sexual, secuestros, extorsión, masacres, narcotráfico.
Y esa extensa documentación capturada por el ejército colombiano (parte de la cual fue leída por el general Oscar Naranjo, jefe de la Policía de Colombia, que puede verse en el periódico El Tiempo, de Bogotá y que incrimina vergonzosamente a los gobiernos de Caracas y Quito) prueba la ingerencia y complicidad de Chávez y Correa con las FARC, a la que debía contestar el mundo con una dosis de legitimidad, de honestidad y de justicia.

Intercambio humanitario, otra vez “oro por espejitos”


Raúl Castro, a quien no se le ha atribuido jamás una frase ingeniosa, una idea con lucidez o un acto imaginativo (con la sola excepción de aquella narración culebrona cuando en su discurso sobre el caso Ochoa, contó que durante un descanso en la reunión del Consejo de Estado para aprobar el fusilamiento del general, se miró en el espejo del baño “y dos lágrimas corrieron por sus mejillas” – antológico-) acaba de reafirmar su mediocridad con el remake del intercambio de prisioneros, tomado de la actualidad colombiana.
Tirofijo y sus matones de las FARC, pretenden un intercambio “humanitario” en el cual ellos liberan a los secuestrados y el gobierno colombiano libera a los narcoguerrilleros presos.
Hermoso, sobre todo porque es un doble premio para las FARC: Yo te entrego criminales procesados por delitos graves de lesa humanidad y tú me dan a esos civiles que secuestraste y mantienes en cautiverio bajo condiciones extremas y abusivas sin que hayan cometido un solo acto que justifique el encierro.
Es decir, mil inocentes a cambio de miles de criminales. La cuenta no da. Aunque le duela al presidente francés y su cruzada a favor que Ingrid Betancourt, enferma y apresada por las FARC por pura conducta terrorista y extorsión, pero que es una más entre los miles de secuestrados en una historia del horror izquierdista contemporáneo que constituye un problema general y no un marketing de bondades individuales.
Ahora, cuando el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, durante su visita a La Habana le propuso a Raúl Castro la liberación de los disidentes enfermos presos, el nuevo presidente cubano (ja-ja) salió con la idea de intercambiarlos por los 5 espías condenados en EEUU.
Es el mismo perro con distinto collar.
Te doy a decenas de personas presas por pensar y expresar sus ideas pacíficamente, y tú me devuelves a 5 agentes que espiaron para un gobierno extranjero y participaron en la información y logística de crímenes premeditados. O sea, otra vez inocentes por criminales.
Es la misma falta de creatividad con que conformó su “nuevo” gabinete presidencial: Los “placatanes” al poder.
¿Es que al “chino” no se le ocurrirá jamás una idea original?

miércoles, febrero 13, 2008

La mentira repetida


La inteligencia cubana está confirmando su esencia. Cuando en 1973 fui víctima de un performance parecido (heredado del mea culpa de Heberto Padilla), ya la fórmula se estaba acabando. Desde entonces lo sabía y me lo reafirmaron espectáculos posteriores de evidente alevosía.
Primero, el juicio a Arnaldo Ochoa, su arrepentimiento y aceptación con recursos del peor teatro, incapaz de convencer a nadie. Luego, aquellos encuentros de la Escuela de Periodismo de Universidad de La Habana alrededor de 1995, cuando olas de estudiantes renunciaron a sus carnets de la UJC y plantearon francamente sus desacuerdos y desavenencias con la conducta estatal.
Todo fue “saneado” con los mismos recursos de una publicidad sin competencias, sin retroalimentación y que no intentaba vender absolutamente nada, sino la simple respuesta sin convencimientos colocada como disciplina militante más que como intención profesional de persuadir a todos de lo contrario.
El video del encuentro de Ricardo Alarcón con estudiantes del Instituto de Informática no merece el menor comentario respecto de lo que allí sucedió. Las críticas de los estudiantes, digno ejemplo de ingenuidad porque no vivieron los encuentros críticos de finales de los 80 por ejemplo, o porque ven un “cambio” en los reclamos de Raúl Castro, o perciben que “ahora las cosas son distintas”, son irrelevantes ante las respuestas de Alarcón, que con 49 años en la cúpula suprema del poder cubano asumiendo las mayores responsabilidades de política doméstica e internacional, no sabe de nada, absolutamente nada mientras recuerda que su padre no tenía dinero para mandarlo a vacacionar a Varadero o fabulando sobre qué pasaría si el mundo entero decide volar y no hay cielo que albergue a la vez tantos aviones en el aire. Dicen que días después de este encuentro, su esposa falleció no se sabe de qué, o es que fue la vergüenza de estar casada con semejante ignorancia en pantalones.
Lo curioso ha sido el remake del mea culpa acostumbrado cuando el más crítico de los estudiantes, Eliécer Avilas, fue presentado en la tv. cubana admitiendo su fe revolucionaria y su obediencia a las conductas, luego de que circuló en la prensa internacional que había sido apresados por las fuerzas de la policía política. Dijo que no, que jamás, que eso es guerra mediática contra la revolución y sus tres días desparecido y denunciados por su madre, fueron causa y consecuencia de un dolor de muelas.
Lo otro es el desmentido de Marilín Bobes en el periódico cubano Juventud Rebelde sobre la supuesta huída de Silvio Rodríguez hacia tierras chilenas. Sigo creyendo que el anunciado exilio de terciopelo de Silvio fue cierto, un plan en tránsito pero apresurado que acabará consolidándose en Santiago o en otra de sus blandas metrópolis donde la democracia lo acoge como uno más (Ciudad México, Madrid, Buenos Aires) y donde mantenerse al margen de los odios exaltados ante un cambio radical en su país.
La confirmación de la realidad de esas noticias es, justamente, la negación explícita y bufonesca de los voceros gubernamentales en Cuba. A estas alturas, 49 años después de transitar el mismo camino político, los mismas ardides ideológicos, la misma propaganda burda y el da capo sostenido, se precisan dos neuronas lúcidas, solo dos, para saber que detrás de las negaciones ha estado el halón de orejas, la amenaza policial o el chantaje.

martes, febrero 12, 2008

Obama, Cuba y el Che


Este corte de Fox 26 New, de My Fox, sobre Barack Obama, fue realizado en una oficina de activistas de la campaña del candidato presidencial estadounidense. Aunque el escenario no es su cuartel general de campaña, la imagen es suficientemente explícita como para tomar distancia y reflexionar sobre quiénes son los activistas del candidato Obama, cuáles sus inclinaciones y sus aspiraciones ideológicas.
Entren a la siguiente dirección y comprueben que hay motivos para pensar que detrás del candidato pueden existir pretensiones peligrosas.
http://www.myfoxhouston.com/myfox/pages/Home/Detail?contentId=5700252&version=1&locale=EN-US&layoutCode=VSTY&pageId=1.1.1

miércoles, enero 30, 2008

¿Habrá un caso que me de más pena?


Ahora resulta que Silvio, el trovador, torció camino y se perdió del Morro. La última noticia de su residencia en Santiago de Chile, que anunció la Agencia de Prensa chilena el 27 de diciembre pasado, y que ahora ha salido en un matutino dominicano, es una de las más felices noticias que he recibido.
Nuestro admirado trovador ha decidido poner pie en Polvorosa y mudarse para la tierra de los Parra, Víctor Jara y Salvador Allende. Allí tiene amigos, su mejor público posible, amplias posibilidades de mercadear su música y una plaza libre de gran acceso global.
No sería nada extraño. Los artistas vienen y van por el mundo y en definitivas, fijan su “residencia en la Tierra”. El ha preferido el socialismo light del cono sur occidental.
Pero Silvio, que ya a inicio de los años 70, en pleno período gris cubano, pedía a sus novias latinoamericanas (República Dominicana incluida), que le enviaran aquellas famosas camisas de finas rayita azules y cuello “chino” con las que resplandecía en los pobres escenarios de su Isla, y que le compraran colonias imperialistas que reenvasaban en frascos de medicinas para mandárselas a La Habana, ahora sacrifica con su espíritu solidario y humano la felicidad vital en su patria socialista (¿socialista o bolivariana o martiana?, no recuerdo) para marcharse a vivir a Chile imitando el glorioso internacionalismo del Che Guevara y de los mismo chilenos comunistas, miles de jóvenes escapados de Pinochet que se fueron exiliados a Cuba y al ver que aquello estaba duro de verdad, seis meses después se mudaron a la Europa occidental y placentera, donde el socialismo se bailaba mejor.
La noticia demuestra una sabia y vieja conclusión marinera: “Cuando el barco se está hundiendo, las ratas se escapan”
Nunca he creído en las esperanzas que muchos avizoran con Raúl Castro al mando en Cuba. Los únicos Castro que sonaron bien fueron los hermanos de la famosa orquesta. Sin embargo, este exilio trovadoresco fue lo que nunca creí vivir.
Después de complacer a Fidel Castro cuando le pidió “El terco” en el escenario del Kart Marx y de aplaudir en el “parlamento” cubano todo lo que se dijo allí durante años, este cantor poético, sublime versador de canciones complejas, comprendió que el barco se hundía y que le estaba cogiendo demasiado tarde, y decidió torcer camino y perderse del Morro.
¿Habrá un caso que me de más pena?

Silvio Rodríguez ahora quiere mudarse a Chile
SANTO DOMINGO, 29 enero 2008 - A través de un breve comunicado, emitido desde La Habana, el trovador cubano Silvio Rodríguez señaló su deseo de radicar en Santiago de Chile, a partir del año este año.
“Desde hace años que me había planteado este desafío, de invadir América desde el sur. Esto por los fuertes lazos de cariño que tengo con el pueblo chileno, por la gran cantidad de buenos amigos que hay en esas tierras y la gran posibilidad -cual vikingo- de invadir América desde el sur", señaló el artista.
Rodríguez viviría indefinidamente en Chile, y espera concretar la realización de dos nuevas producciones, las que serían grabadas entre Santiago y La Habana.
Además de apoyar a "la gran cantidad de jóvenes trovadores latinoamericanos, que necesitan de un apoyo importante", indicó Rodríguez.
El trovador también tiene otros proyectos contemplados, uno de ellos es la musicalización de una película chileno-española que dirigirá Pedro Almodóvar.
"Trabajar con Almodóvar, sin duda que es un desafío monumental y súper humano". Hace unos meses que Silvio fue a cantar a Chile y siempre ha manifestado el amor que siente por ese país.

martes, enero 08, 2008

I want you


Hoy Silvio me ha conmovido. He tenido una historia de amor y odios con él. Perseguí sus canciones desde los “años duros”, ya lo escuchaba cuando estaban construyendo la heladería Coppelia de El Vedado. Lo escuché en el parque central del la calle Paseo y una que otra vez en el parquecito de Calzada y K, frente a la funeraria Rivero.
Después vino el período de odios. Era tan demagogo… Las razones que inspiraron mi fanatismo se transformaron en las razones que inspiraron mi rechazo.
Es mi historia, no la de él. Pero Silvio tendrá otras, sus propias historias personales de amores y odios.
Alardeo de saberme casi de memoria todas sus canciones. Es, presumo, lo importante, la dicha poética que me han dado, que fueron alguna vez excusa para conquistar mujeres, escribir versos o sentirme feliz con un litro de walfarina en La Habana.
Hoy me vuelve a conmover.
Silvio y un ilustre piquete que ha convocado con su dedo índice de complicidad y obligación (con Reynaldo González incluido persiguiendo mulatos sexuales en los calabozos durante los conciertos) harán una gira por las cárceles cubanas ofreciendo canciones durante una hora y media para los reclusos. ¿Cuáles reclusos? ¿Los buenos (“atildados, comedidos, obedientes”)?
Miren que decir eso con tantos motivos para no reírse como hay.
El piquete feliz que cantará a los reclusos incluye a personajes como Eusebio Leal (qué mas puede hacer nuestro ilustre curita para reírle la gracia al establishment) y contempla que al inicio, los guardianes presenten el oppening y al final, los reclusos representen la coda. Durante esa hora y media los presos ocultarán sus cicatrices y los guardias sus palos y macanas y juntos, como hermanos, convivirán con cánticos revolucionarios de unidad, hermandad y patriotismo.
O quizás no, y lo que suceda es que quienes disfrutarán de Silvio y su piquete en la gira más cínica de la historia musical cubana, no sean los presos de conciencia, políticos y plantados. Ni los heridos por golpizas, debilitados por la hambruna, enfermos por la insalubridad, enloquecidos por los electroshoks. Entonces la quietud del público cautivo estará garantizada. Y los aplausos.
Al final del concierto, los guardias volverán a sus garitas, sus bastones y sus fusiles; los presos a su dolor, su hambre y su hacinamiento feroz, y Silvio a la otra cárcel con un breve descanso para comer, beber, descansar y así dar cuenta de un buen amor, de un solo amor.....

Desde Platoon hasta el ridículo


Platoon la vi en el cine Yara en el corazón de La Habana. En blanco y negro, una copia pirateada de las que circulaba el ICAIC. Fue impresionante y Oliver Stone me creó la más errada percepción que he tenido sobre una persona en mi vida.
Cuado iba al colegio, de niño, si no sabía la respuesta a una pregunta de examen, el compañerito de la silla de atrás me la dictaba. Eso me viene a la mente cuando pienso en Platoon de Oliver Stone. ¿Quién le dictó el filme a Stone?
Mis dudas comenzaron con el documental Fidel que realizó Stone en La Habana. Pero ese antiimperialismo desayunando huevos con jamón y leche con cereal es un fenómeno acostumbrado. Lo veo donde quiera, se sientan en un restaurante y comparten un filete miñón con pláticas antinorteamericanas. Delicioso, ayuda a la digestión rimando la buena sazón culinaria con un aperitivo “progresista y humano”.
Cuando el dedo sobre el gatillo de la cámara Rolleiflex ya tiene poco que decir y no genera taquillas necesarias, entonces es saludable llamar la atención provocando.
Lo grave de Stone es que se ha pasado de rosca.
Una cosa es provocar con comentarios polémicos (pero siempre acompañados de una señita subliminal para que no te tomen demasiado en serio. Ver Michael Moore) y otra es lanzarse a fondo en los campos de la perfecta idiotez. A Oliver Stone se le ha ido la mano.
Fue con sus cámaras en quiebra a filmar la frustrada devolución de rehenes en Venezuela y antes de saberse que el niño Enmanuel no estaba en manos de las Farc y que los narcoguerrilleros confirmaban su alevosa condición y su deliro de mentir, Stone se apresuró a hacer su show mediático.
Leamos sus declaraciones al diario británico The Observer desde tierras venezolanas:
• (Chávez es un) “hombre honrado y fuerte”.
• (Chávez quería) “rescatar a las rehenes y romper el hielo en la guerra entre el Estado y los rebeldes (colombianos). En mi opinión, era un importante primer paso, pero tanto en Colombia como en Estados Unidos había resentimientos contra su persona”.
• “Esa guerrilla (Las FARC) es un ejército campesinos, un ejército tipo Zapata”.
• “Todos los colombianos con los que hablé tienen miedo de un tipo u otro a los militares. Éstos son los más peligrosos, no las FARC”.
• “Escuché de dos fuentes rivales ese día que Uribe había telefoneado a Bush la víspera o el mismo día. Esa llamada a Bush es significativa. Yo dije entonces: ¡Vergüenza para Colombia, vergüenza para Uribe!, pero quería decir al mismo tiempo: ¡Vergüenza para Bush! Creo que Bush tiene una actitud de despecho hacia Chávez, como le ocurre a todo el ‘establishment’ estadounidense. Quieren que Chávez fracase”.
• “Estados Unidos trata a Latinoamérica como un patio trasero en el que se puede tirar la basura, mear o hacer lo que a uno le venga en gana”.
Sin comentarios.

jueves, diciembre 27, 2007

Rehenes colombianos: Carta de triunfo en manos chavistas


Todo va a llegar a buen final. Tres rehenes de las FARC colombiana respirarán la libertad que los pone en brazos de su familia y de Colombia. Ha sido una determinación unilateral de la narcoguerrilla alentada por las negociaciones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a la que respondió el gobierno colombiano con una aprobación inmediata.
Es el final del primer capítulo de una historia de amores y odios entre Caracas y Bogotá, con la interferencia anonadada de Francia y otras naciones implicadas en el proceso de paz.
La liberación es un resultado feliz. No hay dudas. Pero tras bambalinas se presumen oscuros intereses políticos.
El presidente de Venezuela ha transitado un camino de dificultades en los últimos meses. Su popularidad ha bajado considerablemente dentro de su país y su imagen internacional a dado un giro sustancial.
Tras los acontecimientos en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, donde Chávez se empecinó en una intolerante respuesta de imprudencia abismal, interrumpiendo el turno del mandatario español, José Luis Zapatero, y que incluyó la reclamación del Rey de España (“¿Por qué no se calla?”), el caudillo de Caracas comenzó una contienda unilateral contra los españoles de odio visceral, llena de epítetos y ofensas anti-históricas.
Después vino la avalancha de improperios contra el presidente colombiano Alvaro Uribe cuando este suspendió las negociaciones porque Chávez había establecido comunicaciones y pretendido dar ordenes a altos mandos del ejército colombiano con la finalidad de que despejaran la zona y facilitar así el movimiento de “Tirofijo” Marulanda, el comandante en jefe de las FARC. El resultado de tal incontinencia verbal chavista puso a Uribe en más del 80% de preferencia del electorado de Colombia.
El tercer traspié fue la derrota de Chávez en las urnas cuando pretendió que se aprobara una nueva constitución (que no “reforma”) que lo eternizaría en la presidencia y le allanaría el camino para instituir su proyecto “bolivariano”.
Finalmente, el ala chavista de la política actual latinoamericana, vive momento de tensión. Evo Morales ha logrado una Bolivia dividida; Ortega pierde terreno en Nicaragua; Raúl Castro no asintió complacido cuando Chávez, en la cumbre de Petrocaribe en Cienfuegos, al sureste de La Habana, insistió en un país único que reúna a Cuba y Venezuela.
Las cosas no están bien para el presidente venezolano. Las percepciones están cambiando en todo el mundo y su torpeza egocéntrica, la falta de instrucción, la brutalidad disfrazada se hacen indiscutibles poniendo en evidencia las verdaderas pretensiones totalitarias, militaristas y extraterritoriales de Hugo Chávez.
La liberación de los tres rehenes de las FARC es un golpe necesario a favor de su imagen deteriorada.
Le hacía falta un titular positivo. Es un problema de marketing político. Chávez necesitaba distraer al mundo y rescatar un poco el favor universal. Y esta era una maniobra perfecta.
La “extraña” determinación unilateral de las FARC de liberar a tres rehenes sin exigir intercambios ni condiciones, podría responder solamente, a un acuerdo entre Chávez y Marulanda con beneficios tras bambalinas. Ya se sabe que Venezuela es el paso más fácil y favorable de la droga colombiana hacia el Caribe, EEUU y Europa. Ya sabemos de la penetración de efectivos de las FARC en territorio fronterizo venezolano como parte de sus maniobras de impunidad. Ya sabemos de la entrada de armas y avituallamiento para las FARC a través de la frontera colombo-venezolana.
¿Cómo no se iba a merecer Chávez un espaldarazo de Tirofijo?
Y ahí está.
La rueda de prensa del presidente golpista de Caracas el día antes de las posibles liberaciones, evidenció (torpemente, como suele suceder con Chávez porque la habilidad y la inteligencia no se improvisan ni se decretan) el manejo político de la situación, el uso de la liberación para levantar su imagen benévola, apoyado por sectores colombiano que tienen su dosis de ganancias en esta maniobra y por la manipulación del dolor de los familiares de los secuestrados, que fueron usado con indelicadeza suprema, acorralándolos en un juego político cruel.
Saludemos la libertad que nuca se les debió quitar a esos rehenes y a todos los que siguen en manos de la narcoguerrilla, algunos con más de diez años, capturados a veces sin ton ni son, en aquellas “pescas milagrosas” que aterrorizaron las carreteras de Colombia.
La libertad de todos ellos, inmediata e incondicional, es la única justeza posible. Los 5 mil rehenes de las guerrillas colombianas no equivalen a la libertad de uno solo de los guerrilleros presos: Estos son criminales, terroristas y narcotraficantes; aquellos, víctimas de un abuso que ha hecho historia en la infamia universal.

viernes, diciembre 21, 2007

Del lobo, ni un pelo


Cuba es tierra de escritores. Dicen que es de cañeros, cuentistas y fumadores de habanos con tragos de ron añejo. Luego han dicho que de dignos revolucionarios y hombres del siglo XXI, pero resulta que ahora que estamos en el siglo XXI, cuando el mundo está lleno de hombres del siglo XXI, Cuba ostenta la mayor población sobreviviente de hombres del siglo XX.
Epítetos y leyendas nublan nuestra historia. Lo peor es que somos capaces de pararnos en cualquier podio universal y reafirmar nuestras mentiras heredada, no porque seamos mentirosos, que lo somos, sino porque nos hemos creído cuanto invento histórico nos metieron en la cabeza.
Es trágico, créanmelo bien. Es un dolor.
Pero de escritores sí es verdad. No podemos tapar con un chiste la literatura heredada desde Espejo de Paciencia (total, que el tipo no era ni cubano) hasta hoy…, quiero decir, hasta hace unos años atrás..., mejor dicho, hasta antes de que entráramos victoriosos a La Habana sobre un tanque de guerra (¿y cómo no nos dimos cuentas de esa anunicación?).
Pero veamos, en el XIX……Villaverde, Poveda, Heredia, Martí. En la primera mitad del XX desde Las impuras hasta Orígenes hay mucho que contar. Ahí entra lo más trascendental, lo que brilla aún cuando de letras cubanas se trata. La generación del 30, del 40, los “origenistas” y la generación del 50, que aunque publicaran aún en los 60 y en los 70 y en los 90, son la generación del 50.
Ahora, de los 60 para acá somos verdaderas hordas de escritores a lo largo y ancho de la isla para los que ya no se ajustan las generaciones, ni los años, ni tan siquiera los meses, es que cada semana se suman cien más.
Es la cultura de la revolución.
Una sentencia filosófica de factura popular (somos otro de los paraísos del proletariado) asegura que en Cuba “tú haces como que trabajas y ellos hacen como que te pagan” basada en el valor real de ambas cosas. Nada se escapa a semejante sabiduría.
Para buscarse la vida, fabricar riquezas, elevar el nivel de confort y la subsistencia de la familia, cosas con las que no se juega en el mundo real, hay que dejar la literatura para las fugas de tiempo libre, como el parchís, lo que le da un valor especial a la obra que se hace dentro de escasos espacios de tiempo y rigurosas jornadas de trabajo.
En el mundo virtual cubano (a pesar de ostentar el más bajo índice occidental de acceso a Internet y computadoras per capita), puedes dedicarte a ser Escritor bajo la mismas premisas de aquella sentencia filosófica popular que citamos dos párrafos antes.
Lo peor es que ante la presencia de esas hordas de escritores (todos somos escritores con sólo el intento de escribir un libro o con publicar un folleto con los peores versos del mundo en una editorial regional, en papel gaceta reciclado, tirado en esténcil con alcohol de 90 grados que entre cuartilla y cuartilla te permite prepararte un trago con azúcar, agua y limón) la verdadera literatura que trascendió el silencio, las editoriales serias y las academias universitarias, fue la que existió hasta esa generación del 50. Lo demás es borrón y cuenta nueva.
La precisión no es absoluta, por supuesto. Hay casos honrosos hasta entre las anécdotas del Holocausto. ¿Por qué no entre las hordas de escritores cubanos de la revolución? Pero es que la regla la hace el total y no la excepción, ¡y es tan hermoso sentarse en un café a tomar té de yerba-buena viendo atardecer en La Habana mientras hablamos de literatura...!
Mucho me admira, por aquello que empecé diciendo de que Cuba es tierra de escritores, ver a esos literatos criollos esgrimir sus ínfulas y sus autosatisfacciones intelectuales en otros países del mundo, dejando anonadados al resto de los colegas de otras naciones que comienza por creerse que de verdad lo son y admiran su grandeza sin timidez de anunciarse “escritor” cuando en el mundo real los cuentos se escriben en medio de la lucha humana por la existencia y bajo las reglas objetivas del trabajo universal.
Si tenemos la suerte de ver una Cuba mejor, o al menos distinta (porque nadie sabe el futuro que le espera y miles han muerto pasándole su pasión, su curiosidad y sus expectativas al espíritu) tendremos, antes de revisar constituciones y toda la selva de cuestionamientos políticos, filosóficos, sociales, legales, culturales, que reclamar la reconquista de Cuba revisando nuestras historias, la literaria y la otra, porque tenemos por una vez y para siempre, que reubicar a los héroes y a los malditos, poner a cada quien en su propio escalón, desde el indio Hatuey hasta el pequeño niño Eliancito, y parar de engañarnos mutuamente con la conciencia común de los embustes recíprocos.
Seamos serios alguna vez.

jueves, diciembre 06, 2007

Adiós, Patato, en Cuba no se habla de tu muerte


Patato Valdés murió este miércoles en un hospital de Nueva York. En Cuba pocos los conocen y nada se habla de él. Es de los borrados de la historia nacional, los excluídos.
Era un dios musical, maestro de la percusión cubana, un timbalero de armas tomar y, opuesto a su pequeñez corporal, fue un gigante de las tumbas.
Me permito reproducir esta nota aparecida en el diario El Nuevo Herald este jueves 6 de diciembre.

Fallece el percusionista cubano ''Patato'' Valdés
Por Enrique Fernández
Uno de los más grandes percusionistas cubanos de todos los tiempos murió el miércoles por la noche en Nueva York, de complicaciones de enfisema. El diminuto Carlos ''Patato'' Valdés no sólo disfrutó de una gran carrera musical, sino que revolucionó el uso de su instrumento, las tumbadoras. Tenía 78 años y estaba hospitalizado por enfisema.
Sus raíces eran profundas en la música afrocubana y creció tocando el trés (una guitarra de doble cordaje) y cajas de madera que usó como instrumento de percusión en su juventud. También trabajó brevemente como bailarín y boxeador. Tocaba en las comparsas cuando las organizaciones musicales de los barrios desfilaban bailando durante los carnavales. El penetrante golpear de su tambor bien afinado podía escucharse a cuadras de distancia.
En la década de 1940, Patato (un sobrenombre cubano para personas diminutas) tocó con importantes músicos cubanos como Miguelito Valdés y formó parte de grupos famosos como La Sonora Matancera y el Conjunto Casino. En la siguiente década comenzó una gira en Estados Unidos, principalmente Nueva York, donde finalmente se ubicaría.
En EEUU, Patato se unió a líderes de la música afrocubana en Nueva York: Mongo Santamaría, Tito Puente, Machito. Y atrajo la atención de maestros del jazz que le pidieron que se uniera a sus grupos. Patato trabajaría para Herbie Mann, Art Taylor, Max Roach, Dizzy Gillespie, Quincy Jones.
En los años 60 emprendió una carrera como solista, grabando bajo su propio nombre. Enriqueció la escena de la salsa trabajando con el director de orquesta Johnny Pacheco, al tiempo que continuaba colaboraciones con Tito Puente y otras estrellas latinas. Se mudó a la Costa del Oeste, luego a París, pero finalmente regresó a Nueva York.
Como gran showman, Patato aprovechó su reducido peso para bailar encima de sus tumbadoras. Pero dejando a un lado sus payasadas, su contribución a la música afrocubana fue mejorar la ejecución de las tumbadoras, para lograr extraer de ellas no sólo golpes rítmicos a mano limpia, sino verdaderas melodías. Tocar las tumbadoras, un instrumento esencial de una orquesta latina, nunca volvió a ser igual después de Patato.
De acuerdo con el promotor de Nueva York, Jessie Ramírez, que arregló las giras para el percusionista y era un amigo íntimo de Patato, el martes por la noche una enfermera informó que Patato se quitó todos los aparatos que lo mantenían con vida, levantó sus brazos hacia lo alto, y al bajarlos murió, balbuceando algo que la enfermera entendió como ``¡Go!''.
Dice Ramírez que fue una invocación al dios yoruba Changó, prominente en la religión Lucumí, conocida como Santería. En el calendario católico, el martes era el día de Santa Bárbara, que en santería es equivalente al dios del trueno, Changó.

viernes, noviembre 30, 2007

Gelman, el juego en que andamos


Juan Gelman no es un poeta, sino la esencia poética de una generación que repitió sus versos en desfiles revolucionarios y en íntimas mesas de bares donde enamoraban a una mujer. Gelman tenía esa doble función con su balanceo milonguero, el lenguaje de esquinas y la pasión arrabalera de sensibilidad inaudita.
Juan Gelman no es solo un poeta. Era un enamorado del filo del cuchillo. Transitó ese riesgoso borde donde, a un lado y al otro, están los abismos de la grandeza y el ridículo.
Nadie sintió vergüenza repitiendo sus versos peligrosos.
Nadie se libró del peso de sus adjetivos mínimos y sus diminutivos amorosos.
Entre los que se iniciaron como poetas por los años de la década del 60, los diez años que estremecieron al mundo, siempre estaba el guiño de Gelman, la palabrita sensiblera colocada con ternura. Y se recitaban mutuamente los poemas de “Velorio del solo” como oraciones a Dios.
Con las décadas se fueron olvidando aquellas pasiones. Juan Gelman siguió haciendo su poesía pero una fiebre alta de virus mortal, esa que da la militancia a ultranzas, lo convirtió en un poeta que trataba de rimar revoluciones vencidas, izquierdas en terapias intensivas, con palabras sacadas del corazón. Una poesía que no cautivaba sino a los sordos y ciegos de la historia.
Los acechos de las Triple A argentina y los horrores de las dictaduras militares le dieron duros golpes, primero el exilio, luego la muerte de su hijo, la muerte de su nuera y la pérdida de su nieta nacida en cautiverio. Fue demasiado dolor para cualquier humano, mucho más para el poeta.
A su nieta la rescató quince años después, un poco antes encontró los restos de su hijo y los de la nuera los continúa buscando.
Nunca entendí sus versos abanderados a Fidel Castro, al comunismo ruso y a aquellos tiempos de pandemonios militantes. Su hermano le recitaba a Pushkin en lengua rusa a los 8 años y su padre tuvo que huir de la URSS por los crímenes de Stalin.
Después de tanto dolor, Gelman recuperó sus buenos versos. Dicen que los últimos son tan deliciosos como los de entonces. ¡Menos mal!
Yo lo había olvidado. Estaba, eso sí, agazapado en un pedazo de mi experiencia vital, pero en el fragor de “buscarse la vida” se acaba olvidando esos delirios cardiacos de la pasión.
Ahora lo he vuelto a leer. El premio Cervantes que acaba de recibir, es un justo honor a Juanito Gelman, como lo llamaban sus amigos.
Cuando lo conocí en La Habana era un hombre tímido y callado, de rostro recio, eran los graves influjos de su incorporación a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), una organización guevarista para luchar contra las dictaduras de Lanusse y Onganía. Ahora le reconozco una placidez gestual cuando habla emocionado del premio Cervantes.
Gelman parece, hoy, un poeta tranquilo.
Cada quien recibe las buenas noticias a su modo. Juan Gelman estará feliz con los 90 mil euros que reconocen el valor revolucionario de su poética. Escribirá un nuevo libro de versos con diminutivos gloriosos y ternuras gardelianas y todos le estaremos otra vez, eternamente agradecidos.
El Cervantes se honra con poner a Juan Gelman entre sus premiados. No tengamos la menor duda.

jueves, noviembre 29, 2007

Trini, ¿lleva y trae?


Después de sus amoríos presidenciales y de su participación silente en las visitas española a Latinoamérica, incluyendo su cara estupefacta cuando el Rey mandó a callar a Chávez, Trinidad Jiménez, secretaria de Estado española para Iberoamérica, visitó la ciudad de Miami para explicarle a los grupos de oposición a Castro la posición de España respecto de Cuba.
Es simpático, sobre todo porque poco hay que secretearse al respecto. ¿Alguien duda de la posición del gobierno del PSOE sobre Cuba? ¿Alguien tiene confusiones sobre la actitud del canciller español Moratinos en La Habana?
La pregunta es ¿qué fue a hacer Trinidad Jiménez a Miami?
Yo me atrevo a creer que su viaje fue de mensajera. En Cuba a eso le llamamos “lleva y trae”, pero en estas cuestiones de política “elevada” puede que le llamen “mediación diplomática” u otros apelativos elegantes. Presumo que un mensaje del gobierno cubano confabulado con la diplomacia española, fue en boca de Trinidad desde La Habana y Madrid, hasta Miami.
Otra pregunta se deduce de esta reunión. ¿Por qué no se han revelado con exactitud, los nombres de los representantes cubanos del exilio que se sentaron a conversar con Trinidad Jiménez y los temas concretos de esas conversaciones?
Quienes hemos sufrido por décadas el imperio del secreto, la confabulación misteriosa y la ausencia de democracia y transparencias en una Cuba regida por Castro, no soportamos un remake de esa politiquería excluyente. Los representantes de la oposición a Castro en Miami, no tienen el derecho de distinguirse como tales si a espaldas de todos los cubanos, se reúnen con España para hablar quién sabe de qué, y callárselo como si fueran los elegidos, los doce apóstoles, los tocados por Dios.
"He explicado en detalles cómo está actuando el gobierno español en sus relaciones con Cuba para aclarar ciertas percepciones erróneas que no se ajustan a la realidad", fue la explicación de la representante de la cancillería española a la agencia EFE.
Es decir, que ante la percepción que se ha hecho evidente (la de excluir a la disidencia interna de Cuba en sus visitas a La Habana), la diplomacia española se va a Miami a reunirse con los opositores a Castro en esa ciudad excluyendo otra vez a los disidente de dentro de la Isla. Una estocada doble, ¿o triple?, porque con un viso divisionista, la bella diplomática escogió a quiénes contarles su verdad, sacando del juego a todos nosotros, el resto de los cubanos.
"Hemos hablado con franqueza y se ha comprendido, aunque algunos no lo compartan, que estamos tratando de influir en el proceso interno de una manera honesta y lógica", dijo Trinidad Jiménez a la agencia de prensa. Pero ¿cómo?, ¿sembrando climas de selección secreta, eligiendo a sus intermediarios, incluyendo y excluyendo a su antojo?
Señora Jiménez, permítame dudar de la franqueza con que su gobierno ha hablado, como asegura usted, y mucho más, sobre ese manera que asume la cancillería española de “influir en el proceso interno (de Cuba) de una manera honesta y lógica”.
Secretos y acuerdos tras bambalinas con el gobierno de La Habana o con ciertos opositores en Miami no es el modo que preferimos los cubanos. Hartos estamos de obedecer en silencio lo que los poderosos firman en secreto para determinar sobre todos.
José Martí, que es guía moral, poética y filosofía para los cubanos, pedía a fines del siglo XIX “una Cuba con todos y para el bien de todos”. Mancillado por casi medio siglo ese reclamo martiano, preferimos sostenerlo como dogma para el futuro de Cuba, aunque tengamos que prescindir de estos flacos favores ibéricos.

martes, noviembre 13, 2007

El circo chavista levantó su carpa en Chile


Si el fin justifica los medios, entonces el altercado del presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile la pasada semana, no es más que otro escalón en su tránsito hacia la fragmentación de esos encuentros, por demás, estériles.
Desde la pasada Cumbre en Argentina, ya Chávez había montado su show paralelo. La Cumbre Alternativa no era más que una fuerza de choque populista que buscaba dinamitar el cónclave oficial. Esta vez en Santiago de Chile, lo traía premeditado, era un plan en desarrollo.
Chávez provocó y provocó, una y otra vez, hasta lograr la reacción de Rodríguez Zapatero, el premier español, y del Rey Juan Carlos, que perdió los estribos reales y violentó la nobleza manoteando y mandando a callar a un Chávez que estaba como “calamar en su salsa”, desplegando todos los resentimientos, toda la intolerancia y todas las maneras marginales de su pobre formación intelectual y sus rasgos lombrosianos.
Después se fue a su Cumbre Alternativa y como el actor de farsas que es, se inventó una repentina llamada telefónica de su querido Fidel que, agonizandito, nunca se enteró de que el saltimbanqui venezolano estaba hablando con él desde una tribuna chilena.
El suceso fue patético. Había que verlo por la televisión. Allá atrás, impasible y ajeno, estaba el boliviano Evo Morales que, adormecido de masticar tantas hojas de coca, no sabía qué era lo que estaba pasando allí porque, pobrecito, ni entiende el español.
El ecuatoriano Correa, con más inteligencia que los demás colegas latinoamericanos de “nuevo tipo”, se escabulló disimuladamente para no verse obligado a tomar partido en este circo, no por decencia, sino por postura, con su traje caro, su sonrisa y su banda presidencial. Y sólo el nicaragüense Ortega le siguió la rima a Chávez con un remake de la provocación original, que viene en su segunda presentación con vestimenta de caricatura.
Comentar el suceso con seriedad es ser cómplice de la tomadura de pelos de esa izquierda latinoamericana de viso bolivariano. Dios los cría, y el diablo los junta. Son un panorama lastimoso que en esta nueva puesta en escena, en Chile, confirmaron su verdad.
Los cubanos, como siempre, (dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo) manejaron su (com)postura. Pérez Roque se mantuvo en silencio porque nunca emite un juicio sin autorización del más allá, y ya fuera del cónclave, dieron dos opiniones mediocres defendiendo a Chávez. Luego Fidel se ocuparía de fijar la posición cubana en sus reflexiones en el periódico oficial Granma, pero Granma no existe, es acaso una metáfora, una ilusión, así que en definitivas, no han dicho nada.
La única enseñanza aprendida de todo esto es la percepción de que en el 2008, las naciones de la izquierda bolivariana no asistirán a la Cumbre y en su caso, celebrarán entre ellos una Cumbre paralela, como el ALBA, la agencia bolivariana de noticias y todos esos engendros y parafernalias del show.
Lo cierto es que si no hubiera sido con Zapatero, Moratinos y el PSOE, España comenzaría ahora a pensar muy seriamente en la efectividad de sus dádivas, flojeras y deslumbramientos con los gorilas de esta izquierda nueva y lo que queda de la vieja, y lo vergonzoso de sus políticas cristianas de poner la otra mejilla para que Chávez, Ortega o Fidel, le den una tunda de bofetadas. Entonces las cosas cambiarían. Pero con Zapatero, Moratinos y el PSOE poco queda por esperar.