Blog de Luis G. Ruisánchez (2da. EPOCA)



jueves, septiembre 11, 2008

En Pinar del Río, Cachita no tuvo celebración

La Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba y la más venerada de todas, no tuvo celebración, misa ni adoraciones en la catedral de Pinar del Río, a pesar de que el pasado 8 de septiembre, se congregaron en el templo y en sus jardín frontal, cientos de adoradores para compartir las ceremonias, rendirle honores y rogarle a Cachita por los pesares constantes y cotidianos en la Isla.
Pinar del Río apenas respiraba este 8 de septiembre, después del azote de los ciclones. Gustav y luego Ike, serán recordados por su ensañamiento con el occidente cubano. Los dos huracanes terminaron por devastar la provincia dejando una larga estela de desolaciones, derrumbes y dolor.
Pero la Catedral de Pinar del Río, con sus muros amarillos, no bastaba para acoger a los fieles que asistieron, llegando desde la ciudad y de todos los pueblos y campos cercanos.
Ese día hubo electricidad, el sol había salido y el clima le daba un respiro a la gente, confesó un católico laico pinareño, amigo mío por demás.
Pero el Comité Provincial del Partido Comunista, decidió comunicarle al párroco de la Catedral más occidental de la Isla, que las ceremonias, misas y conmemoraciones habían sido prohibidas.
Nadie ha dicho por qué, nadie ha encontrado una razón. Ni monseñor Jorge Enrique Serpa, obispo de la Diócesis de Pinar del Río, lo ha podido explicar.
Los fieles se fueron a sus casas, cabizbajos, ofendidos y curiosos.
¿La fragilidad revolucionaria habrá temido de la concurrencia, de la conglomeración, de la susceptibilidad atrevida, de que el dolor vivido por la fuerza brutal de la naturaleza convirtiera la desesperación común del cubano en una manifestación de rebeldía? ¿Habrán temido al milagro de la Patrona de Cuba?
Este 8 de septiembre, las celebraciones por la Virgen marcaban el comienzo del trienio preparatorio del Año Jubilar Mariano del 2012, en ocasión del 400 aniversario de la aparición de la imagen religiosa en la bahía de Nipe, en Holguín.
Pero los pinareños no pudieron adorarla unidos; la inseguridad y el temor de la dictadura lo prohibió, justamente ante al panorama aterrador dejado por los huracanes.
Esa noche, cada uno de aquellos fieles regresó a su casa y le encendió una vela a la Vírgen de la Caridad del Cobre. No lo sabremos, pero todos podemos presumir qué le pidieron los pinareños a Cachita en sus plegarias.

viernes, septiembre 05, 2008

Republicanos; la convención que nos agarró “fuera de base”

Con una inversión 90 millones de dólares menos que la demócrata, los republicanos tuvieron su convención. Tampoco faltó el cierre carnavalesco. En vez de fuegos artificiales, globos. Por lo demás todo fue más o menos igual, los saludos, las sonrisas, el familión como una caravana en el escenario. Cantos, música, coros y aplausos, sólo que dos o tres intolerantes hicieron su triste show en las gradas del Xcel Energy Center, interrumpiendo los discursos y la celebración y, con más penas que glorias, fueron sacados del recinto junto a una frase de McCain: “Tenemos que dejar de gritarnos los unos a los otros".
Distante de su oponente demócrata, el candidato republicano aceptó su nominación con una retórica muy lejos de la esperada, distanciado del tradicional contraataque de su partido. En vez de dividir, unió; en vez de agredir, concilió; en vez de guerrear, proclamó amor, paz, comunión de todos por el futuro de la nación.
En vez de descalificar a Obama, le confesó “mi respeto y mi admiración” y recordó que ambos son estadounidenses, "y eso es lo más importante". De su contrincante sólo esta y otra alusión: “Extenderé mi mano a todo el que quiera ayudarme a sacar este país adelante. Tengo esos antecedentes y las cicatrices para probarlo. El senador Obama no los tiene''.
Creo que el discurso fue así por tres razones: Primero, alejarse de la postura demócrata; segundo, insistir en que “el cambio” necesario está en su terreno y no en el de Obama; tercero, bajarle el tono a la convención que traía los ánimos exaltados.
La noche anterior, las comparecencias del senador Huckebee, el ingenio demoledor de Giuliani y la explosiva intervención de la candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, habían levantado ronchas en los opositores.
Palin se lució en su papel, con destreza inesperada convirtió los ataques en ventajas, exhibió su belleza, su familia, sus trabajo y dejó una imagen positiva que disfrutaron 37.2 millones de espectadores, más que los 34 millones que vieron la inauguración de las Olimpiadas de Pekín y los apenas 24 millones que escucharon a Joe Bidem (según la consultora de audiencias Nielsen).
¿Se le fue la mano a la gobernadora de Alaska? Muchos han sugerido una conducta ingrata después del comportamiento de Obama cuando aparecieron las noticias sobre el embarazo de la hija menor de Palim. Obama le lanzó un ramo de rosas, Palin le devolvió con misiles de ironía. Con ingenio, lo ridiculizó a veces y demostró el duro juego republicano porque, alguien pudo entenderlo así, las lisonjas demócratas podían presumir fines subliminales en competencia.
Sin embargo, el jueves, John McCain desarrolló un propósito que lo consagra como “distinto”, “rebelde” e “independiente”, poniendo un muro entre su candidatura y el gobierno de George W. Bush, su mayor opositor. McCain atacó “el constante rencor partidista que obstruye la solución de esos problemas no es causa sino síntoma'', dijo y advirtió, "Déjenme ofrecer un aviso a la gente de siempre en Washington, la que no hace nada, gasta mucho, piensa en ella primero y en el país después: se acerca el cambio".
Confesiones muy personales de su etapa en Viet Nam, un tono casi íntimo y un ritmo apacible, ofrecieron el clima necesario para los republicanos. John McCain no discursaba en campaña política, confesaba a sus amigos su verdadera pretensión en la presidencia del país. Fue duro, sancionó verbalmente a los rusos, al terrorismo, pero sin el tono amenazante habitual. Lindó con cuidado las ofertas demócratas sobre la energía pero le adicionó sus propios proyectos. Y, sobre todo, terminó recordando el dolor de su familia por los riesgos de la guerra, prometiendo poner su experiencia “para conseguir una paz estable y duradera”.
El cierre de la convención republicana ha de cambiar la estrategia demócrata. La campaña por la presidencia comienza ahora y el votante quiere escuchar alguna vez, que los candidatos de uno otro bando hablen sobre las pérdidas hipotecarias, la disminución del nivel de vida, la crisis financiera nacional, el costo de los alimentos, el desempleo, los problemas reales que afectan al contribuyente estadounidense, porque ambos, Obama y McCain, Bidem y Palin no lo ha hecho aún.

martes, septiembre 02, 2008

Su razón, el crimen

Un taxi con 90 kilos de explosivos estalló en la madrugada de ayer lunes, en una céntrica calle de la ciudad de Cali. Colombia llora hoy otra represalia de las FARC por los golpes legítimos que han recibido en lo que va de año.
Los narco guerrilleros acuñan su condición de terroristas. Negados al diálogo, a la confrontación de ideas y a la democracia, asumen la rabia intolerante propia de las izquierdas extremistas latinoamericanas, matando inocentes y sembrando el terror aprendido de sus ilustres apellidos, Castro, Stalin, Mao.
Por el ajusticiamiento de Raúl Reyes, ahora le entregan a Colombia la muerte de tres indigentes que dormían en la zona atacada y de una mujer que transitaba por el lugar. Otros 26 civiles resultaron heridos. La gente se debate entre la rabia y el dolor. Esa es la promesa patriótica de las FARC, la reincidencia de su conducta histórica impuesta a tiros, bombas y masacres.
La columna ‘Manuel Cepeda Vargas'' de las FARC, liderada por Carlos Hernán Zapata, alias "Narices'', realizó el atentado, que tenía como objetivo el Palacio de Justicia de Cali donde se procesan importantes casos judiciales contra delincuentes comunes, paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes.En abril del 2007, las FARC destruyó la sede del Comando de la Policía Metropolitana de Cali con un carro bomba que dejó un saldo de un policía muerto y 21 heridos graves; en febrero de 2008, cometieron un atentado de grandes proporciones en Buenaventura, principal puerto marítimo sobre el Pacífico, que dejó un muerto y ocho heridos; el pasado mes de marzo, el grupo terrorista cometió seis atentados dinamiteros de mediano poder en la ciudad de Bogotá.
Es el consuelo de los cobardes que aplauden presidentes suramericanos de complicidad criminal y testaferros a lo largo del continente, como el conde frustrado que padecemos en República Dominicana.

lunes, septiembre 01, 2008

Mi mano con Cardenal

Lo conocí hace muchos años frente a uno de los más espectaculares paisajes cubanos. Los mogotes, como elefantes verdes, se alzaban en el atardecer sobre el Valle de Viñales. Era el año 1971. Recostado a la baranda de hierro, a un lado de la piscina, casi sobre el Valle profundo, con la colonial estampa del Motel La Ermita, Ernesto Cardenal conversó durante varias horas con nosotros. Éramos entonces un grupo de aprendices de escritor emocionados ante la paciente palabra del sacerdote poeta, conversacionalista hasta la médula y lleno de convicciones a medio camino entre la guerra y el espíritu.
Poco después, el gobierno triunfante sandinista, del que fue Ministro de Cultura, se me mostró equívoco. Cardenal se alejó del verso, la apaciguante maravilla de Solentiname dejó de serlo en el fragor político de Nicaragua y el viejo sacerdote poeta se me diseminó entre las noticias adversas de la prensa y mi oposición a sus posiciones políticas.
Ernesto Cardenal quedó como referencia de un tiempo especial y una poesía con el tono sublime con que conversamos frente al impresionante valle del occidente cubano.
Hoy, Daniel Ortega lo persigue. Odios políticos e intransigencias aprendidas de la revolución, de cualquier revolución, han desatado la furia de uno de los personajes más nefastos de la historia contemporánea latinoamericana.
Cuando la toma de posesión del nuevo presidente paraguayo, Fernando Lugo, Ortega fue impedido de asistir, rechazado por la mujeres de Paraguay que no le perdonan la violación de su hijastra, una acusación probada que fue disipada por la corrupción del poder en Nicaragua. En tanto, Cardenal fue recibido con clamores.
Convertido en un severo crítico de este segundo gobierno de Ortega, Ernesto Cardenal ha sido condenado por supuesta injuria al revivir un expediente que había prescrito en 2005. Ortega quiere meterlo en la cárcel convocando la manipulación de su compinche y juez de Managua, David Rojas.
Muchas voces se han levantado ya contra el atropello y otras se levantarán.
Cardenal tiene en contra, a los testaferros de Ortega, a la despreciable Rosario Murrillo y al presidente Daniel, que con los frutos de aquella “piñata” con que terminó su primer mandato presidencial, ahora se pasa al bando de las mafias políticas continentales.
A su favor, el poeta-sacerdote tiene al resto del mundo.

viernes, agosto 29, 2008

Demócratas; el show más caro de la historia

Con música, fuegos artificiales y papelitos en colores volando, terminó la Convención del Partido Demócrata en la ciudad de Denver. El inmenso estadio de Mile High parecía estallar por una multitud de más de 84 mil personas. La gente sonreía, aplaudía, lloraba de emociones. La estrella de CNN en español, Patricia Janot, se regocijaba en una sonrisa complaciente que no lograba controlar ni con el ejercicio de tantos años de desempeño periodístico profesional.
En el escenario, una inversión superior a los 100 millones de dólares mostraba su empuje arrebatador. Fue el show más caro de la historia política estadounidense.
Barack Obama confiaba en el poder de convicción de ese presupuesto, lo demostró moviéndose convencido desde su tribuna azul, manejando los telepronters con agudeza natural, apuntando al corazón de los estadounidenses, aprovechando el matiz farandulero que le han atribuido sus opositores, escenificando los encores como la misma sonrisa triunfante de las estrellas del pop.
Talentoso en las promesas, con el ardid de la mirada a largo plazo, usando el futuro como el banco paciente de las esperas, Barack Obama aceptó su candidatura para la presidencia de los EEUU en un discurso evasivo, donde Europa y Latinoamérica estuvieron totalmente ausentes, apenas se refirió a Georgia o Afganistán, colmó el ambiente de soluciones para dentro de 10 años (su gobierno podría ser sólo de 4) y llenó de música los oídos de los presentes hablándoles, con simpleza popular, de la salud, la educación, los beneficios a los pobres, el acceso total a la universidad, muchos programas de paternalismo gubernamental sin un solo elemento que nos haga presumir cómo es que lo va a lograr.
Cuando se erigió continuador de la obra de los demócratas en el poder de la nación, los nombró hasta Kennedy, y detuvo ahí su cuenta comprometedora.
Un documental biográfico de altos ingredientes sensibleros, precedió su discurso, pero no complacido, Obama se ocupó de repetir su historia de telenovelas. Hubo muchas lágrimas, no lo niego.Claro, por ahora los estadounidenses seguirán dependiendo de los combustibles fósiles del medioriente y de Venezuela, Obama no anunció una sola solución inmediata, pero dentro de 10 años, el candidato demócrata promete autoabastecer al país de energías renovables y verdes.
De las cargas impositivas ni una sola palabra directa, pero entre líneas dejó claro que los programas sociales pretendidos precisarán del “sacrificio de todos”, entre ellos (a buen entendedor con pocas palabras bastan) más impuestos.
Alabó a su contrincante republicano con cuchillo de doble filo. Confusos párrafos para los inmigrantes y alusiones muy bien sopesadas para poder decir, sin decir nada, al aborto, los homosexuales, las lesbianas. La familia no se quedó atrás, la gran institución. Y el medio ambiente lo prometió más verde que la misma esperanza. Ah, las mujeres, ¿cómo iba a olvidar ese detalle en el coctel de moda?
Dijo lo que la ingenuidad colectiva quería escuchar. Fue el denominador común de estos cuatro días de la Convención demócrata, de los oradores y sus familias, muchas familias, niños, globos y besos emocionados. Ted Kennedy como una referencia sacada de un manual de historia y un Bill Clinton acodado en el éxito de su gestión. Lo demás fue intrascendental y a veces penoso, como escuchar a Hillary Clinton y a Joseph Biden contradecir sus propias palabras sobre la inexperiencia y las dudas de que Obama pudiera conducir esa nación.
El final fue la coda de los grandes espectáculos de rock pero nos quedamos sin nada concreto en las manos, porque tras repetir su slogan de "cambio en el que podemos creer", a esta altura del juego electoral Obama sólo pudo prometer "definir exactamente qué es lo que puede significar ese cambio". ¿Y es que aún él mismo, como todos nosotros, no lo sabe?
Desde que comenzó esta campaña he insistido en que Barack Obama ha utilizado el estilo propio del populismo en la política latinoamericana. Es una tradición a la que estamos acostumbrados en nuestras naciones, llena de promesas inconsistentes, vendiéndole sueños a los electores, polarizando las divisiones simplistas entre ricos y pobres, hablando de lo que la gente quiere escuchar, inundada de paternalismos. El electorado de Norteamérica no conoce ese tipo de campaña alevosa y ha sido sorprendido entre los pesares de una realidad económica cruda y un paquete de promesas y sueños.
Rasgar en ellos para saber hasta dónde pueden ser posibles es cortarles las alas a la esperanza. Ahora, la demagogia política latinoamericana clava su dulce pico en la ingenuidad de los estadounidenses.

viernes, agosto 15, 2008

Latinoamérica; mestiza y real

Hay veces en que la idiotez pierde sus límites. Es cautivante y crea espejismos. Günter Grass escribió que a los dictadores los hacen los entusiastas. Tengámoslo en cuentas.
El presidente venezolano Hugo Chávez propuso cambiarle el nombre al continente pasándolo de Latinoamérica a Indoamérica. Lo lamentable es que muchos le siguen la corriente con discusiones, foros y encuestas.
Dejémonos de ilusiones, en Chávez no hay la menor fundamentación teórica, no es que leyó las propuestas del peruano Haya de la Torre, del escritor Carlos Fuentes, del historiador venezolano Guillermo Morón, ni del mexicano Fernando Nimrod Moreno García. No es fundamentación lo que rige el pensamiento chavista, si no fundamentalismo.
A Chávez se le ocurrió lanzar otro disparate mercadológico durante la clausura del “Congreso Bolivariano Indo-americano Jóvenes Guerreros Indígenas contra la miseria y el imperialismo” celebrado en Caracas. Ya el nombre del Congreso se las trae, pero el mandatario venezolanolanzó la propuesta del nuevo nombre continental y, quizás, hasta lo decrete en su feudo, como sucedió con el apellido “bolivariano” que le colgó a Venezuela.
No hay dudas de que la raíz latina de nuestras lenguas nos abraza, y que el idioma es el centro de la cultura y la cultura define la idiosincrasia de una nación. De origen latino son todas nuestras conciencias nacionales. Hasta ahora, es la mejor opción.
Lo que llegó de Africa, del lejano oriente, o de Inglaterra, Holanda y Arabia fue declinando por la preponderancia latina. Lo demás era Italia y Portugal y, por supuesto, lo poco que quedó de la devastada herencia indígena, más notable en el continente, imperceptible en el Caribe, pero siempre menor, débil, primaria y asimilada por la civilización.
Obviemos la demagogia. Cuando los mayas se guiaban por el calendario, da Vinci estaba pensando en volar. El Popol Vuh no podía leerse con la facilidad de la Divina Comedia, Hamlet o El Quijote gracias a la imprenta de Gutenberg. Las figuritas antropomorfas en los petroglifos taínos de las cavernas del Caribe, no influenciaron los frescos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina; como los palos y caracoles percutidos de los incas distaban de las polifonías corales en el barroco alemán de Juan Sebastián Bach.
El indigenismo es retrógrado, tanto como Evo Morales. Pero a diferencia de este, el indigenismo vale asumirlo en su justa medida original, histórica y cultural.
La pretensión de llamar indoamérica al continente que habitamos, es un acto de hipocresía racial, una nominación que excluye a las grandes mayorías que han nacido en esta parte del mundo durante los últimos 500 años de existencia testificada. Todo lo anterior, es prehistoria, o sea, convertir las vacas en mamuts, los elefantes en dinosaurios.
Es sólo terreno fértil para el estudio de los antropólogos y para los políticos que especulan con el hambre, la pobreza y la miseria de esas comunidades indígenas que, en Suramérica, le entregan sus votos a los demagogos y populistas que llegan en campaña con promesas falsas y dos libras de harina, mientras las conservan en el patio del desarrollo, el bienestar, la educación y la tecnología para exhibirlas en congresos como el de Caracas, con el mismo afán de los cirqueros.

miércoles, agosto 13, 2008

Lin y Yan, el “cuento chino” que le faltó a Oppenheimer

Un amigo empresario que fue a China para concretar un negocio, regresó contándome sobre el crecimiento económico del país y la apariencia de confort y entusiasmo de su gente.
Quisiera creerle con la misma candidez, pero recuerdo que viviendo en La Habana, debí soportar a cientos de empresarios extranjeros como él, que iban en busca de negocios a Cuba, decirme que el pueblo le hablaba maravillas de Fidel y del sistema.
Con medio siglo de dictadura, Cuba es apenas un aprendiz al lado de la larga experiencia china en estos menesteres de la represión y la inducción de la autocensura y el terror, de la doble moral y la sobrevivencia, donde, en vez de encarcelar a los discrepantes, opositores y disidentes, los masacra en medio de la ciudad.
He rechazado las tesis incautas sobre el bienestar y la experiencia chinas, la opinión de quienes miran desde el lunetario y no pueden escuchar el rumor entre bambalinas o la vergüenza encerrada en los camerinos. Ese es otro “Cuento chino” del que Andrés Hoppenheimer no ha sabido hablar. Ni tampoco mi buen amigo con quien empecé esta historia.
Hoy, acaba de conocerse una muestra simbólica de ese engaño vil.
La preciosa niñita Lin Miaoke, impresionó al mundo cuando cantaba “Oda a la madre patria” en la inauguración de las Olimpiadas de Pekín. Pero hoy se acaba de conocer que Lin sólo movía mímicamente la boca, porque la cantante real era otra niña, Yang Peiyi, quien interpretó la canción inaugural pero que el Buró Político del Partido Comunista Chino, decidió que no podía salir al escenario porque no era linda y risueña como Lin, quien representaría ante las cámaras el rostro esperanzador, bello e impresionante que el comunismo chino quería ofrecerle al mundo.
El director musical de la ceremonia, Cheng Qigang, fue quién reveló la farsa y argumentó que fue una decisión “aprobada por las altas figuras del Polish Buró”.
El engaño del que fue víctima el mundo, es el reflejo conciso de cuánto se puede esperar de los regímenes dictatoriales comunistas y las tendencias ultra-izquierdistas que siguen las mismas huellas.
Ha sido un show horrendo, despiadado e indigno que dañó la integridad de Yang Peiyi, colocada en la trastienda, a la oscuridad, en el anonimato para dimensionar el brillo y el éxito de Lin Miaoke, por la decisión política china de engañarnos a todos con su imagen de bondad, apertura y crecimiento.
Me pregunto, ¿no será el rostro bello de Lin lo que ven en las calles de Pekín Hoppenheimer y mi amigo empresario en vez de la cara oculta de Yang aterrorizada tras la fachada?

Rusia: vodka y misiles.

La mafia rusa no la inventó la democracia, sino que la heredó tras medio siglo de ejercicio de ejercicio criminal desde el KOMSOMOL, la KGB o el PCURSS.
Ahora Rusia, tradicionalmente totalitaria con Putin en el rol principal, bombardea a Georgia. Vaya papel de las fuerzas de paz rusas en Osetia de Sur, paz a cañonazos con la venia y celebración de Raúl Castro en La Habana, que cada día imita más a su hermano. Fidel apoyó la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968, Raúl hace el remake apoyando la invasión rusa a Georgia en el 2008. Vaya coincidencias.
El sábado, agosto 9, Tiflis declaró el cese al fuego y Mijaíl Saakashvili propuso el cese inmediato de las hostilidades en Osetia del Sur y el inicio del proceso de desmilitarización de esa región separatista georgiana, pero precisamente este fin de semana, los rusos aprovecharon para lanzar bombardeos inclementes contra la ciudad. Vaya estrategas “bolos”, embriagados en sangre, resentimiento y vodka.
Veamos la correlación de fuerzas: Tiflis dispone de un ejército de 11.000 soldados. Sus fuerzas aéreas cuentan con 1.500 hombres y sólo cinco aviones de combate. Las fuerzas terrestres tienen 8.000 hombres y 85 vehículos blindados. La Marina, cuatro patrulleros con 1.500 hombres.
Las fuerzas rusas reúnen 1.037.000 hombres más 20 millones de reservistas. El ejército terrestre posee 395.000 soldados y 22.000 vehículos blindados. El aéreo tiene 170.000 soldados y 1.700 aviones de combate. 142.000 hombres pertenecen a la Marina y 80.000 en las fuerzas de disuasión nuclear.
De león pa’mono, y el mono amarrado.
Pero como si fuera poco, los 2 mil soldados georgianos destacados en Irak son su fuerza élite. Georgia pidió a EEUU que estas tropas regresaran de inmediato dada la situación de guerra, y EEUU los devolvió por vía aérea. Ah, pero asombro, Putin, desde su grada en las Olimpiadas de Pekín, donde vacaciona y da las órdenes de bombardear, protestó oficialmente por “la ingerencia de EEUU en asuntos internos de Rusia, Osetia y Georgia”. ¡Le zumba la gandinga!
La cosa va por más de 2,000 muertos, miles de heridos y 100 mil desplazados, todos georgianos. Georgia emitió un documento en el que denuncia que “La aviación rusa bombardea blancos militares y civiles en todo el territorio de Georgia. En aguas de Abjasia entraron buques de la armada rusa”, pero nuestros “bolos” de dolorosos recuerdos, hicieron que el Ejército 52 de las Fuerzas Armadas de Rusia entrara en Osetia del sur para implantar allí un régimen de ocupación militar.
Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la OTAN, instó a las partes involucradas en el conflicto, a negociar y a detener la violencia de forma inmediata y su portavoz, Carmen Romero, reiteró el mensaje y recordó que la OTAN “siempre ha apoyado la integridad territorial de Georgia”.
Muchos han visto detrás de este ataque una maniobra rusa para dificultar el ingreso de Georgia en la OTAN y a la Unión Europea y obstaculizar los planes de construir oleoductos y gasoductos para transportar el petróleo y gas procedente de Azerbayán y otras regiones de Asia Central por Georgia hacia el Mar Negro, sin tener que pasar por Rusia.
Lo que me alarma cada vez más, es el silencio cómplice de los entusiastas. Tantos que se movilizan contra las invasiones estadounidenses y esgrimen sus razones y sus equívocos con tanta vehemencia que impresionan a la opinión pública mundial, sin embargo, cuando se trata de naciones como Rusia, Cuba, Venezuela, se hacen los distraídos.
Por ejemplo, dónde están las organizaciones verdes, ambientalistas, feministas, de defensa de los camellos, las toninas, las serpientes, los perros, las ballenas, dónde las agrupaciones de homosexuales y lesbianas, los portadores de VIH, los enemigos de la violencia, de la globalización, del uso de las pieles, los vegetarianos, los antirracistas, los adoradores de Jehová, Dios, Mahoma, Alá, los enviados divinos, misioneros de paz, ministros protestantes, los papas (& the mamas), los izquierdistas del séptimo día, los antiguerreritas de babor, nunca de estribor, dónde están todos, dónde están.

viernes, agosto 01, 2008

La gallina de los huevos de oro

Nos hemos convertido en un país de record Guinness. A la altonancia cubana alrededor del mundo, podemos adicionarle los argumentos únicos de tener la dictadura más vieja del hemisferio, la primera monarquía del Caribe, la más numerosa población carcelaria por delitos de conciencia, la libreta de racionamiento más duradera de la Era Moderna, el discurso más largo de la historia, las prostitutas “más ilustradas y sanas del mundo”.
Nos hemos convertido, desde el inicio de la segunda mitad del siglo XX, en una tierra de campeones.
Aún hoy, nadie se olvida de la medalla de plata de Enrique Figuerola en los 100 metros planos en las Olimpiadas de Tokio de 1964, los lanzamientos de Manuel Alarcón frente al equipo de béisbol de EEUU en los Panamericanos de Winnipeg del 66, ni del “con el corazón, con el corazón” cuando Alberto Juantorena llegaba a las metas de los 400 y los 800 en la pista de Montreal. Como nadie se olvida de Ubre Blanca, aquella vaca Holstein F-2, “una vaca lechera, no una vaca cualquiera”, que estableció varios record mundiales de producción de leche y que tiene su monumento en la Isla de la Juventud.
Ubre Blanca llegó a producir en febrero de 1982, la sorprendente cantidad de 24,268.9 litros de leche pura, un record que mantuvo durante 305 días de lactancia.
Fidel Castro le dedicó discursos, loas, ordenó fotos y reseñas en la prensa nacional, en las agencias internacionales, monumentos y canciones. Y, finalmente, inventaron la clonación para perpetuar los genes insólitos de Ubre Blanca en toda una generación de F-2 que nunca llenaron un vaso de leche.
Lo más alegre de aquella historia, fue lo que gozamos los cubanos con la guaracha “La vaquita Pijirigua”, de Pedro Luis Ferrer.
Ahora la prensa se hace eco de otro acontecimiento inusual. La gallina Tití, del campesino cubano Telesforo Martínez, es una nueva campeona sin precedentes que simboliza los éxitos de Cuba bajo la batuta de Raúl, el eterno número 2.
Es que Tití produce con demasía lo que les falta a los cubanos: huevos grandes.
Con huevos promedios de 180 gramos de peso, Tití, desde su granja criolla en la localidad de Campo Florido, al sur de La Habana, ha superado por 10 gramos a la recordista que la antecedía, una gallina de Islas Canarias.
El mismo Fidel Castro está anonadado y en Cuba esperan su reflexión sobre Tití, a propósito de cómo pone huevos de esa dimensión una gallina revolucionaria sin sufrir de los males intestinales que aquejan al comandante.
El suceso ha convocado a curiosos, periodistas, zoólogos, veterinarios y a los dirigentes del Partido Comunista, que han llevado sus discursos y aplausos a Tití, han condecorado su cuello plumado y la han declarado héroe nacional del trabajo, como aquel cortador de caña ilustre que nunca aprendió a decir una sola palabra cuando abandonó la mocha para ocupar una butaca en el Comité Central, o como el astronauta cubano Arnaldo Tamayo, que 28 años después de su breve ascenso un poquito más allá de las nubes, ofrece conferencias emocionadas sobre el modo en que la ingravidez le permitía dar volteretas en el espacio.

miércoles, julio 09, 2008

El sortilegio de las preferencias

La encuestadora Gallup Poll publicó este miércoles 9 de julio los resultados de un sondeo en Colombia tras la liberación de los 15 rehenes de las FARC. Los resultados son altamente estimulantes para un país que aún recibe ataques inmisericordes de quienes se resisten a aceptar la realidad.
Mientras que el presidente ecuatoriano Rafael Correa desciende en la popularidad cerrando medios de comunicación bajo ardides económicos y su vecino boliviano ya no encuentra donde ponerse, el colombiano Alvaro Uribe conquista el 85% de la aprobación popular en un fenómeno sin precedentes en la historia política latinoamericana.
Pero la noticia no es esa, la noticia es que tras Uribe, la exrehén Ingrid Betancourt se situó en la segunda posición con el 83%, según Gallup Poll.
Estas cifras son parte de un resultado aún más alentador, el 73% de optimismo frente a los destinos de su nación que arrojó la población colombiana, un indicador que durante 20 años se había mantenido por debajo del 57%.
La encuesta es el resultados de dos tandas de muestras que Gallup Poll tomó en la ciudades de Bogotá, Cali, Barranquilla y Medellín entre los días 27 al 29 de junio, es decir, antes de la operación Jaque, y entre el 3 y 4 de julio, tras la liberación, lo que le imprime una connotación más contundente que si fuera producto del entusiasmo final.
El tercer lugar en este análisis fue para el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos Calderón, con un 70% de aprobación, a quien varios analistas han señalado como un posible candidato presidencia para las elecciones del 2010, a pesar de que en la misma Gallup Poll, los colombianos aprobaron un tercer período para Alvaro Uribe con una porcentaje del 74%.
Comentaristas colombianos, a propósito de esta importante encuesta, avizoran la gran oportunidad política de Betancourt, convertida en un símbolo contra los secuestros de las FARC gracias a su propia experiencia y a las campañas desplegadas a su favor por Francia y varios movimientos internacionales, a pesar de que más de 3 mil secuestrados quedan aún viviendo esa realidad dramática.
La última estrategia de las fuerzas militares colombianas ha sido transmitir, con altoparlantes colocados en helicópteros que sobrevuelan las zonas ocupadas por la narcoguerrilla, un mensaje de paz y libertad en la voz de Ingrid Betancourt. ¿Es la voz de Dios que llega desde las alturas?
Habituados como estamos los latinoamericanos a la adoración mística a redentores y ángeles caudillistas, la positiva etapa por la que atraviesa Colombia podría cambiar sus resultados si es que los colombianos, ensimismados en los aplausos y las esperanzas, terminan por atribuirle a Uribe una permanencia más allá de la razonable frente a los destinos de su país, o alzan a Ingrid Betancourt a los pedestales de las plazoletas. Las dos cosas, “ambamente” (como decía Elena Burque), pueden ser fatales.

McCain, Obama y la FNCA. ¿Cuba? Bien, gracias

John McCain declinó la invitación que le hizo la Fundación Nacional Cubano-Americana porque esta había asumido actitudes coincidentes con la campaña del demócrata Obama, quien habló en su sede el pasado mes de mayo.
La situación es curiosa y hoy podría hacer temblar los restos de Jorge Mas Canosa bajo la tierra infértil de La Florida.
Resulta que el gran enemigo del castrismo cubano, “la Fundación”, ahora se convierte en una suerte de coincidente con los propósitos de La Habana. Es una jugarreta del destino. Tanto, que Cuba ha quedado atrapada entre atacar a los republicanos que rechazan a la “Fundación”, o elogiar a Obama, que tiene como aliada a la “Fundación”.
Por ambos lados, la toma de posición es compleja y el gobierno de los Castro ha optado por mantenerse en silencio.
A pesar de que bajo la batuta de Mas Canosa Jr., y tras el retiro de los viejos fundadores ofendidos, la FNCA no es la sombra de lo que fue y aboga por la apertura de las restricciones que George Bush decretó a la isla, donde coincide con Obama, la negativa del candidato republicano ha sido un paso torpe en su campaña electoral.
Insistir en las intolerancias tradicionales ya no es la carta de triunfo para convencer al votante cubano-americano, un segmento que pertenece mayoritariamente a generaciones menos politizadas, menos extremista, formada en la democracia del país en el que ha vivido la mayor parte de su tiempo.
Sumar debe ser el dogma de McCain en esta campaña, porque debe vencer la simpatía que despierta el candidato demócrata en el votante ingenuo de su país, desconocedor de los procesos populistas y demagogos que han marcado históricamente la política latinoamericana y con los que Obama está sorprendiendo a los estadounidenses atrapados infragantes en algo que no comprenden muy bien pero que suena bonito.

lunes, julio 07, 2008

Por el fin de todos los ingratos

Me parece bien tener una percepción real de las manchas del sol, pero dimensionarlas hasta el rol protagónico creo que es una injuria producto de reminiscencias equívocas.
¿Alguien me puede explicar qué importancia tiene justamente ahora, descargar todos los chismes repetidos por la prensa de izquierda contra Alvaro Uribe? ¿Qué justifica esa actitud agresiva contra un tipo que tiene más del 90% de aprobación popular en su país? ¿Es que un analista puede tener más razones y sabiduría que 30 y pico de millones de colombianos?
Me parece una injusticia real.
Y para aliviar el bandazo de babor, dos párrafos duros contra el envejecido tiranuelo de La Habana, lo que siempre da esa elevada percepción de libertad e independencia.
Veámoslo por partes:
Más del 93% de aprobación a medio término de su segundo período.
Bogotá tiene un 17 sobre mil hechos violentos como promedio, superior a casi todas las ciudades latinoamericanas.
Las FARC están a la defensiva diezmadas, empobrecidas y desmoralizadas como nunca.
El crecimiento económico anual de Colombia está por en cima del 5% sostenido.
El peso colombiano ha subido su valor y está a los niveles del año 2000,
Los niveles de inversiones extranjeras tienen un crecimiento sostenido durante 3 años consecutivos.
Los paramilitares no existen, el FLN es una fantasía.
Realmente, el párrafo “El gran perdedor es el pueblo colombiano, un pueblo brioso, sensible, alegre, que se ha visto obligado a abrazar la causa de la “seguridad democrática” de Uribe y del Plan Colombia con la misma resignación como los alemanes apoyaron a Hitler antes de que la mantequilla desapareciera de las despensas” le brindará al autor muchas horas de arrepentimiento. No molesta, da pena un argumento repetido que nunca debió permitirse.
Me alegra leer este artículo porque sus costuras me han puesto en evidencia muchas intuiciones que todos tenemos. Y porque, como decía Vito Corleone en El Padrino: “No odies a tu enemigo porque no te dejará verlo en su justa medida”.
Lo de la cooperación en mayor o menor medida de fuerzas estadounidenses e israelitas debe ser una verdad total, y legítima. No merece comentarios. No es, por ejemplo, la ayuda de Chávez al presidente boliviano o sus maletines con financiamiento para Correa o la Kitchner. Ni tan siquiera la responsabilidad del Departamento América en Cuba, con todos los engendros guerrilleros latinoamericanos.
Creo, aunque tilden mi inteligencia de menor, que la historia del rescate de los rehenes es en esencia la contada. Los detalles quedan a la imaginación, a la mía y a la de todos. Por demás, legal y positiva. El suceso concretado es el que vimos y el que priorizó la prensa internacional porque era un acto de honestidad exaltar el éxito de la acción y no la logística estadounidense o israelí, la compra de conciencias, las negociaciones secretas con mandos de las FARC, el chantaje, la extorsión o todo lo que rodeó un trabajo que culminó con un triunfo total. ¿Para quién? Primero para los liberados; segundo para el país, que festeja la decadencia total de los terro-narco-guerrilleros, y finalmente para Alvaro Uribe, a quien los colombianos le han perdonado sus pecados capitales y, concientes de los aplausos que reclama en su vanidad reeleccionista, lo vuelven a aplaudir porque lo ha hecho bien. Realmente, lo ha hecho muy bien.

lunes, junio 09, 2008

The dream ticket


La aparición en escena de Hilary Clinton y Barack Obama ha revuelto al panal estadounidense. En ese delirium tremen inherente a la raza humana, las apariencias no siempre engañan y continuamos apostando por lo inaudito como una forma de interrumpir la rutina a que nos hemos acostumbrado y la comodidad que implica, en vez de aceptar la posibilidad como lo lógico y consecuente en el desarrollo de las civilizaciones.
O sea, que en los seguidores de Clinton y Obama hay una enorme dosis de todo lo contrario a lo que ellos mismos proclaman: desprejuicios.
Sólo les creería si viera en ellos un tránsito normal hacia la elevación lógica del desarrollo y no la autocomplacencia de proclamar la libertad de sus pensamientos y sus conductas rebeldes.
Sin embargo, más allá de los fanáticos de una y otra parte, hay una realidad y es que la posibilidad de que una mujer y un negro compitan por la candidatura de la presidencia de los EEUU, es una sublevación frente a lo establecido y una demostración de cómo esa nación es capaz de ajustar las virtudes que no tienen. Y esa readaptación a la verdad universal me da las señales de que la debilidad del dólar o la crisis del petróleo no son en verdad, graves calados en la estabilidad futura y el crecimiento de ese país. Estaría por verse.
Es la filosofía de la práxis, algo así como la negación de la negación.
Todo esta suerte de preámbulo, en el que he hablado más de lo que esperaba, no debió haber sido más que un argumento corto y simple para proponer una fórmula republicana que me comentó un amigo desde Bueno Aires: McCain & Condoleezza Rice. Todas las expectativas estarán cumplidas.

miércoles, junio 04, 2008

Las palabras del elegido. Obama candidato

Cada vez que escucho palabras como “cambio” me pongo en alerta. El candidato republicado a la presidencia de los EEUU dijo en el discurso del pasado martes 3 de junio, que el asunto no es el cambio, sino qué es lo que se cambia y hacia dónde va ese cambio.
Las palabras no son conceptos absolutos, el idioma es más complejo que eso. Por eso nunca he creído en la palabra revolución y lo que implica. El mundo ha existido desde la prehistoria no por las revoluciones sino por las evoluciones.
Barack Obama es ya candidato demócrata a la presidencia de los EEUU. Su discurso se basa en la palabra “cambio” pero la retórica con que explica ese cambio y que pone eufóricos a sus seguidores, se sostiene en algo que los latinoamericanos hemos vivido por décadas y que para el votante estadounidense suena justamente a “revolución”, los dos vocablos que, ya lo dije al inicio, me ponen en alerta.
Mi experiencia es de 56 años. El discurso populista es una atalaya en la política latinoamericana. Obama acodó su campaña en el resentimiento, el odio, la envidia y la polarización demagógica de ricos versus pobres.
Disculpen mi escepticismo, pero no le creo una sola palabra. Son demasiados años escuchando cosas así. Promesas de campaña insostenibles, fantasías del populismo oportuno. Ni un sistema de salud se resuelve chasqueando los dedos, ni la creación de puestos de trabajos es un asunto de decretos, ni la guerra de Irak se puede con acabar responsablemente mañana.
Obama no habló de la concertación ni ha explicado cómo hará todo lo que promete. Quienes vociferan apoyándolo no han tomado en cuenta que sin el consentimiento de las fuerzas económicas de una nación basada en el poder adquisitivo y los capitales, nada es posible construir en beneficio de todos. El asunto no es polarizar las diferencias para sacarle aplausos emocionados a los perdedores, sino encontrar el centro común en que convergen los intereses, y es lo que no ha hecho Obama.
En su discurso minutos después de ganar la candidatura, Obama se mostró más populista que nunca antes. Era el momento, le habrán dictado sus estrategas, de hundir el puñal en la esperanza de la gente. Y lo hizo. Incluso lo escenificó erguido en la tribuna, con la mirada perdida en un punto alto y lejano, ignorando los aplausos, los coros y los carteles., por encima de esa vociferación. Una caricatura del peor cine, pero que funciona.
"Pueblo, éste es nuestro momento, esta es nuestra hora. Nuestra hora para doblar la página en la política del pasado'', fueron las palabras de esa noche y me pregunto, ¿el momento de quiénes, cuáles políticas de qué pasado?, la connotación excluyente de su anuncio hace temblar a cualquiera y es un peligro para esa nación porque comunica la negación de lo que precisan estos tiempos, inclusión, integración, unidad, derechos.
Frente a sus seguidores felices, en el Centro de Energía Xcel, Obama sentenció, "Esta noche marca el final de un camino histórico y el comienzo de otro, un recorrido que traerá un día nuevo y mejor para Estados Unidos''; él es el elegido capaz de transformar “un camino histórico” que ha hecho por casi dos siglos a esa nación el primer poder económico del mundo y un ejemplo de referencia universal. Barack Obama va a transformarlo, no evolucionarlo, perfeccionarlo, continuarlo hacia estratos superiores por el bien de todos, no, Barack Obama va a transformar eso en lo que él cree, en el alarde divino de sus dotes y decidirá quienes son los dignos de recibir ese bien, solo unos, no todos, porque republicanos, ricos, emigrantes, soldados, empresarios y vagabundos son también estadounidenses y él ha de ser su presidente.
Muchas veces he escuchado esa arenga, he visto a muchos elegidos, transformadores y superdotados latinoamericanos que se convirtieron en tiranos o en fraudes. Demasiada experiencia para confiar en una retórica así, nueva para los estadounidenses, pero desteñida y peligrosa para los latinoamericanos.

martes, junio 03, 2008

Yoani & Montaner, el principio del fin


El pasado primero de junio, Carlos Alberto Montaner publicó una columna en El Nuevo Herald bajo el título “Director de Granma quiere más sangre”, en la que comentaba la petición del connotado agente de la inteligencia cubana Lázaro Barredo, quien cumple la misión militar de dirigir el periódico Granma, de que Montaner fuera extraditado a Cuba para procesarlo por una leyenda de hace medio siglo, cuando se fugó de la cárcel con 17 años de edad.
La anécdota no importa ahora, son cosas de mi país, chistes revolucionarios como secar la Ciénaga de Zapata para sembrar arroz, hacer una zafra de 10 millones, o bautizar como héroes antiterroristas a los 5 espías presos en Miami.
Lo importante es que Montaner menciona en su columna que la seguridad cubana ha querido relacionarlo con Yoani Sánchez, la “muchacha que en La Habana, muy valientemente, escribe el blog Generación Y”.
Todos sabemos, a lo largo de casi medio siglo, que Carlos Alberto Montaner es sinónimo de beligerancia en el discurso oficial cubano. Su nombre ha estado ligado a los peores epítetos y su amistad o cercanía es prueba irrefutable de complicidad condenable en los medios y la propaganda revolucionaria, una persecución que los hace financiar campañas, amenazas y acciones contra Montaner en cualquier lugar a donde vaya, a través de las sedes diplomáticas de la isla y de los lacayos que rentan en otros países.
La referencia la apunto con vanidad y no con gloria. Porque ya había dicho en un artículo anterior que, después de que las autoridades cubanas le negaran el permiso a Yoani para viajar a España a recibir el premio que el periódico El País le otorgó por su blog, veríamos las señales evidentes de lo “permisivo” que fueron en Cuba donde los servidores de Internet son vigilados y controlados oficialmente, y de que Generación Y y la integridad física de Yoani, formaron parte de la estrategia para promover la percepción internacional de un clima transformador en el “nuevo” gobierno cubano.
Vincular a Yoani con Montaner es el primer escalón de lo que vendrá y esa generación, que ya está casi al fin al del abecedario, puede terminar en la Z.